Una visita cargada de simbolismo político
Washington fue escenario de una visita diplomática de alto perfil este martes, cuando el presidente Donald Trump recibió al príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammed bin Salmán. Esta es la primera visita oficial del líder saudita a EE.UU. desde el asesinato del periodista Jamal Khashoggi en 2018, un hecho que marcó un punto de inflexión en las relaciones bilaterales.
La recepción incluyó honores militares, una exhibición aérea sobre la Casa Blanca y una cena de gala con figuras como Melania Trump y Elon Musk. Trump calificó el encuentro como “más que una reunión”, en un gesto que buscó proyectar cercanía y respeto hacia el líder saudita.
Acuerdos armamentísticos y gestos de poder

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Durante la reunión en el Despacho Oval, Trump anunció su intención de autorizar la venta de cazas F-35 a Arabia Saudita. Esta decisión, que ha generado críticas en el Congreso y entre organizaciones de derechos humanos, fue presentada como parte de un homenaje a la nación árabe y una reafirmación de la alianza estratégica.
La venta de armamento de quinta generación refuerza el vínculo militar entre ambos países y posiciona a Arabia Saudita como un socio clave en la política de seguridad de EE.UU. en Oriente Medio.
Más de un billón de dólares en inversiones sauditas
Uno de los aspectos más relevantes de la visita fue el trasfondo económico. Arabia Saudita ha invertido más de un billón de dólares en activos estadounidenses, incluyendo bonos del Tesoro, bienes raíces, tecnología y fondos de inversión. Esta cifra convierte al reino en uno de los principales actores financieros extranjeros en la economía de EE.UU.
Estas inversiones se enmarcan en el plan Visión 2030, impulsado por Bin Salmán para diversificar la economía saudita y reducir su dependencia del petróleo. Al mismo tiempo, consolidan la influencia del reino en sectores estratégicos de EE.UU., lo que ha despertado tanto interés como inquietud entre analistas.
El legado de Khashoggi y la diplomacia del olvido

La visita no estuvo exenta de controversia. Diversas organizaciones recordaron que el príncipe heredero fue señalado por la inteligencia estadounidense como responsable del asesinato de Jamal Khashoggi, columnista de The Washington Post. Aunque Bin Salmán ha negado su implicación directa, el caso sigue siendo un punto de tensión.

Jamal Khashoggi fue asesinado y desmembrado por un grupo de agentes saudíes dentro del consulado del reino en Estambul
La administración Trump ha optado por priorizar los intereses económicos y geopolíticos, dejando atrás el episodio en favor de una agenda pragmática. La recepción fastuosa en Washington parece confirmar esta estrategia de diplomacia del olvido.
Un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales
La relación entre EE.UU. y Arabia Saudita ha sido históricamente compleja, marcada por intereses energéticos, cooperación militar y tensiones ideológicas. La visita de Bin Salmán representa un nuevo capítulo, en el que ambos países buscan redefinir su alianza en un contexto global cambiante.
Mientras Trump refuerza su imagen de líder pragmático, Bin Salmán se posiciona como interlocutor clave en la región, dispuesto a invertir masivamente en Occidente a cambio de legitimidad internacional y respaldo estratégico.

El futbolista portugués Cristiano Ronaldo escucha un discurso de Donald Trump en la Casa Blanca el martes 18 de noviembre de 2025. Alex Brandon Associated Press
Según refiere el rotativo Los Angeles Times, a la cena en honor al principe se realizó una cena en la Casa Blanca en la que participó el futbolista Cristiano Ronaldo. El portugués se sentó cerca del frente del Salón Este, no lejos de donde el presidente y el príncipe heredero dieron discursos a dignatarios de ambas naciones, junto con importantes líderes empresariales como el director general de Apple, Tim Cook, y el fundador de Tesla, Elon Musk.