El pasado 3 de noviembre de 2025, falleció a los 84 años Richard Bruce “Dick” Cheney, quien fuera vicepresidente de los Estados Unidos entre 2001 y 2009 bajo la presidencia de George W. Bush.
Su muerte se produjo por complicaciones derivadas de neumonía y de enfermedades cardíacas y vasculares, según indicó su familia.
Un ascenso político imponente

El presidente estadounidense George W. Bush y el vicepresidente Dick Cheney celebran al término de la Convención Nacional Republicana de 2004 en el Madison Square Garden de Nueva York, el 2 de septiembre de 2004. © Kevin Lamarque, Reuters
Nacido el 30 de enero de 1941 en Lincoln (Nebraska), Cheney se labró una carrera que lo llevó a ocupar varios de los cargos más relevantes del poder ejecutivo y legislativo en EE.UU. antes de convertirse en vicepresidente.
* Fue jefe de gabinete de la Casa Blanca bajo Gerald Ford.
* Luego sirvió como representante por Wyoming.
* Más tarde asumió el cargo de secretario de Defensa durante la presidencia de George H. W. Bush.
* Finalmente fue elegido vicepresidente junto a George W. Bush en 2000, reelecto en 2004, y permaneció en el cargo hasta 2009.
Esta trayectoria lo convirtió, según numerosos analistas, en uno de los vicepresidentes más poderosos de la historia de EE.UU.
El hombre detrás de la política de seguridad nacional

Kamran Jebreili/ AP
La figura de Dick Cheney está íntimamente ligada a los eventos del 11 de septiembre de 2001 y al posterior replanteamiento de la política de seguridad nacional norteamericana. En su papel de vicepresidente, fue una pieza clave en la respuesta del gobierno Bush-Cheney a los ataques terroristas.
Impulsó la doctrina de que “la presidencia debía tener amplios poderes para defender la nación”, lo que abrió el camino a debates intensos sobre vigilancia, detención de sospechosos y uso de fuerza.
Durante su mandato defendió la decisión del gobierno de invadir Irak en 2003, argumentando que había vínculos con armas de destrucción masiva y con terrorismo, lo que luego no fue confirmado.
De igual manera supervisó la guerra en Afganistán, así como otros frentes de la llamada “guerra contra el terror”. Además fue un firme defensor del uso de técnicas de interrogatorio robustas (incluyendo “waterboarding”), algo que le acarreó fuertes críticas internacionales.
Un legado dividido
La figura de Cheney deja una huella compleja: por un lado, es visto como un rígido defensor de la seguridad nacional y de un ejecutivo fortalecido; por otro, es duramente cuestionado por las consecuencias de sus políticas.
* Sus partidarios destacan que abordó con decisión una nueva amenaza tras el 11-S.
* Sus detractores apuntan a que su visión del poder presidencial y sus decisiones, especialmente en Irak, tuvieron efectos negativos duraderos: gasto militar elevado, pérdidas humanas, y debilitamiento de la democracia.
Salud y vida personal de Dick Cheney
Cheney vivió con problemas cardíacos durante gran parte de su vida: sufrió múltiples infartos y, en 2012, recibió un trasplante de corazón.
Estaba casado con Lynne Cheney y tenía dos hijas, Liz y Mary. En sus últimos años se mostró activo políticamente, incluso rompiendo con posiciones tradicionales de su partido.
Dick Cheney: Su muerte y homenaje final
La familia de Cheney comunicó que él falleció rodeado de seres queridos. “Dick Cheney fue un gran y buen hombre que enseñó a sus hijos y nietos a amar su país y vivir con coraje, honor y bondad”, rezó parte del comunicado.Se espera que tanto en EE.UU. como a nivel internacional se realicen varias ceremonias de homenaje, dada su relevancia para la política global en las primeras décadas del siglo XXI.
¿Por qué es relevante para Cuba y América Latina?
Aunque Cheney era un político estadounidense, su impacto trasciende las fronteras de EE.UU., y por tanto su fallecimiento tiene implicaciones interesantes para nuestra audiencia cubana e hispanoamericana:
* La política exterior de EE.UU., con acciones como la invasión de Irak o las bases en Afganistán, alteró el panorama global y tuvo efectos sobre el orden internacional, las relaciones con América Latina y la política de migración.
* La expansión del poder ejecutivo y la lógica de la seguridad nacional que promovió Cheney son parte de un debate global sobre derechos humanos, soberanía y democracia.
* Conocer figuras como Cheney ayuda a entender cómo y por qué EE.UU. actúa en el mundo, algo que afecta también a Cuba por las relaciones de tensión, sanciones y geopolítica hemisférica.
En resumen: con la muerte de Dick Cheney se cierra un capítulo relevante de la historia política contemporánea. Su figura —ambiciosa, controversial, decisiva— representa una era de Estados Unidos marcada por la redefinición del papel de la presidencia, las amenazas terroristas y la intervención militar.
Independientemente de cómo se evalúe su legado, su influencia permanecerá como una parte esencial de los informes sobre política exterior, seguridad global y las dinámicas de poder en el siglo XXI.

