La trágica historia del embajador norcoreano en La Habana que fue ejecutado junto a su esposa por orden de Kim Jong‑un

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Jon Yong‑jin, un diplomático de carrera de una familia prominente de Pyongyang, fue un habitual de las fiestas escolares en la elitista International School of Havana. Sus hijas gemelas iban a clase con los hijos de los diplomáticos estadounidenses que debía espiar. Sin embargo, tras la purga del poderoso tío del dictador norcoreano, el diplomático fue llamado de vuelta a casa y ejecutado sumariamente junto a su esposa.
La historia, digna de una novela de John le Carré, salió a la luz gracias a la investigación del experimentado corresponsal de CNN en La Habana, Patrick Oppmann. El periodista, uno de los extranjeros con mayor presencia ininterrumpida en la isla desde la Revolución, publicó el pasado domingo en su boletín Cuba Reporter un detallado relato del destino del exembajador norcoreano en La Habana, Jon Yong‑jin, muerto junto a su mujer por orden del régimen de Kim Jong‑un .
Oppmann reconstruyó el rompecabezas a partir de sus propias observaciones durante años y de las confidencias de un diplomático estadounidense al que identificó solo como «Tim» .
Dos dictaduras frente a frente en una escuela de Miramar
El escenario central del relato es la International School of Havana, un centro privado en el capitalino barrio de Miramar, fundado en los años 60 por familias de diplomáticos extranjeros para evitar el sistema educacional cubano, que por aquel entonces obligaba a los niños a cantar himnos a la Revolución .
Fue en ese contexto donde «Tim» le reveló a Oppmann una realidad insólita: en la clase de cuarto grado de su hijo había dos niñas gemelas idénticas, de cabello largo y oscuro, cuyo país de origen figuraba simplemente como «Corea». Como Cuba no mantenía relaciones diplomáticas con Corea del Sur, la conclusión era inevitable.
Eran las hijas del entonces embajador de Corea del Norte en La Habana, a quien Oppmann había visto llegar a la escuela en un elegante Mercedes negro con matrícula diplomática norcoreana .
Perfil del diplomático: afable, conectado y peligroso
Jon Yong‑jin no era un diplomático cualquiera. Según el relato, el embajador era afable, hablaba inglés con fluidez y provenía de una de las familias más influyentes de la hermética dictadura asiática.
Su esposa, además, era hermana del mayor general Jang Song‑thaek, considerado durante años el segundo hombre más poderoso del país y el arrogante tío que había tutelado al joven líder Kim Jong‑un durante los primeros años de su dictadura .
La matrícula anual de las gemelas superaba los 30,000 dólares, una suma astronómica que no parecía inquietar al diplomático. La única condición que puso fue tajante: no debía haber estudiantes surcoreanos en el colegio.
Las tensiones geopolíticas se reflejaban así en los pasillos de la escuela de Miramar. «Tim» y el embajador norcoreano se cruzaban en los eventos escolares con un expresivo intercambio de miradas que Oppmann describió como: «Tú sabes quién soy, yo sé quién eres» .
La llamada de vuelta a la muerte
Un día, de repente, las gemelas dejaron de aparecer en clase. No hubo fiesta de despedida, ni aviso de traslado. La escuela intentó contactar con la embajada norcoreana —una mansión amurallada en el Vedado— pero jamás recibió respuesta .
Semanas después, la explicación llegó desde el otro lado del mundo. El 12 de diciembre de 2013, Kim Jong‑un ordenó la ejecución de su propio tío, Jang Song‑thaek, acusado de «traidor» .
La purga alcanzó entonces a todos los que le rodeaban. Jon Yong‑jin fue llamado de vuelta a Pyongyang. En los cócteles diplomáticos, Oppmann y «Tim» se preguntaban: «¿Se habrá molestado en comprar un billete de vuelta?».
Tim creía que sí. Creía que la familia del diplomático sabía que si desobedecían la orden de regresar, sus parientes en la cerrada nación asiática serían aniquilados. Era una práctica documentada del régimen para asegurar la lealtad de sus agentes en el exterior .
La ejecución confirmada y la sombra de los cigarros cubanos
La peor de las sospechas se confirmó semanas después. Un lacónico comunicado de la agencia oficial norcoreana informó que el embajador Jon Yong‑jin y su esposa habían sido ejecutados por traición .
De sus hijas gemelas, que un día compartieron pupitre en Miramar con el hijo de un diplomático estadounidense, no se volvió a saber nada.
El caso no es el único incidente que vincula a la hermana república con Cuba. En noviembre de 2023, otro alto funcionario norcoreano destinado en La Habana, Ri Il‑gyu, desertó a Corea del Sur. Sus declaraciones revelaron una oscura red de contrabando de habanos cubanos: las cajas, adquiridas por 50 dólares en la isla, eran revendidas a 1,000 dólares en el exterior a través de maletas diplomáticas que gozaban de inmunidad .
El fin de una alianza histórica
Cuba y Corea del Norte mantuvieron una de las alianzas comunistas más sólidas de la Guerra Fría, basada en una ideología compartida y un férreo sentimiento antiimperialista .
Aquella relación se tensó definitivamente en junio de 2025, cuando el régimen de Díaz‑Canel, necesitado de divisas y reconocimiento internacional para paliar su colapso económico, estableció relaciones diplomáticas plenas con Corea del Sur y abrió una embajada en Seúl . La decisión, que supuso un duro golpe diplomático para Pyongyang, marcó el principio del fin de aquella historia compartida.
