Orlando Rojas revela las críticas de Titón a Fidel Castro y denuncia que el ICAIC intenta manipular su legado
El reconocido cineasta cubano Orlando Rojas, director de películas como Una novia para David y Papeles secundarios, ha alzado su voz contra la exposición «Fidel y Titón, dos hombres con una misma mirada», inaugurada recientemente por la Oficina del Historiador de La Habana y el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) en la Casa de Titón y Mirtha, en La Habana Vieja.
En un extenso y contundente artículo publicado este domingo, Rojas, quien fuera asistente de dirección de Tomás Gutiérrez Alea (Titón) en la película Los sobrevivientes, califica la muestra como un «acto de prestidigitación ideológica» y cuestiona la premisa de que el legendario cineasta y el líder de la Revolución compartieran una misma visión ética y política.
«Resulta penoso observar el acto de prestidigitación ideológica oculto tras la exhibición«, escribe Rojas, quien reside en Florida, Estados Unidos. El cineasta recuerda su estrecha relación con Titón durante más de dos décadas y subraya que el gran atributo del director de Memorias del subdesarrollo era su honestidad intelectual, una cualidad que, según afirma, lo distanció progresivamente del rumbo impuesto por Fidel Castro.

Imagen/ Café Fuerte
«La revolución de Fidel era un buen guión, pero una pésima película»
Rojas desgrana en su texto varias anécdotas y vivencias personales que demuestran la creciente discrepancia de Gutiérrez Alea con el poder establecido. Recuerda que durante las lecciones de gramática cinematográfica que el maestro impartía en su casa, escuchó por primera vez su antológico enunciado: «la revolución de Fidel era un buen guión, pero una pésima película».
Asimismo, evoca la «huelga de los dieciocho» cineastas del ICAIC en abril de 1991, encabezada por Titón, para impedir que el Instituto de Cine se fusionara con el de Radio y Televisión y cayera bajo el control del Departamento de Orientación Revolucionaria (DOR) del Partido. Rojas señala que, durante aquella tensa asamblea, Titón nunca se sumó a quienes querían exonerar a Fidel Castro de responsabilidad en aquel golpe de autoritarismo.
El cineasta también denuncia que el propio Raúl Castro orquestó ataques contra la última obra de Gutiérrez Alea, Guantanamera (1995), cuando el realizador ya estaba debilitado por el cáncer.
«Cuba fue seducida y abandonada por Fidel Castro»
Orlando Rojas concluye su artículo con una reflexión amarga sobre la exposición, que califica como una muestra más de «porno bajeza» en medio de un país en ruinas. Retoma el título de una película del cineasta italiano Pietro Germi, Seducida y abandonada, para sentenciar: «Cuba fue seducida y abandonada por Fidel Castro».
«En medio de una ciudad y de un país en ruinas, esta exhibición en la Casa de Titón y Mirtha es una muestra fehaciente de dicha seducción y de dicho abandono», afirma Rojas, quien confiesa que el anuncio de la muestra ha resucitado viejas heridas provocadas por la censura cinematográfica en la isla.
El cineasta dedica su texto a la memoria de Titón y a todos los artistas cubanos que, como él, se han ido quedando «paulatinamente viudos» de un cineasta que, a pesar de creer en los ideales iniciales de la Revolución, supo mantener su mirada fija en el mejoramiento humano de sus compatriotas, a diferencia de los líderes políticos.
Hasta el cierre de esta edición, ni la Oficina del Historiador de La Habana ni el ICAIC se han pronunciado sobre las declaraciones de Orlando Rojas. La exposición «Fidel y Titón, dos hombres con una misma mirada» permanece abierta al público en la capital cubana.
