El gigante despierta: un buque de guerra de EE.UU. sale de Guantánamo y navega a la vista de Cuba mientras el petróleo ruso se acerca al Caribe

Imagen/ U.S.N.I.
USAV Wilson Wharf: el buque de guerra de EE.UU. que salió de Guantánamo y navega cerca de la costa norte de Cuba. El buque militar estadounidense zarpó este sábado de la base naval tras más de cinco meses de permanencia en la instalación. Su movimiento coincide con el avance del petrolero ruso Anatoly Kolodkin hacia el Caribe y se suma a un creciente despliegue naval de EE.UU. en la región, en un contexto de máxima tensión geopolítica
La madrugada de este sábado, el sistema de identificación automática (AIS) registró un movimiento que no ha pasado desapercibido: el buque militar estadounidense USAV Wilson Wharf abandonó la Base Naval de Guantánamo y fue detectado navegando a lo largo de la costa norte de Cuba en dirección oeste, según datos publicados por el rastreador marítimo @FlconEYES en X .
El avistamiento se produjo a la 1:14 de la madrugada, cuando la embarcación se encontraba en las coordenadas 21°11.340 N / 75°10.590 W, navegando a una velocidad de entre 9,7 y 10 nudos con rumbo noroeste .
Un buque logístico con capacidad militar
El USAV Wilson Wharf no es un buque de guerra convencional, sino una embarcación logística del Ejército de Estados Unidos, clasificada como Landing Craft Utility (LCU) de la clase Runnymede, con la designación LCU-2011 . Mide 53 metros de eslora por 12 metros de manga, desplaza aproximadamente 575 toneladas y puede alcanzar los 12 nudos en vacío y 10 nudos con carga, con una autonomía de 4.500 millas náuticas .
Está diseñado para transportar vehículos militares pesados, contenedores y carga general en operaciones costeras y anfibias, y se encuentra asignado a la 7.ª Brigada de Transporte (Expedicionaria), con base en Joint Base Langley-Eustis, en el estado de Virginia .
El buque tiene una historia que refleja su carácter no combativo: fue redesignado en septiembre de 2023, cuando cambió su nombre original, USAV Chickahominy, por el actual USAV Wilson Wharf, en cumplimiento de una ley del Congreso estadounidense que ordenaba eliminar los nombres confederados de los activos del Departamento de Defensa .
Cinco meses en Guantánamo
Según el historial AIS, el Wilson Wharf entró a la Bahía de Guantánamo el 4 de octubre de 2025, salió brevemente el 13 de ese mismo mes y volvió a entrar ese mismo día, sin que se registrara otra salida hasta el avistamiento de este sábado. Esto significa que la embarcación permaneció en la base naval durante más de cinco meses .
El motivo de su prolongada estancia no ha sido revelado oficialmente, pero analistas señalan que podría estar relacionado con operaciones logísticas o de mantenimiento en la única base militar que Estados Unidos mantiene en territorio cubano desde 1903.
Un contexto de máxima tensión
El movimiento del Wilson Wharf no es un hecho aislado. Se produce en un contexto de creciente actividad militar estadounidense en el Caribe, que ha sido interpretada por expertos como un mensaje de fuerza dirigido tanto a La Habana como a Moscú.
En enero de 2026, el Comando Sur reposicionó los buques anfibios USS Iwo Jima y USS San Antonio frente a la costa norte de Cuba . En febrero, al menos tres buques militares estadounidenses fueron detectados a menos de ocho millas náuticas de esa misma costa .
La Operación Southern Spear, activa desde septiembre de 2025, refuerza la vigilancia en la región contra el narcotráfico y el contrabando vinculados a Cuba y Venezuela, con un costo estimado de cerca de 3.000 millones de dólares hasta febrero de 2026 .
El factor ruso: el Anatoly Kolodkin
La salida del Wilson Wharf de Guantánamo y su navegación hacia la costa norte de Cuba coincide con el avance del petrolero ruso Anatoly Kolodkin, un buque que transporta aproximadamente 730.000 barriles de crudo de los Urales hacia el Caribe .
El cargamento ruso, que desafía las sanciones impuestas por Estados Unidos, se dirige a Cuba en medio de una crisis energética que ha dejado a la isla sin combustible durante tres meses. El gobierno de Donald Trump ha prohibido el suministro de crudo ruso a Cuba, y la presencia de buques estadounidenses en la zona refuerza la vigilancia sobre cualquier operación que pueda violar estas restricciones .
Según datos de seguimiento marítimo, el despliegue estadounidense incluye al menos cuatro embarcaciones: el CG Tahoma, de la Guardia Costera, navegando al este de Florida; el Richard Etheridge, al sur de los Cayos de Florida; un buque de guerra al norte de las Bahamas; y el propio Wilson Wharf, próximo a la costa oriental de Cuba .
¿Qué busca Estados Unidos?
El general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur, declaró en marzo de 2026 que Estados Unidos mantiene «planes de contingencia» para gestionar un posible éxodo masivo y crisis humanitaria en Cuba . Sus palabras reflejan la preocupación de Washington por un escenario de colapso en la isla que podría desencadenar una oleada migratoria sin precedentes.
El despliegue naval no implica necesariamente una acción militar directa. Interceptar un petrolero en aguas internacionales conllevaría riesgos legales y diplomáticos, especialmente en un contexto de sensibilidad entre Washington y Moscú . Sin embargo, la presencia de estos buques envía un mensaje claro: Estados Unidos está observando y está preparado para responder.
Lo que viene
El Anatoly Kolodkin continúa su travesía hacia el Caribe, mientras el Wilson Wharf navega frente a la costa norte de Cuba. La combinación de estos movimientos dibuja un escenario de máxima tensión geopolítica en el Caribe, con Cuba como punto de confluencia de intereses contrapuestos.
Para la isla, la posible llegada del petrolero ruso representa un salvavidas en medio de una crisis energética que ya ha provocado apagones de hasta 20 horas diarias y una ola de protestas que ha dejado heridos de bala y sedes del Partido Comunista incendiadas . Pero también supone un desafío directo a las sanciones de Washington, en un pulso que podría definir el futuro de las relaciones entre Cuba, Rusia y Estados Unidos.
Mientras tanto, el Wilson Wharf sigue su rumbo. Y en el estrecho de Florida, los buques de guerra estadounidenses patrullan sin descanso, recordando que, en el Caribe, el tablero geopolítico nunca deja de moverse.
