La CIA revela las fotos de su reunión secreta en La Habana mientras el régimen niega la presencia de bases extranjeras

Imagen/ X
La visita, que había sido solicitada por Washington, marca el segundo contacto de alto nivel entre Estados Unidos y Cuba en menos de seis semanas. Mientras ambas partes dialogan sobre cooperación en seguridad, el gobierno cubano insiste en que en su territorio no hay instalaciones militares o de inteligencia extranjeras, una afirmación que contradice las evidencias documentadas sobre la presencia de China y Rusia en la isla
En un movimiento inusual que ha captado la atención mundial, el director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, John Ratcliffe, sostuvo el pasado jueves 14 de mayo una reunión secreta en La Habana con altos funcionarios del Ministerio del Interior de Cuba (MININT) .
La naturaleza del encuentro, que el propio gobierno cubano calificó como un intento de «contribuir al diálogo político entre ambas naciones», fue de máxima reserva . Sin embargo, horas después de que el Air Force One aterrizara en el Aeropuerto Internacional José Martí —una aeronave identificada como SAM554 (Special Air Mission), reservada para misiones de alto nivel del gobierno estadounidense—, la propia CIA desclasificó y publicó en su cuenta oficial de X (antes Twitter) una serie de fotografías del interior de la sala de juntas, donde se ve a Ratcliffe junto a varios funcionarios cubanos .
En las imágenes, aunque algunos rostros aparecen borrosos por razones de seguridad, se puede identificar claramente al jefe de la inteligencia cubana, Ramón Romero Curbelo, y a una figura clave del futuro político de la isla: Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como «El Cangrejo». Se trata del nieto del expresidente Raúl Castro, quien ostenta el grado de teniente coronel del MININT y se perfila como un interlocutor privilegiado de la administración Trump en la isla .
Según reportes de inteligencia y de medios como Axios, Ratcliffe viajó con un mensaje contundente del presidente Donald Trump: Estados Unidos está abierto a negociar seriamente sobre seguridad, pero el fin del bloqueo y la ayuda humanitaria están condicionados a cambios fundamentales en el sistema, incluyendo el cese de Cuba como santuario de adversarios de EE.UU. en el hemisferio occidental .
La visita, que se produce apenas un mes después de que una delegación del Departamento de Estado se reuniera en La Habana con los mismos interlocutores, ocurre en un contexto de máxima presión. La isla atraviesa su peor crisis energética en décadas, con apagones que superan las 24 horas. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió que las reservas de combustible están agotadas y que el país no tiene «reservas estratégicas» para hacer funcionar sus termoeléctricas .
El «detalle» incómodo: la negativa del régimen sobre las bases extranjeras
Más allá de las fotos y el lujo de la sala de reuniones, el detalle más relevante y controvertido de esta visita se encuentra en el comunicado oficial emitido por el Partido Comunista de Cuba tras el encuentro.
En un párrafo que parece diseñado para calmar las sospechas de Washington, el texto oficial asegura: «Una vez más, se evidenció que la Isla no alberga, no apoya, no financia ni permite organizaciones terroristas o extremistas; ni existen bases militares o de inteligencia extranjera en su territorio…» .
Sin embargo, esta declaración choca frontalmente con múltiples informes de inteligencia y reportajes de investigación publicados en los últimos años. En junio de 2023, la administración de Joe Biden confirmó la existencia de al menos cuatro instalaciones de inteligencia china en Cuba (Bejucal, El Wajay, Calabazar y El Salao) operativas desde 2019 . El Center for Strategic and International Studies (CSIS) documentó el progresivo despliegue de estas bases, que fueron ampliadas en mayo de 2025, y que se encuentran a escasos 112 kilómetros de la Base Naval de Guantánamo y la costa de Florida .
Además, el secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, confirmó recientemente ante el Congreso que buques de guerra rusos, incluido el submarino Kazán, han utilizado repetidamente puertos cubanos en los últimos meses, estableciendo una presencia naval rusa en el Caribe .
Frente a estas evidencias, la negativa rotunda del régimen en el comunicado oficial parece un intento de desmarcarse de sus aliados estratégicos para no dar pie a una escalada militar. Para analistas, la insistencia en negar estas bases en un comunicado sobre una visita de la CIA sugiere que este fue uno de los puntos más tensos de la negociación a puerta cerrada .
Mientras tanto, en las calles de La Habana, cientos de vecinos volvieron a golpear cazuelas para protestar por la falta de electricidad. La visita de Ratcliffe no detuvo los apagones, pero dejó claro que, aunque los discursos oficiales hablen de «diálogo respetuoso», el espionaje y la contra-inteligencia siguen siendo el deporte principal de ambas partes en el estrecho de Florida..
