«El plan es evaluar, no resolver»: Consejo de Estado oficializa otro programa económico mientras Cuba se apaga y el hambre crece

Imagen/ Parlamento Cubano
En la madrugada del 13 de mayo, mientras decenas de vecinos de San Miguel del Padrón y otros barrios populares de La Habana golpeaban cazuelas y bloqueaban las calles con basura en llamas para exigir electricidad tras más de 40 horas sin luz, el Consejo de Estado se reunía para evaluar el cumplimiento del «Programa de Gobierno para corregir distorsiones y reimpulsar la economía»
El gobierno de Miguel Díaz-Canel considera que sus planes económicos tienen un «cumplimiento parcial». Pero en las calles de la isla, una encuesta más reveladora arroja cifras demoledoras: el 88% de los hogares enfrenta dificultades para comprar alimentos y uno de cada tres ciudadanos admite haber pasado hambre en los últimos treinta días
📊 El plan: Más deuda y metas inalcanzables
El famoso «Plan 2024-2030«, del cual el Consejo de Estado admite ahora un cumplimiento parcial, estaba cifrado en la friolera de 32 mil millones de dólares. Pretendía nada menos que resucitar la industria nacional, detener la sangría migratoria y reducir los apagones.
Sin embargo, los últimos informes y los partes diarios de la Unión Eléctrica (UNE) muestran que la realidad es tozuda:
La infraestructura eléctrica se encuentra en un estado de postración absoluto. Los cortes de luz ya no se miden en horas pico, sino en «días enteros a oscuras» . Según reportes de la prensa independiente y fuentes internacionales, el 65% del territorio nacional sufrió cortes simultáneos el pasado martes, con un déficit proyectado que supera los 2,000 MW diarios
Una vecina del barrio Los Sitios en La Habana, describió a una cadena argentina su nueva realidad: «Comemos una sola vez al día, por la noche. Comemos lo que podemos o lo que aparezca»
Su testimonio es confirmado por las proyecciones del Programa Mundial de Alimentos (WFP) de Naciones Unidas, que alertó en febrero sobre el grave deterioro en la calidad de la dieta de los cubanos, la aparición de deficiencias de micronutrientes y una creciente preocupación por la desnutrición, la obesidad y el sobrepeso en grupos vulnerables debido a la falta de acceso a una dieta balanceada
Cuba produce apenas 40,000 barriles diarios de petróleo pero necesita un estimado de 100,000 para cubrir la demanda mínima. La dependencia de las importaciones, dinamitada por el bloqueo financiero y la desaparición de los aliados venezolanos, ha dejado al país sin reservas.
🛢️ El «Fantasma» del Combustible y la Farsa de los Privados
El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, dio una conferencia de prensa la víspera de la reunión del Consejo de Estado donde la realidad superó al discurso.
Reconoció que «la situación es muy tensa. Los calores siguen aumentando. Necesitamos combustible». Reveló que el sistema eléctrico está operando «sin ninguna reserva de combustible» , dependiendo únicamente de las termoeléctricas, los parques solares y algo de generación distribuida.
La gota que colmó el vaso de la paciencia fue la explicación sobre la termoeléctrica «Antonio Guiteras». El ministro admitió que la central, que acaba de cumplir 38 años sin un mantenimiento capital profundo, sufrió su octava salida del año el 5 de mayo [citat]. El ministro se limitó a decir que se están haciendo gestiones para recibir cargamentos de combustible, pero que «los privados también están trayendo, aunque los volúmenes no alcanzan» .
Esta declaración abre otra caja de Pandora: mientras el Estado es incapaz de asegurar el combustible básico, miles de mipymes que operan en negro y con sobrecostes intentan suplir el vacío, alimentando un mercado negro de divisas y combustibles que profundiza la desigualdad en la isla.
💥 Reacción social: El sonido de la cacerola contra el silencio oficial
El 13 de mayo, mientras los funcionarios evaluaban el «cumplimiento parcial» de su plan, el barrio de San Miguel del Padrón ardió literalmente. Las agencias Reuters y otros medios internacionales documentaron una de las noches de protesta más álgidas en lo que va de año.
Cientos de vecinos salieron a las calles bloqueando avenidas con escombros y basura ardiendo, golpeando cacerolas y gritando consignas como «¡Electricidad!» y «¡Patria y Vida!» . Los vecinos increparon a los policías, que observaban impotentes. «Llevamos más de 40 horas sin luz. En mi comunidad hay ancianos encamados y niños», declaró un vecino a la agencia.
Este clima de tensión, que se extiende como reguero de pólvora por Bayamo, Santa Clara y otras ciudades, demuestra que el «plan económico» es evaluado por la población con un parámetro mucho más sencillo: la luz en el frigorífico para no pudrir la comida.
La paradoja es evidente: mientras los discursos de los medios estatales acusan al «bloqueo energético» de Trump, los ciudadanos en las barriadas denuncian la inoperancia de un sistema que cobra impuestos pero no da servicios. Los vecinos aluden al bloqueo, pero su ira la descargan contra los apagones, la miseria y el abandono de las autoridades locales que no dan la cara.
El Consejo de Estado declaró aprobar las medidas, pero la evidencia en las calles indica que, mientras no haya combustible, inversión extranjera real en el sistema eléctrico y un cambio estructural que permita precios justos, la libreta de abastecimiento seguirá siendo un recuerdo del pasado y el ruido de las cacerolas, el soundtrack de la noche habanera.
