SHEIN desembarca en Europa: abre su primera tienda física en París entre polémica y rebajas.

Imagen: El Nuevo Herald
Informan Reuters y El Nuevo Herald que la gigante china de la moda rápida, SHEIN, inauguró esta semana su primera tienda permanente en el corazón de París, una jugada estratégica que coincide con un fuerte clima de crítica sobre su modelo de negocio. La nueva tienda se encuentra ubicada en el conocido centro comercial BHV Marais, en plena Rue de Rivoli, y representa un paso significativo de la marca hacia el mercado europeo presencial.
A primera hora de la mañana, cientos de compradores ya hacían fila para entrar. Según algunos visitantes, la razón principal era sencilla: poder ver y tocar la ropa antes de comprar. “El precio es lo que me ha traído aquí”, comentó una clienta al entrar. A pesar del entusiasmo de los consumidores, la inauguración estuvo marcada por protestas de activistas ambientales y de derechos laborales. Pancartas con mensajes como “No a la moda descartable” se alzaron frente al BHV mientras varios manifestantes eran retirados por seguridad.
La apertura no llega en un momento cualquiera. SHEIN enfrenta varias investigaciones en Francia por presuntas violaciones de contenido y prácticas laborales y ambientales. El gobierno francés anunció la suspensión del acceso a su plataforma digital en el país hasta que la empresa demuestre que su contenido cumple con las leyes locales.

Imagen: El Nuevo Herald.
Inicialmente, las denuncias se centraron en la venta de muñecas sexuales con apariencia infantil en su plataforma online, provocando indignación y un procedimiento de investigación abierto por la fiscalía de París.
Además, la empresa ha sido acusada de fomentar la sobreproducción, emplear mano de obra en condiciones cuestionables y evadir regulaciones de comercio en múltiples mercados. Críticos señalaron que su llegada a París simboliza “la moda rápida en su versión más agresiva”.
SHEIN, conocida principalmente por su comercio electrónico ultra-rápido y precios extremadamente bajos, cambia de estrategia con esta tienda física, lo que implica mayores costos de operación y retos logísticos propios del retail tradicional. La marca reconoció que esta expansión responde a cambios regulatorios en Europa sobre envíos de bajo valor y quiere adaptarse al modelo “omnichannel”.
En la tienda, los visitantes encontraron productos muy asequibles: vestidos por 10 o 15 euros, pantalones por menos de 20. Una clienta señaló: “Con la inflación aquí, esto es una oportunidad”. Sin embargo, otros clientes cuestionaron la calidad y la sostenibilidad a largo plazo.
La decisión de SHEIN se produce en un contexto donde Francia y la Unión Europea están fortaleciendo sus regulaciones contra la moda rápida. Entre las propuestas figura un impuesto ecológico, restricciones en publicidad y una mayor supervisión de plataformas que operan con bajos estándares laborales.
Empresas de moda tradicionales en Francia, como Jennyfer o Naf Naf, ya han entrado en procedimientos de insolvencia, lo que intensifica la polémica sobre la llegada de un competidor con gran escala y bajos precios.
La inauguración de la tienda de SHEIN en París marca un hito para la empresa, pero también un punto de inflexión en el debate sobre moda, ética y consumo. Si bien muchos consumidores lo ven como una opción económica, otros lo consideran un ejemplo de cómo la globalización y la tecnología están llevando al límite la sostenibilidad y los derechos laborales.
Para la marca, el reto será demostrar que puede operar de forma rentable en una ubicación física y al mismo tiempo limpiar su reputación. Para Francia y la UE, es una prueba de su capacidad regulatoria frente a grandes jugadores del ecommerce global.
