Putin sugiere un referendo en Armenia sobre su acercamiento a la UE y no descarta un “divorcio suave”
El presidente ruso, Vladímir Putin, propuso este domingo la celebración de un referendo en Armenia para que sean sus ciudadanos quienes decidan sobre la profundización de la cooperación con la Unión Europea (UE), luego de que Ereván haya acelerado su distanciamiento de Moscú y su acercamiento a Occidente.
En declaraciones recogidas por la agencia TASS y la oficina de prensa del Kremlin, Putin insistió en que Armenia debe definir su postura “cuanto antes” respecto a su posible ingreso al bloque comunitario. “En mi opinión, lo correcto sería tanto para los ciudadanos armenios como para nosotros definir su postura cuanto antes. Por ejemplo, celebrar un referendo”, señaló.
“Divorcio inteligente y mutuamente beneficioso”
El mandatario ruso planteó que, en función del resultado de la consulta, Rusia también podría tomar sus propias conclusiones y transitar hacia un “divorcio suave, inteligente y mutuamente beneficioso”. “Si Armenia entra en la UE, tendrá que cortar sus vínculos económicos y militares con Rusia, algo que no les va a gustar”, señaló la víspera a RFI una estudiante en Ereván.
Putin ya había advertido el 1 de abril a Armenia que no puede ser miembro al mismo tiempo de la Unión Europea y de la Unión Económica Euroasiática (UEEA), el bloque comercial y de integración liderado por Moscú que incluye a Armenia, Bielorrusia, Kazajistán y Kirguistán. El pasado abril, en una reunión tensa en el Kremlin, Putin también sacó a relucir el precio del gas que Rusia suministra a Armenia (177,5 dólares por cada mil metros cúbicos, frente a los más de 600 dólares que paga Europa), como parte de la presión para evitar la fuga definitiva de su aliado posoviético.

Imagen/ Escambray
El temor a un “escenario Ucrania”
En los últimos días, Putin ha ido endureciendo su lenguaje. Este domingo advirtió que la situación en Armenia recuerda a cómo comenzó el conflicto con Ucrania, insistiendo en la narrativa del Kremlin de que todo arrancó con un intento de Kiev de adherirse a la UE. “Pero, ¿cómo empezó todo? Con el intento de Ucrania de unirse a la UE”, declaró. La referencia a un “escenario de Ucrania” no es casual: busca alejar a otras antiguas repúblicas soviéticas de un posible acercamiento a Bruselas mediante la asociación con la guerra y la desestabilización.
La Cancillería rusa ya había advertido que el acercamiento de Armenia a Occidente terminará involucrando a Ereván en la “política antirrusa” de la UE, con consecuencias políticas y económicas para el país caucásico.
Una semana de cumbres europeas en Ereván
La advertencia de Putin se produce en medio de un intenso movimiento diplomático. Entre el 4 y el 6 de mayo, Ereván acogió la octava reunión de la Comunidad Política Europea (CPE) y la primera cumbre bilateral entre la UE y Armenia. La cumbre de la CPE reunió a más de 40 jefes de Estado y de Gobierno bajo el lema “Construyendo el futuro: unidad y estabilidad en Europa”, con la participación también por primera vez de Canadá, y en ella se debatió sobre seguridad energética y la defensa del orden internacional basado en normas.
En la cumbre del martes, la UE y Armenia firmaron una nueva asociación de conectividad en el marco del programa Global Gateway, movilizando inversiones por 2.500 millones de euros. Al acto asistieron el primer ministro armenio, Nikol Pashinián; la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen; y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
Pashinián, por su parte, ha tratado de mantener un equilibrio. Durante la reunión con Putin en el Kremlin a principios de abril, le transmitió que si bien Armenia no puede pertenecer simultáneamente a ambos bloques, de momento puede combinar la pertenencia a la UEEA con el desarrollo de la cooperación con Bruselas. El primer ministro también dejó claro que “cuando los procesos lleguen al punto en que sea necesario tomar una decisión, estoy seguro de que nosotros, es decir, los ciudadanos de la República de Armenia, tomaremos esa decisión”.
Un giro impulsado por la desconfianza hacia Moscú
El alejamiento armenio de Rusia se ha acelerado desde la pérdida de Nagorno Karabaj a manos de Azerbaiyán en 2023. Las autoridades armenias acusaron a las tropas de paz rusas desplegadas en la región de no haber logrado detener la ofensiva de Bakú. Poco después, Armenia congeló su participación en la alianza militar de la OTSC, estrechó lazos con EE.UU. y ratificó el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, que ha emitido una orden de arresto contra Putin.
El pasado 7 de mayo, apenas tres días después de que el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, participara en la cumbre de la CPE en Ereván, Pashinián declaró que Armenia “no es aliada de Rusia en la cuestión de Ucrania”. Además, alegó la campaña electoral para no asistir al desfile del 9 de mayo en Moscú.
Mientras la contienda en el Cáucaso se dirime ahora sobre el mapa, los datos muestran que la opinión pública armenia apoya abrumadoramente la integración europea: según sondeos recientes, el 72% de la población estaría a favor de ingresar en la UE.
La propuesta de Putin de someter la cooperación con la UE a referendo no es, por tanto, una invitación a la democracia, sino un intento de frenar una inercia que Moscú ya no puede detener. El Kremlin sabe que si la consulta se celebrara hoy, los armenios elegirían Europa. Por eso, el “divorcio inteligente” del que habla Putin es en realidad un intento de gestionar una derrota estratégica en el Cáucaso mientras intenta preservar la ficción de que la decisión final aún está en sus manos.
