La política del «self-blasting»: Kim Jong-un alaba a soldados norcoreanos que se suicidan para no ser capturados en Ucrania

Imagen/ X
El dictador norcoreano calificó como «héroes» a los militares que provocaron su propia muerte en el campo de batalla, confirmando así una política de combate extremo que ordena a las tropas quitarse la vida antes de caer en manos ucranianas. La declaración, realizada durante la inauguración de un memorial en Pyongyang, se produce en medio de estimaciones que sitúan en más de 6.000 los soldados norcoreanos muertos en la guerra.
En una impactante muestra de la brutalidad del régimen de Kim Jong-un, el líder norcoreano ha elogiado públicamente a los soldados de su país que se suicidaron en el campo de batalla en Ucrania para evitar ser capturados por las fuerzas de Kiev. Durante un discurso pronunciado en la inauguración del «Museo Conmemorativo de las Hazañas de Combate de las Operaciones Militares en el Extranjero» en Pyongyang, Kim calificó a estos militares como «héroes» y confirmó indirectamente una política de combate extremo que exige la autoinmolación antes que la rendición.
El evento, celebrado el pasado fin de semana, contó con la presencia del ministro de Defensa ruso, Andrey Belousov, y del presidente de la Duma Estatal, Vyacheslav Volodin, en un claro gesto de alianza entre ambas naciones.
«La muerte heroica frente al deshonor»
En su alocución, transmitida por la agencia estatal KCNA, Kim se refirió explícitamente a aquellos soldados que «sin dudarlo, optaron por la autodestrucción y el suicidio para defender el gran honor».
«Su sacrificio sin esperar compensación, su devoción sin esperar recompensa: esa es la definición de la máxima lealtad de nuestro ejército», afirmó el dictador, y añadió que aquellos que murieron cargando al frente también son considerados «guerreros leales al partido».
Estas declaraciones confirman los informes de inteligencia de Corea del Sur y Ucrania, que desde hace meses advertían de que los soldados norcoreanos eran instruidos para quitarse la vida antes de ser capturados.
Prueba de ello es el testimonio de uno de los dos únicos prisioneros de guerra norcoreanos capturados vivos por Ucrania. En una entrevista con la cadena surcoreana MBC, el soldado confesó con desesperación: «Todo el mundo se inmoló. Yo fallé».
El alto costo humano de la alianza con Rusia
Se estima que Corea del Norte ha desplegado aproximadamente 15.000 soldados en la región rusa de Kursk para apoyar los esfuerzos de Moscú por expulsar a las fuerzas ucranianas.
El costo en vidas humanas ha sido catastrófico. Los servicios de inteligencia de Corea del Sur, Ucrania y diversas agencias occidentales calculan que más de 6.000 soldados norcoreanos han muerto o resultado heridos en los combates.
El análisis de los nombres grabados en el nuevo monumento en Pyongyang sugiere que aproximadamente uno de cada cinco soldados norcoreanos desplegados no regresará a casa.
A cambio de este sangriento apoyo, se cree que Pyongyang recibe asistencia económica, alimentos y, crucialmente, transferencias de tecnología militar rusa que podrían impulsar sus programas de misiles y satélites.
El «culto a la muerte» de la dictadura
La política del «self-blasting» forma parte del adoctrinamiento extremo al que son sometidos los ciudadanos norcoreanos, donde la captura por el enemigo es considerada una traición imperdonable.
Los soldados norcoreanos, a menudo descritos por los analistas como carne de cañón enviada a las líneas del frente más peligrosas con escaso equipamiento, operan bajo una presión psicológica abrumadora. La guerra moderna, lejos de sus fronteras, se ha convertido en un cementerio para estos combatientes, utilizados como moneda de cambio geopolítico por un régimen que considera sus vidas desechables.
La confirmación pública de esta macabra política por parte del propio Kim Jong-un no solo es un mensaje para Occidente, sino una terrible advertencia para sus propias tropas: en el campo de batalla de Ucrania, la única salida honorable es la muerte.
