Una tragedia mayor ya se había registrado en la secundaria Wenceslao Rivero de Las Tunas en 2023
El asesinato de un adolescente en 2023
El 30 de septiembre de 2023, un joven de 16 años, identificado como Leandro Baró Lameiro, fue víctima de un brutal ataque que le costó la vida tras ser apuñalado. El suceso, reseñado en diversos medios de prensa, dejó a 13 estudiantes bajo investigación policial, quienes enfrentaron posibles procesos penales pese a no haber alcanzado la mayoría de edad.
En ese entonces, el subdirector de la Dirección Provincial de Educación en Las Tunas, Dr. Eulícer Escalona Escalona —hoy director— salió públicamente a dar explicaciones sobre la gravedad del hecho y sobre la presencia de armas blancas, adicciones y conductas violentas en el entorno escolar.
La comunidad educativa se mostró conmocionada y crecieron los llamados a fortalecer la prevención, la disciplina y la cooperación entre escuela, familia y comunidad.

Foto: Cibercuba Noticias
El nuevo incidente en 2025: violencia que no desaparece
El pasado 2 de septiembre de 2025, nuevamente en la secundaria básica Wenceslao Rivero Pérez, ocurrió un altercado dentro de un aula. En medio de una discusión, uno de los alumnos agredió a su compañero utilizando un lápiz, provocándole “rasguños” en el rostro, según cita el parte oficial ofrecido por el periódico 26 de Las Tunas.
Aunque en esta ocasión las lesiones no fueron presuntamente de gravedad y el menor recibió atención médica inmediata, la noticia generó preocupación social y fuerte debate en redes. Autoridades educativas confirmaron que se aplicarán medidas disciplinarias y acciones preventivas para evitar que sucesos de este tipo se repitan.
Una tragedia mayor en 2023, entonces… ¿Por qué siguen ocurriendo hechos de violencia en la misma escuela?
El hecho de que en apenas dos años la misma institución haya protagonizado dos incidentes de connotación pública, aunque de distinta magnitud, reabre la pregunta sobre qué tan efectivas han sido las medidas adoptadas y por qué la violencia escolar continúa repitiéndose.
Especialistas coinciden en que los programas de prevención y disciplina deben ser reforzados con mayor seriedad, prestando atención no solo al control dentro de las aulas, sino también al contexto social y comunitario que rodea a los estudiantes.
Factores como el consumo de alcohol, cigarro, drogas porteras, la proliferación de grupos juveniles, la falta de comunicación familia–escuela y la presión social son señalados como detonantes que influyen en la conducta de los adolescentes.
Una problemática nacional
Lo ocurrido en la secundaria Wenceslao Rivero no es un hecho aislado. En diferentes provincias de Cuba se han registrado casos de indisciplinas graves, violencia física y acoso escolar. Estos sucesos alimentan la preocupación de padres, maestros y autoridades, que insisten en la necesidad de implementar estrategias integrales de convivencia escolar.
La secundaria básica Wenceslao Rivero, en Las Tunas, se ha convertido en un símbolo de los desafíos que enfrenta la educación cubana frente a la violencia escolar. El contraste entre el asesinato de 2023 y el incidente reciente de 2025 plantea un dilema urgente: ¿cómo garantizar que la escuela siga siendo un espacio seguro para aprender y convivir en paz?
