El último golpe al bolsillo del régimen: Sherritt abandona Cuba y activa la «alarma roja» en La Habana

Imagen/ ACN
La mayor inversión extranjera de la isla, la minera canadiense Sherritt, paralizó este jueves todas sus operaciones en Cuba tras la ampliación de las sanciones de Estados Unidos. En menos de cuatro meses, la junta directiva ha sufrido una debacle total y más de 70 años de inversión quedaron en suspenso. El gobierno de Díaz-Canel pierde así una de sus principales fuentes de divisas en medio del colapso energético y la crisis migratoria más grande del hemisferio.
La asfixia financiera y energética que la administración de Donald Trump ha impuesto sobre el régimen cubano desde la captura de Nicolás Maduro en enero sumó este jueves una nueva víctima corporativa de proporciones gigantescas. La minera canadiense Sherritt International Corporation, el inversor extranjero más emblemático que le quedaba a la isla, anunció la suspensión inmediata de su participación directa en las actividades de la empresa mixta en Cuba .
La medida, que incluye la repatriación de todo su personal expatriado en la isla, es el resultado directo de la Orden Ejecutiva firmada por Trump el pasado 1 de mayo, que amplió las sanciones para incluir los sectores de defensa, minería, finanzas y seguridad . La medida, que los analistas califican como «increíblemente amplia», permite a Washington bloquear del sistema financiero estadounidense a cualquier entidad no estadounidense que haga negocios con La Habana .
La estampida de los directivos
El golpe más inmediato y simbólico para la compañía fue la renuncia masiva de su junta directiva. Brian Imrie (presidente de la junta), Richard Moat y Brett Richards dimitieron «de manera efectiva e inmediata» el mismo jueves . En apenas cuatro meses, la empresa ha pasado de un cese temporal por falta de combustible en febrero a un éxodo total de su cúpula directiva en mayo.
La empresa, que posee el 50% de la mina de níquel y cobalto de Moa —la más grande de su tipo en la isla— y un tercio de la generadora eléctrica Energas S.A. (que abastece aproximadamente el 10% de la electricidad nacional), señaló que, aunque aún no ha sido designada formalmente, la mera emisión de la orden «altera materialmente la capacidad de la corporación para operar en el curso ordinario de los negocios» .
Efecto dominó y el dilema de la refinería en Canadá
El mensaje de la junta directiva fue contundente para los empleados cubanos de la empresa mixta: no habrá retorno a corto plazo. La empresa ha solicitado a sus socios cubanos que repatríen a su personal expatriado en Canadá .
La única isla de calma temporal es la refinería de Fort Saskatchewan, en Alberta, Canadá. Allí, Sherritt continuará procesando el inventario acumulado de material, que se estima suficiente solo hasta mediados de junio . Pasada esa fecha, el futuro de miles de empleos en Norteamérica vinculados a la industria del níquel y el cobalto (esenciales para la transición energética) también pende de un hilo.
La respuesta de Trump: burlas y presión militar
La suspensión de Sherritt no ocurre en el vacío. Horas después de firmar las sanciones, Trump bromeó en Florida sobre una posible intervención militar. «Cuando el portaaviones USS Abraham Lincoln regrese de la guerra con Irán, podría detenerse a unos 100 metros de la costa [de Cuba] y ellos dirán ‘muchas gracias, nos rendimos'», declaró el mandatario, añadiendo que tomarían el control «casi inmediatamente» .
La respuesta del régimen no se hizo esperar. El presidente Miguel Díaz-Canel calificó las nuevas amenazas militares de «peligrosas y sin precedentes», advirtiendo que «ningún agresor, por poderoso que sea, forzará a Cuba a rendirse» . Sin embargo, las palabras del mandatario contrastan con la realidad de una economía que se ha quedado sin divisas, sin gasolina y, ahora, sin su principal socio industrial extranjero.
La agonía económica de un bloqueo de 67 años
La salida de Sherritt materializa la peor pesadilla económica para La Habana. En febrero, la empresa ya había alertado sobre la falta de combustible para operar. En ese momento, la falta de petróleo venezolano (cortado tras la captura de Maduro) y las amenazas de Trump a los proveedores internacionales ya estaban asfixiando la isla .
Para la población cubana, la noticia se traduce en un solo concepto: menos dólares en el bolsillo del estado y, por lo tanto, menos capacidad para importar alimentos y medicinas. El níquel era uno de los pocos productos que La Habana lograba colocar en el mercado mundial. Su paralización profundiza el ya insoportable desabastecimiento, los apagones de hasta 20 horas diarias y la fuga masiva de talentos y mano de obra hacia Estados Unidos.
