Parques solares en Cuba: inversiones millonarias, promesas oficiales y la realidad de los apagones en 2026

Imagen: elToque
La instalación de parques solares se ha convertido en una de las principales apuestas del Gobierno cubano para enfrentar la crisis energética y reducir los prolongados apagones que afectan al país. Autoridades como el ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, han asegurado que Cuba avanza hacia la independencia de los combustibles fósiles, mientras Miguel Díaz-Canel insiste en que la estrategia fotovoltaica ha sido la correcta. Sin embargo, la realidad en la isla muestra un escenario mucho más complejo.
De acuerdo al medio independiente elToque, durante 2025, el sector eléctrico ha concentrado el 33.5% de las inversiones estatales, una cifra sin precedentes que refleja el cambio de prioridades económicas. A pesar de ello, los apagones no solo persisten, sino que en muchos casos superan las 20 horas diarias. Incluso se reporta una menor generación de electricidad en comparación con el año anterior, lo que cuestiona la efectividad inmediata de estas inversiones.

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En julio de 2025, Cuba contaba con 19 parques solares que alcanzaban picos de hasta 500 MW de potencia. El Gobierno prometió sumar 1 200 MW adicionales antes de finalizar el año mediante la instalación de 55 parques fotovoltaicos. No obstante, especialistas advierten que estas cifras pueden no reflejar la capacidad real de generación, ya que los paneles solares rara vez operan a su máxima potencia.
El funcionamiento de los parques solares depende de múltiples factores técnicos. Los paneles convierten la luz solar en corriente directa, que luego es transformada en corriente alterna para integrarse al Sistema Electroenergético Nacional (SEN). Sin embargo, estos sistemas solo operan durante el día y requieren condiciones específicas: presencia de sol y estabilidad en el sistema eléctrico. Si el SEN falla o no mantiene la frecuencia adecuada, los parques se desconectan automáticamente, incluso si hay radiación solar disponible.
Además, la generación fotovoltaica es inherentemente inestable. Su producción varía según la intensidad del sol, las condiciones climáticas y factores como la suciedad o el sobrecalentamiento de los paneles. En Cuba, las altas temperaturas afectan negativamente el rendimiento, mientras que la falta de mantenimiento —incluyendo la acumulación de polvo o el crecimiento de vegetación— reduce aún más la eficiencia.
Expertos consultados señalan que los parques solares en la isla suelen generar entre el 60% y el 75% de su capacidad teórica, y en raras ocasiones alcanzan picos cercanos al 90%. Esto significa que los 1 200 MW prometidos podrían traducirse en una cifra significativamente menor en la práctica.
Parques solares en Cuba: la realidad en la isla muestra un escenario mucho más complejo

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Otro desafío clave es la estabilidad del sistema eléctrico. La energía solar no puede sustituir completamente a la generación térmica, ya que producir más energía fotovoltaica que térmica podría provocar desequilibrios en la frecuencia y colapsar el sistema. Por ello, los parques solares funcionan como complemento, no como solución definitiva.
En cuanto al almacenamiento de energía, Cuba ha comenzado a instalar sistemas de baterías en algunas subestaciones. Sin embargo, estos no están diseñados para almacenar grandes cantidades de electricidad, sino para estabilizar la red ante fluctuaciones. A nivel global, el uso de baterías a gran escala sigue siendo limitado debido a su alto costo y vida útil reducida.
El mantenimiento de los parques también representa un reto significativo. Cada instalación puede contar con más de 40 000 paneles, lo que hace que su inspección manual sea lenta y poco eficiente. En otros países se emplean drones para detectar fallas, pero en Cuba este tipo de tecnología aún no se utiliza de forma generalizada. Además, los parques están expuestos a riesgos climáticos como huracanes, sin que exista un protocolo claro de protección.
En el plano económico, el Gobierno ha destinado más de 1 150 millones de dólares al sistema eléctrico en menos de un año, sin resultados visibles en la reducción de apagones. Parte del financiamiento de los parques solares podría provenir de recursos naturales como el níquel o el petróleo, así como de acuerdos y donaciones con China, aunque los detalles siguen siendo poco transparentes.
A pesar de sus ventajas, como el ahorro de combustible durante el día, la energía solar enfrenta limitaciones estructurales en Cuba. La falta de estabilidad del SEN, el déficit de combustible y la obsolescencia de las termoeléctricas dificultan que los parques fotovoltaicos logren un impacto significativo a corto plazo.
En este contexto, surgen preguntas clave: ¿cuál es la estrategia energética real a mediano y largo plazo?, ¿cuánta energía están generando realmente los parques?, ¿y por qué continúan aumentando los apagones pese a las inversiones millonarias? Por ahora, las respuestas siguen siendo escasas, mientras la población enfrenta una crisis energética que no parece tener solución inmediata.
