Cuba sufre el segundo apagón nacional en una semana: el séptimo colapso total en año y medio

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La desconexión del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) ocurrió este sábado 21 de marzo, dejando a más de 10 millones de personas sin electricidad en medio de una crisis energética que no da tregua y una oleada de protestas que ya suma más de dos semanas
Cuando los cubanos apenas comenzaban a recuperarse del apagón total que paralizó la isla el pasado lunes, la noche de este sábado volvió a sumergir al país en la oscuridad más absoluta. La Unión Eléctrica de Cuba (UNE) informó a las 6:32 p.m. (hora local) que se había producido una nueva desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), la segunda en menos de una semana y la séptima en los últimos 18 meses .
«Se ha producido una desconexión total del Sistema Eléctrico Nacional. Ya comienzan a implementarse los protocolos para el restablecimiento», informó el Ministerio de Energía y Minas en sus redes sociales, sin ofrecer detalles inmediatos sobre las causas del colapso .
La causa: un efecto cascada desde Nuevitas
Según informó posteriormente la UNE, el origen del apagón estuvo en la salida imprevista de la unidad número 6 de la central termoeléctrica de Nuevitas, en la provincia de Camagüey. «A partir de ese instante, ocurre un efecto cascada en las máquinas que estaban en línea», explicó el ministerio, lo que provocó el colapso total de la red eléctrica nacional .
El escenario era particularmente vulnerable antes de la caída: este sábado, diez de las 16 unidades termoeléctricas del país ya estaban fuera de servicio, ya fuera por averías o por trabajos de mantenimiento . La generación distribuida, que en otros momentos aportaba cerca del 40% del mix energético, permanece paralizada desde enero por la total falta de combustible .
Sin combustible, no hay recuperación
Lo que distingue este apagón de los anteriores es la ausencia casi total de combustibles para activar las fuentes de generación de arranque sencillo. Cuba no recibe petróleo desde hace tres meses, tras la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero que impuso aranceles a cualquier país que venda combustible a la isla .
El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó recientemente que durante ese periodo no ha llegado ni un barril a la isla . El suministro de crudo que llegaba desde Venezuela se interrumpió tras la captura de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses en enero, y la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, no ha retomado los envíos ante las presiones de Washington .
El viceministro de Energía y Minas, Argelio Abad Vigo, detalló esta semana que el país acumula tres meses sin recibir suministros de diésel, fuel oil, gasolina, turbocombustible para la aviación ni gas licuado de petróleo, productos vitales para la economía y para la generación de corriente . Cuba produce apenas el 40% del combustible que necesita para mover su economía .
Un restablecimiento lento y complejo
El proceso de restablecimiento del SEN es extremadamente complejo, especialmente en las condiciones actuales. Implica comenzar a generar energía con las fuentes de arranque sencillo —solar, hidroeléctrica y motores de generación— para ir dando servicio a pequeñas áreas que luego se van interconectando .
El objetivo es llevar cuanto antes la suficiente energía a las centrales termoeléctricas para que puedan arrancar de nuevo y producir energía en grandes cantidades que satisfagan la demanda . Pero sin combustible para los motores de generación distribuida, el proceso es mucho más lento y difícil de lo habitual .
El director general de Electricidad del Ministerio de Energía y Minas, Lázaro Guerra, advirtió recientemente que la situación es límite. «Tenemos los técnicos preparados y las máquinas, pero no tenemos el combustible. Eso no es incompetencia, es el bloqueo en su máxima expresión», lamentó .
El impacto humano: hospitales, agua y alimentos
La falta de electricidad golpea directamente a los servicios más esenciales. En los hospitales, la situación es particularmente crítica. Araíz Consuegra Otero, directora del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, que atiende a menores con diagnósticos oncológicos y psiquiátricos de todo el país, relató lo complejo que fue coordinarse durante el apagón del lunes. «A nosotros los apagones nos afectan igual que al resto de los cubanos. En noches con apagón dormimos mal y luego tenemos que venir aquí a realizar cirugías de 19 horas y a sonreír a los pacientes. Es durísimo, pero lo hacemos porque nuestra tarea es una: salvar a los niños», contó emocionada .
El problema del agua es igualmente grave. En barrios de La Habana, las deficiencias eléctricas han dejado sin agua a los vecinos por más de 20 días, ya que las bombas no pueden operar sin electricidad . Los alimentos se pudren en frigoríficos sin energía y la población enfrenta escasez de productos básicos que se agrava con cada día de oscuridad.
Protestas y descontento social
Los apagones prolongados han sido el motor de una oleada de protestas que ya suma más de dos semanas. Lo que comenzó como cacerolazos en barrios de La Habana se extendió a provincias como Matanzas y Ciego de Ávila, donde la semana pasada manifestantes incendiaron la sede del Partido Comunista en Morón .
La situación se ha vuelto particularmente tensa después de que un adolescente de 15 años, Kevin Samuel Echeverría, resultara herido de bala durante las protestas en Morón. El gobierno ha reconocido al menos cinco detenciones, aunque organizaciones de derechos humanos elevan la cifra a más de una decena .
La respuesta del gobierno: solidaridad internacional y diálogo con EE.UU.
El apagón coincidió con la visita a La Habana de una delegación internacional de unos 650 activistas de 33 países, parte de la caravana «Nuestra América Convoy a Cuba», que trae ayuda humanitaria a la isla, incluyendo paneles solares y equipos para hospitales . Entre los visitantes están el expolítico español Pablo Iglesias y el exlíder del Partido Laborista británico Jeremy Corbyn .
Mientras tanto, el gobierno cubano mantiene conversaciones con la administración de Donald Trump, aunque el viceministro de Exteriores Carlos Fernández de Cossío insistió en que «el sistema político de Cuba no está sujeto a negociación» .
El presidente Miguel Díaz-Canel confirmó que se han mantenido conversaciones bilaterales para «identificar problemas que necesitan solución», aunque sin precisar su alcance ni resultados . Horas antes del apagón, Trump calificó a Cuba como una «nación muy debilitada» y sugirió la posibilidad de una intervención o «toma de control amistosa» de la isla .
Lo que viene: un panorama incierto
La UNE pronosticaba para la noche del sábado una afectación de 1.770 MW en el horario pico, un déficit que de por sí habría dejado a más de la mitad del país sin servicio, incluso antes del colapso total . Expertos independientes calculan que sanear el sistema eléctrico costaría entre 8.000 y 10.000 millones de dólares .
Mientras tanto, los cubanos se preparan para otra noche a oscuras, otra madrugada sin agua, otro día de incertidumbre. Porque como advirtió Guerra, restablecer el sistema cuando no hay combustible para las fuentes de arranque es una tarea titánica. Y en la isla, el petróleo sigue sin llegar.