La Casa Blanca evalúa una intervención militar en Cuba ante el fracaso de las sanciones económicas
La administración de Donald Trump ha endurecido drásticamente su postura hacia Cuba y ahora contempla seriamente el uso de la fuerza militar, en un giro significativo de su política exterior que ha sido revelado en exclusiva por el portal Politico.
Esta información, corroborada por varios medios internacionales, indica que la Casa Blanca se encuentra evaluando una intervención armada en la isla tras la frustración de que las sanciones económicas y la presión energética no hayan provocado los cambios políticos deseados en La Habana.

Imagen/ Cibercuba
El fracaso de la presión económica
Según fuentes anónimas citadas por Politico, la Casa Blanca partía de la premisa de que una combinación de sanciones, un bloqueo petrolero y las claras victorias militares en Venezuela e Irán «asustarían a los cubanos para llegar a un acuerdo». Sin embargo, la realidad ha sido distinta.
“El estado de ánimo ha cambiado definitivamente”, declaró una fuente familiarizada con las deliberaciones del gobierno. “La idea inicial sobre Cuba era que su liderazgo era débil y que la presión los haría ceder. Pero los cubanos están demostrando ser mucho más duros de lo que se pensaba. Irán se ha desviado, así que ahora la acción militar está sobre la mesa de una manera que no lo estaba antes”.
Esta sensación de estancamiento también ha sido comunicada por el Secretario de Estado, Marco Rubio, quien ha expresado su escepticismo de que Cuba pueda prosperar bajo su actual gobierno.
Opciones sobre la mesa
El Comando Sur de Estados Unidos (SOUTHCOM) ya ha iniciado la planificación de posibles acciones militares. Las alternativas abarcan un amplio espectro, que van desde ataques aéreos limitados destinados a presionar al gobierno hasta una posible invasión terrestre para derrocarlo.
Entre las opciones también se contemplan operaciones para capturar a altos líderes cubanos, similar al operativo que sacó a Nicolás Maduro de Venezuela en enero. El gobierno de Estados Unidos se está moviendo hacia el procesamiento del expresidente Raúl Castro, de 94 años, por el derribo de dos avionetas de la organización «Hermanos al Rescate» en 1996. La especulación apunta a una posible «operación de extracción militar» contra el histórico dirigente castrista, quien continúa siendo una figura de gran influencia en el poder.
Un funcionario de la Casa Blanca reiteró las afirmaciones de Trump de que Cuba pronto «caerá» y de que Estados Unidos «estará allí para ayudarlos».
Un contexto de máxima tensión
Este giro hacia una postura más agresiva se produce en medio de una profunda crisis en Cuba, con graves problemas energéticos, una economía colapsada y una situación humanitaria cada vez más crítica. En este escenario de máxima presión, el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha emitido una severa advertencia, declarando que cualquier agresión militar estadounidense «provocaría un baño de sangre con consecuencias incalculables para la paz regional». Cuba ha reiterado que no representa ninguna amenaza y ha instado a Washington a levantar el bloqueo.
Expertos y algunos políticos estadounidenses ya han comenzado a advertir sobre las consecuencias de una posible intervención. El senador republicano Rick Scott, de Florida, aunque no descarta ninguna opción, se mostró cauto y expresó su confianza en que la presión diplomática y económica actual aún pueda surtir efecto. Otros analistas subrayan que una intervención en Cuba podría desencadenar efectos impredecibles en la región, mientras que más de 30 legisladores demócratas han instado a Trump a descartar por completo la acción militar.
Este cambio de estrategia de la administración Trump abre un nuevo y preocupante capítulo en las relaciones bilaterales y mantiene al mundo en vilo ante la posibilidad de un conflicto armado a solo 150 kilómetros de las costas de Florida.
