Preso político de 16 años es agredido en cárcel cubana mientras su padre clama: «Mi hijo corre peligro»

Imagen/ Facebook
El pastor evangélico Elier Muir Ávila ha elevado una nueva y alarmante denuncia sobre la situación de su hijo, Jonathan David Muir Burgos, de 16 años, quien permanece recluido en la prisión de máxima seguridad de Canaleta, en Ciego de Ávila. El joven, detenido por participar en las protestas del 13 de marzo en Morón, estaría siendo víctima de agresiones físicas por parte de otros reclusos, mientras las autoridades penitenciarias le niegan la atención médica que requiere para tratar sus graves problemas de salud.
En una desgarradora comunicación telefónica de apenas dos minutos, Jonathan relató a su padre el violento episodio que sufrió dentro del penal. «Papá, el viernes salí un momento de la celda y cuando venía de regreso me interceptó un joven de tez negra (…) me dijo que yo era un chivato», relató el adolescente, según el testimonio del pastor recogido por Martí Noticias. Jonathan respondió al agresor: «No, yo no soy chivato, yo soy un contrarrevolucionario», dejando claro ante otros reclusos que se considera un preso político. «El muchacho le partió para arriba, lo agredió y lo tumbó contra el piso. Allí forcejearon hasta que vino alguien y los apartó», afirmó Muir.
El padre denuncia que su hijo quedó profundamente afectado tras la agresión. «El niño se fue para dentro de la celda de él a llorar, a llorar de impotencia, a llorar de miedo, a llorar por lo que le pueda acontecer allí en ese lugar», expresó. Además, alertó que el joven es objeto de una campaña de humillación y descrédito, pues autoridades penitenciarias habrían utilizado imágenes manipuladas con inteligencia artificial para exponerlo ante otros reclusos, lo que incrementa el riesgo de nuevas agresiones físicas y sexuales dentro del penal.
«Papá, por favor, sácame de aquí»
El drama familiar alcanzó su punto más crítico con una llamada desesperada a la 1:45 de la madrugada del 23 de abril, en la que Jonathan suplicó entre lágrimas: «Papá, por favor, sácame de aquí, papá, ya no resisto más». La madre del menor, la pastora Minerva Burgos, relata que su hijo le pregunta una y otra vez: «Mamá, ¿hasta cuándo voy a estar aquí?». «Es muy doloroso, porque quisiera tener una respuesta para mi niño, pero no la tengo», confiesa.
Salud deteriorada y ausencia de tratamiento médico
Jonathan sufre de deshidrosis severa y cuenta con antecedentes de infecciones bacterianas que comprometieron su sistema inmunológico. Su familia denuncia que, desde su detención el 16 de marzo, no ha recibido el tratamiento médico necesario, incluyendo la aplicación de hebertrans, un medicamento indicado para fortalecer sus defensas. «Él el lunes nos decía que se siente débil (…) después de que le pusieron cuatro tratamientos médicos por cuatro especialistas diferentes y ningún tratamiento», denunció el padre.
El adolescente, recluido en una prisión para adultos, se encuentra en condiciones insalubres, con alimentación deficiente, chinches que agravan sus afecciones cutáneas, y episodios de hipoglucemia y crisis vagales asociados al hambre.
CIDH otorgó medidas cautelares que el régimen ignora
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares a favor del menor el 24 de abril, al considerar que existe una «situación de gravedad y urgencia» que pone en riesgo sus derechos a la vida, integridad personal y salud. El organismo solicitó al Estado cubano adoptar medidas inmediatas para protegerlo, garantizar condiciones de detención compatibles con estándares internacionales y prevenir actos de violencia dentro del centro penitenciario. Sin embargo, según la familia, dichas medidas no han tenido efecto práctico en su situación actual.
El activista José Daniel Ferrer García ha compartido públicamente el testimonio del padre, alertando sobre el riesgo que enfrenta el menor y pidiendo atención internacional para el caso. Por su parte, la Comisión de EE. UU. sobre Libertad Religiosa Internacional (USCIRF) también ha documentado que las autoridades le han negado atención médica a Jonathan por una afección cutánea que requiere tratamiento constante.
Reacciones internacionales y silencio oficial
El caso ha reavivado el debate sobre el tratamiento de menores en conflictos judiciales en Cuba, así como las condiciones de reclusión en centros penitenciarios de máxima seguridad. Mientras organizaciones de derechos humanos y líderes religiosos exigen su liberación inmediata, el gobierno cubano no ha emitido una declaración oficial sobre las denuncias de agresiones ni sobre el incumplimiento de las medidas cautelares de la CIDH.
La familia insiste en que la prioridad inmediata debe ser la protección de la vida y la salud del adolescente, en un escenario que describen como cada vez más crítico. Mientras tanto, Jonathan David Muir Burgos, el preso político más joven de Cuba, sigue tras las rejas, en una celda de adultos, enfermo, débil y con el angustiante temor de que cada día que pase pueda ser el último.
