El arte del descontento: platos con el rostro de Fidel y la burla de un pueblo que no tiene qué comer

Imagen/ Facebook
La propaganda del régimen llega a las mesas culinarias en Las Tunas, mientras los cubanos responden en redes con una pregunta brutal: ¿cómo se come un «Viva Fidel» de pimiento verde con el estómago vacío?
Las Tunas, 23 de abril de 2026. El menú del día era propaganda. El postre, sátira.

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Lo que debía ser un homenaje al «Comandante en Jefe» dentro del Fórum Culinario de los Trabajadores en Puerto Padre (Las Tunas) se convirtió en un termómetro del hartazgo popular. Las fotos del evento, celebrado el martes en la sede de la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), muestran una exhibición de 79 platos supuestamente dedicados a la «creatividad revolucionaria» .
En la mesa, ensaladas donde el «VIVA FIDEL» escrito con tiras de pimiento verde comparte espacio con reproducciones de la bandera cubana hechas con arroz blanco, frijoles negros y tomate . En los carteles, lemas como «1° MAYO / La Patria se defiende», rescatado del repertorio represivo post 11J. El número «100» formado con rodajas de pepino conmemora el centenario del nacimiento del dictador, mientras que la silueta del Che aparece integrada en la letra O del eslogan «100 AÑOS CON FIDEL» .
Katia Pérez Castro, Secretaria General de la CTC local, publicó las imágenes en Facebook con el mensaje: «La creatividad a flor de piel porque la Patria se defiende y por Cuba juntos creamos» . La respuesta de los cubanos, sin embargo, fue una andanada de sarcasmo que evidencia la desconexión entre el discurso oficial y la realidad de una isla donde escasea hasta lo más básico.
«El patriotismo es la fuente donde los pobres dejan la sangre. Qué diferencia entre esta pobreza y el blin blin de los eventos en los hoteles. Da pena en un lugar con un mar inmenso y no hayan hecho varios platos con pescados o mariscos», escribieron usuarios, señalando la paradoja de que Puerto Padre, un municipio costero, no presentara ni un plato de pescado . Otros comentarios fueron crudos: «Hambre miseria y terror», «Mira, si comemos eso, lo menos será una intoxicación alimentaria» o la punzante pregunta: «¿Y la langosta de Mariela?» .
Un comentarista conectó el evento con la crisis eléctrica que azota la provincia: «Después están protestando porque es desigual el horario de los apagones y porque en Las Tunas hay corriente, ahí tienen, sigan así» .
El contraste es especialmente brutal en el contexto actual. Cuba atraviesa en 2026 una de sus peores crisis alimentarias, con la producción de arroz caída un 81% y la de huevos un 61% . En Las Tunas, la situación es dramática: el robo de 600 litros de aceite dieléctrico en dos transformadores dejó sin electricidad al 40% del municipio de Amancio, y en Majibacoa las protestas por apagones de más de 24 horas incluyeron gritos de «abajo la dictadura» .
Mientras el régimen declaró 2026 «Año del Centenario del natalicio de Fidel Castro» e impulsó una campaña propagandística que abarca paradas juveniles, exposiciones y actos públicos en todo el país, la población no tiene qué comer ni electricidad estable . En 1961, Castro prometió: «Ropa, zapatos, comida, medicina, educación y recreo a todo el pueblo» . Más de seis décadas después, los cubanos responden con sátira a platos que escriben su nombre con pimiento verde.
Las burlas de un pueblo descontento
El humor corrosivo del cubano ha encontrado en estos eventos el blanco perfecto para desahogar la indignación. En un país donde los seguidores del régimen mantienen un discurso de resistencia patriótica, la población utiliza la ironía como un mecanismo de defensa . Sin embargo, este descontento contrasta con la creciente impunidad que muestran incluso miembros de la propia familia Castro.
Paralelamente a este evento, la figura de Sandro Castro, nieto del dictador, ha irrumpido en el escenario digital cubano con un discurso que oscila entre la sátira y la provocación. Conocido como «Vampirach», este joven de 33 años, dueño de un bar en la avenida 23 de La Habana, se ha hecho famoso por sus videos donde se burla de la carencia de alimentos, los apagones y la vida cotidiana de los cubanos . En un país donde los activistas son encarcelados por criticar al gobierno, él se permite el lujo de reírse del hambre nacional sin consecuencias .
«Aunque por razón de su apellido haga daño, Sandro es un imbécil», escribió el escritor Ernesto Limia en Facebook, mientras que otros influyentes afines al régimen piden encarcelarlo, evidenciando las contradicciones internas del aparato castrista .
El disparate del evento «100 años con Fidel» muestra que el régimen sigue empeñado en imponer una narrativa que ya no se sostiene. Y frente a esa propaganda desconectada de la realidad, el pueblo cubano responde con la única arma que le queda: la risa, aunque suene amarga.
«Cien años con Fidel», repite el cartel. Afuera, en la calle real, los cubanos no cumplen cien años; apenas sobreviven el próximo apagón.
