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"¡Esto es un infierno!": cacerolazos y protestas sacuden La Habana mientras los apagones superan las 20 horas y el régimen responde con detenciones

«¡Esto es un infierno!»: cacerolazos y protestas sacuden La Habana mientras los apagones superan las 20 horas y el régimen responde con detenciones

by Fred
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«¡Esto es un infierno!»: cacerolazos y protestas sacuden La Habana mientras los apagones superan las 20 horas y el régimen responde con detenciones

"¡Esto es un infierno!": cacerolazos y protestas sacuden La Habana mientras los apagones superan las 20 horas y el régimen responde con detenciones

Imagen/ Facebook

Vecinos de Centro Habana, Párraga y Matanzas golpearon cacerolas y gritaron «libertad» ante la peor crisis energética en décadas. La policía detuvo al menos a un manifestante. Mientras tanto, desde Miami, congresistas cubanoamericanos advierten al gobierno: «Ni un abuso más contra el pueblo»

El sonido metálico de cacerolas, sartenes y cualquier objeto a mano rasgó la noche del viernes la oscuridad que desde hace días cubre a la capital cubana. Vecinos de Pueblo Nuevo, Belascoaín, Párraga, el reparto Bahía y el barrio de Jesús María, en La Habana Vieja, salieron a las calles y se asomaron a sus ventanas para hacer lo único que les queda cuando la paciencia se agota: protestar .

«La gente de Cuba está en la calle exigiendo libertad. Este momento es increíble», clamó en sus redes sociales el congresista cubanoamericano Carlos Giménez, mientras desde Miami su colega María Elvira Salazar lanzaba una advertencia directa al gobierno de Miguel Díaz-Canel: «A la dictadura, ¡ni un abuso más contra el pueblo cubano!» .

«Lo cogieron mansito»: la represión no se hizo esperar

Las protestas, espontáneas y descentralizadas, tuvieron una respuesta inmediata por parte de las fuerzas de seguridad. En la esquina de Salud y Belascoaín, en el municipio Centro Habana, un hombre fue detenido cuando participaba en el cacerolazo con un caldero en la mano. Según relataron testigos al medio independiente Cubanet, el hombre —vecino de la calle Santiago— fue arrestado «mansito en medio de la calle y la gente no hizo nada» .

Colaboradores dentro de la isla reportaron que en varios de los barrios donde ocurrieron las protestas, el servicio eléctrico fue restablecido poco después de iniciados los cacerolazos, lo que muchos interpretaron como una respuesta tardía y reactiva del régimen ante la presión popular .

20 horas a oscuras: el sistema colapsa por cuarta vez en seis meses

La mecha que encendió la protesta tiene nombre propio: Antonio Guiteras. La mayor termoeléctrica del país sufrió una avería el miércoles pasado que provocó una reacción en cadena, desconectando el Sistema Eléctrico Nacional (SEN) y dejando a oscuras al 70% de la población . Según datos de la estatal Unión Eléctrica (UNE), el viernes por la tarde el país apenas generaba 997 megavatios frente a una demanda de 2.780 . En numerosas provincias, los cortes superan las 20 horas diarias, y en algunas localidades se acumulan varios días sin luz .

Esta es la quinta caída parcial del sistema en menos de seis meses, y la más grave del año . Pero el problema no es nuevo: la matriz energética cubana se sostiene sobre termoeléctricas envejecidas sin mantenimiento y motores de diésel y fueloil que, desde enero, están paralizados por falta de combustible . La causa de esta parálisis es política: el bloqueo petrolero impuesto por la administración de Donald Trump, que ha cortado en seco los envíos desde Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero .

El hambre no espera: la crisis energética es también alimentaria

Los apagones no son solo un problema de luz. Sin electricidad, las bombas de agua no funcionan, la comida se pudre en los refrigeradores y el transporte público —ya diezmado por la falta de combustible— se vuelve una odisea. La escasez de alimentos básicos como arroz, aceite, harina y carne es ya crónica, y la inflación desbocada ha dejado a millones de cubanos sin poder adquisitivo .

El gobierno de México intentó enviar crudo para aliviar la situación, pero la iniciativa de Claudia Sheinbaum ha chocado de frente con el bloqueo ordenado por Trump . Mientras tanto, en las calles, la consigna es cada vez más clara: «abajo el comunismo» .

La geopolítica del apagón

El presidente estadounidense no ha ocultado su estrategia. «Tenemos mucho tiempo, pero Cuba está lista después de 50 años. Cuba va a caer muy pronto», profetizó Trump esta semana, revelando que ha puesto al secretario de Estado, Marco Rubio, al frente de las negociaciones . Desde el Departamento de Estado se ha filtrado que Rubio mantiene conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto favorito de Raúl Castro, al margen del presidente Díaz-Canel —quien ha negado esos diálogos— .

El objetivo de Washington es claro: asfixiar económicamente al régimen para provocar un cambio político. Y la población, mientras tanto, queda atrapada en el fuego cruzado. El periodista Mario Pentón reportó también protestas en Jagüey Grande, Matanzas, donde los vecinos llevaban «varios días sin electricidad» .

Una advertencia desde Miami

Los congresistas cubanoamericanos han recogido el guante. María Elvira Salazar mostró en cámara los videos de los cacerolazos y advirtió: «Este es el pueblo de Cuba, los estamos escuchando… Le decimos al régimen: No se vayan a meter en contra de ellos, ellos tienen derecho a salir a las calles y a decir lo que quieran» .

La noche del viernes, el ruido de las cacerolas se escuchó desde Miami. El régimen, por ahora, guarda silencio. Pero en La Habana, la oscuridad sigue siendo el único paisaje compartido. Y la pregunta que flota en el aire es la misma que hace tres años, cuando las protestas del 11J sacudieron la isla: ¿hasta cuándo?

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