Estados Unidos activa ejercicio militar en Cayo Hueso mientras intensifica vuelos de drones y presencia naval cerca de Cuba

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El Comando Sur y la Cuarta Flota confirmaron oficialmente el inicio del ejercicio FLEX2026, una operación de siete días que integra inteligencia artificial, sistemas no tripulados y fuerzas navales tradicionales en un escenario complejo. La maniobra coincide con un incremento de vuelos de aeronaves espía —entre ellas el Tritón, que llegó a cruzar el territorio cubano— y una creciente presencia militar en el Caribe, que el Pentágono describe como «preparación para contingencias», pero que el régimen de Díaz-Canel interpreta como una escalada de hostilidades .
La tensión geopolítica en el estrecho de Florida alcanzó un nuevo pico este fin de semana. La Armada de Estados Unidos inició el pasado viernes el ejercicio naval FLEX2026 en la base de Cayo Hueso (Key West), a solo 150 kilómetros de la costa habanera. La maniobra, que se extenderá hasta el 30 de abril, es la más reciente de una serie de movimientos militares que han elevado la presión sobre el régimen de Miguel Díaz-Canel en medio de una crisis humanitaria que ya ha dejado a la isla sumida en apagones de hasta 20 horas diarias .
La operación FLEX2026, dirigida por el Comando Sur (SOUTHCOM) y la Cuarta Flota, representa un salto cualitativo en la tecnología de combate estadounidense. Según los comunicados oficiales, el ejercicio busca «integrar la inteligencia artificial, los sistemas no tripulados y las fuerzas navales tradicionales» para implementar capacidades operativas en escenarios marítimos complejos . En la práctica, esto ha supuesto el despliegue de una flotilla de buques militares y el constante ir y venir de aeronaves de alta tecnología en el espacio aéreo cercano a la isla.
Los «ojos» de Washington sobre Cuba: Drones Tritón y aviones espía
El cielo del Caribe se ha llenado de artefactos de vigilancia no tripulados. Los vuelos de los drones MQ-4C Tritón se han intensificado en las últimas semanas. El pasado 16 de abril, apenas una semana antes del inicio de FLEX2026, uno de estos aparatos llevó a cabo una misión de reconocimiento de más de 12 horas a lo largo de ambas costas de Cuba, volando a una altitud de unos 49.000 pies. En aquella ocasión, el dron cruzó el territorio cubano, de norte a sur, a la altura de Pinar del Río y la Isla de la Juventud .
Además de los Tritones —diseñados para misiones de larga duración—, se han detectado vuelos de aviones P-8 Poseidon (utilizados para vigilancia marítima y guerra antisubmarina) y RC-135 Rivet Joint (enfocados en inteligencia electrónica). Expertos en seguimiento de vuelos identifican estos patrones como típicos de operaciones de «reconocimiento sobre el Caribe», aunque el volumen y la frecuencia han aumentado considerablemente desde la captura de Nicolás Maduro en Venezuela en enero .
Inteligencia artificial y combate al narcotráfico
Si bien las autoridades estadounidenses insisten en que el objetivo principal de estos despliegues es el combate al tráfico de drogas y la «seguridad hemisférica», el contexto geopolítico sugiere un mensaje más contundente. Enmarcado en la Operación Southern Spear, las fuerzas estadounidenses han llevado a cabo ataques letales contra embarcaciones sospechosas en el Caribe.
El pasado 19 de abril, el SOUTHCOM confirmó un ataque contra una lancha rápida en el mar Caribe que dejó tres «narcoterroristas» muertos . Días después, el 26 de abril, otra acción similar en el Pacífico oriental se saldó con otros tres fallecidos . Según CBS News, las tropas estadounidenses han matado al menos a 186 personas en estas misiones contra la «flota fantasma» del narcotráfico .
El controvertido programa, que permite a la administración de Donald Trump considerar a los cárteles como «organizaciones terroristas designadas» (FTO, por sus siglas en inglés) y a sus operadores como «combatientes enemigos», ha sido criticado por grupos de derechos humanos. Sin embargo, desde el Pentágono se defiende su legalidad bajo el argumento de un «conflicto armado» contra las redes criminales .
La respuesta de La Habana: condena a la «conducta guerrerista»
El gobierno de Miguel Díaz-Canel no ha tardado en reaccionar. A través de sus canales oficiales, el régimen denunció el aumento del «ambiente hostil» y acusó a Washington de violar el espacio aéreo nacional con sus vuelos de espionaje, especialmente después del vuelo desafiante del dron Tritón el 16 de abril .
En una entrevista reciente con la cadena estadounidense NBC, Díaz-Canel advirtió que, si bien Cuba está dispuesta al diálogo, responderá a cualquier agresión. «Lucharemos, nos defenderemos», sentenció el mandatario, mientras la población en la isla soporta la peor crisis energética desde el Período Especial .
Preparación para una «toma» o simple presión económica
La escalada militar coincide con unas declaraciones explosivas de Donald Trump. El presidente estadounidense declaró recientemente a la prensa que espera tener el «honor» de «tomar Cuba, de alguna forma», añadiendo que «puedo hacer cualquier cosa que quiera» con el país vecino, situado a sólo 145 kilómetros del sur de Florida .
Sin embargo, esta retórica contrasta con el testimonio del General Francis Donovan, jefe del Comando Sur, quien juró ante el Congreso a mediados de marzo que «el Comando Sur no está ensayando una invasión a Cuba» y que no tiene conocimiento de ninguna unidad militar que lo esté haciendo . Donovan admitió, no obstante, que Estados Unidos tiene «planes de contingencia» para proteger la embajada, la base de Guantánamo —que describió en «mal estado» por daños de huracanes— y para gestionar un eventual éxodo masivo de migrantes .
