La «guerra al precio justo»: multan a cubano en Guanajay por vender más barato que otros negocios

Imagen/ Cibercuba
Un cuentapropista del municipio artemiseño asegura haber recibido más de 10,000 pesos en sanciones en apenas un mes. El estremecedor testimonio del hombre, que rompió a llorar frente a las cámaras, ha desatado la indignación en redes sociales y evidencia las profundas contradicciones de un sistema que penaliza vender barato mientras el pueblo apenas puede sobrevivir.
Las multas por violar la política de precios en Cuba alcanzaron un nuevo nivel de paradoja. Un residente de Guanajay, municipio de la provincia de Artemisa, denunció en un video viral en Facebook que inspectoras del gobierno local le impusieron más de 10,000 pesos en sanciones por un motivo insólito: vender sus productos a un precio más bajo que el del resto de los negocios de la zona .
El denunciante, cuya identidad no ha sido revelada para protegerlo de posibles represalias, relató que el mes anterior ya había recibido una primera multa de 5,000 pesos por la misma razón. «El mes pasado, por esto mismo, con un precio bajo del pueblo, un precio vendiendo por abajo del precio de que se vende en el pueblo. Me metieron cinco mil pesos de multa más», se le escucha decir, visiblemente indignado y al borde del llanto .
La pesadilla, sin embargo, no terminó ahí. Apenas 15 días después de la primera sanción, una segunda inspectora llegó a su negocio para imponerle otros 5,000 pesos por idéntica razón. «A los quince días vino otra a meterme cinco mil pesos de multa más. ¿A dónde vamos a parar? Alguien tiene que parar esto. No sé quién puede parar esto», exclama el hombre en el video, en un desgarrador llamado de auxilio que ha recorrido el país .
El perverso incentivo de las multas
El caso de Guanajay no es un hecho aislado, sino la punta del iceberg de un sistema de control que se ha vuelto particularmente agresivo desde 2025. La clave de este giro represivo se encuentra en un anuncio realizado en diciembre de 2024 por el primer ministro Manuel Marrero: a partir de enero de 2025, los inspectores estatales cobrarían sus salarios «según sus resultados», es decir, en función del número e importe de las multas que lograran imponer. Con salarios base de entre 5,810 y 7,830 pesos mensuales, el incentivo para multar sin piedad es evidente .
El marco legal que sustenta estas sanciones es el Decreto 30/2021, que regula las contravenciones por violaciones de la política de precios con multas de entre 2,500 y 15,000 pesos. Pero la vara se ha elevado aún más con el Decreto-Ley 91/2024, que endureció las sanciones para trabajadores por cuenta propia, cooperativas y mipymes, con multas que pueden alcanzar los 72,000 pesos .
Este incentivo perverso ha derivado en denuncias de multas arbitrarias incluso cuando no existe infracción real. En abril de 2026, una denuncia anónima reveló que inspectoras admitieron haber multado negocios sin infracción porque «les exigen que deben llegar con resultados» .
Cifras escalofriantes de una campaña represiva
Las estadísticas oficiales confirman que lo que ocurre en Guanajay es apenas una muestra de un fenómeno nacional alarmante:
· En 2024, según cifras oficiales, se realizaron 606,303 inspecciones en todo el país, que resultaron en 371,333 multas por un valor superior a los 980 millones de pesos .
· Solo en la tercera semana de febrero de 2026, se registraron 17,000 multas por 65 millones de pesos a escala nacional .
· El promedio diario de multas en 2025 fue de aproximadamente 1,017 sanciones por día .
El «diezmo» de la desesperación: más víctimas de la fiebre recaudatoria
El testimonio de este hombre no es una excepción. En los últimos meses, una ola de denuncias similares ha salpicado a varias provincias del país:
· El vendedor de pozuelos de Centro Habana: Un comerciante fue multado con 46,000 pesos en un solo día en abril de 2026 .
· El anciano de 81 años en Holguín: Un jubilado recibió una sanción de 21,000 pesos por vender fosforeras sin licencia, pese a que había solicitado el permiso más de un año antes sin obtener respuesta .
· Los vendedores de pollo troceado en Granma: En noviembre de 2025, se impusieron multas de hasta 72,000 pesos a varios vendedores .
En el video de Guanajay, también se escuchan otras voces que reportan multas de 1,000 pesos, lo que sugiere un operativo de inspección masiva en la zona. «Es una falta de respeto, chico», se le oye decir al denunciante, en una frase que condensa el sentir de millones de cubanos .
La paradoja del control de precios en el socialismo: la letra chica del Decreto 30 y el fin del precio justo
Lo que hace particularmente llamativo el caso de Guanajay es la naturaleza de la infracción. El régimen cubano suele justificar el control de precios como una defensa del consumidor contra la especulación y los precios abusivos. Sin embargo, en este caso, la sanción no fue por vender caro, sino precisamente por vender barato .
Este episodio evidencia la profunda contradicción en la que ha caído la política de precios oficial. En un contexto de hiperinflación y pérdida del poder adquisitivo, donde el salario mínimo apenas alcanza para comprar un pollo, las autoridades castigan a quienes intentan ofrecer un alivio a sus vecinos .
El piso de precios fijado por el estado se ha convertido así en un techo que ahoga a los pequeños productores, que no pueden competir en igualdad de condiciones con los grandes acaparadores y los mercados negros. El resultado es una economía de guerra donde el ciudadano común, que busca sobrevivir vendiendo unos pocos productos, se ve aplastado entre la necesidad de bajar sus precios y el temor a las inspecciones .
¿Hasta cuándo?
El caso de este guanajayense y los cientos de miles de multados en toda la isla son el reflejo de un modelo económico en crisis terminal. La «fiebre recaudatoria» de los inspectores, incentivada por el régimen para paliar su déficit fiscal, se ha convertido en una losa para los emprendedores honestos y para una población que apenas puede sobrevivir .
Mientras Díaz-Canel promete «corregir distorsiones» en la economía, en las calles de Guanajay, Centro Habana, Holguín y Granma, los inspectores siguen mul… con el temor de perderlo todo por intentar sobrevivir. Un nuevo round en la pelea por la supervivencia diaria en una isla donde el único delito parece ser el de querer vivir mejor.
