El incendio ocurrido en la mañana de este 24 de noviembre en el edificio ubicado en Lombillo 792, entre Hidalgo y Estancia, en el Consejo Popular Plaza de la Revolución, ha dejado una víctima mortal y un profundo sentimiento de dolor en la comunidad.
El hecho, reportado en la página oficial del Consejo de la Administración de Plaza de la Revolución, movilizó de inmediato a las fuerzas del Cuerpo de Bomberos de Cuba, especialistas del Ministerio del Interior (Minint) y representantes del PCC, el Gobierno, la Salud Pública y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).
Aunque las causas del siniestro aún se investigan, vecinos del lugar señalan que pudo estar relacionado con un cortocircuito en las instalaciones eléctricas del apartamento afectado, un problema recurrente en los edificios habaneros que arrastran décadas de falta de mantenimiento.
Una tragedia que se repite en La Habana

El incendio de Lombillo 792 no es un hecho aislado. En los últimos años, varios sucesos similares han sacudido a la capital cubana, dejando víctimas mortales y familias enteras sin hogar.
– En Nuevo Vedado, un incendio en un edificio de 12 plantas provocó la muerte de una anciana y puso en evidencia la precariedad de las redes eléctricas.
– En Centro Habana, otro siniestro en un apartamento generó alarma entre los vecinos y mostró la ausencia de sistemas de detección temprana de fuego.
– En La Habana Vieja, múltiples incendios han sido atribuidos a instalaciones improvisadas y al deterioro de las redes de gas y electricidad.
Estos casos reflejan un patrón preocupante: la mayoría de los incendios en edificios cubanos tienen su origen en fallas eléctricas o en el deterioro estructural de los inmuebles.
El deterioro de los edificios: una bomba de tiempo

La Plaza de la Revolución, donde ocurrió el incendio de Lombillo 792, concentra numerosos edificios construidos en la segunda mitad del siglo XX. Muchos de ellos fueron levantados con materiales de calidad limitada y nunca han recibido una modernización integral.
Las instalaciones eléctricas obsoletas, el uso de extensiones improvisadas y la sobrecarga de los sistemas son factores que convierten cada chispa en una amenaza. A esto se suma la falta de recursos para reparaciones y la ausencia de políticas de prevención por parte del Gobierno.
Los vecinos denuncian que las autoridades suelen reaccionar solo después de las tragedias, sin implementar programas sostenidos de mantenimiento. La consecuencia es clara: cada incendio es una tragedia anunciada.
Falta de prevención y ausencia de políticas públicas

En Cuba, los incendios en edificios multifamiliares no solo son consecuencia del deterioro físico, sino también de la falta de políticas públicas efectivas en materia de seguridad habitacional.
– No existen programas masivos de sustitución de redes eléctricas en edificios antiguos.
– Los sistemas de detección y alarma contra incendios son prácticamente inexistentes en viviendas.
– La capacitación comunitaria en prevención de incendios es mínima.
Condolencias y reclamo ciudadano

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El Consejo de la Administración de Plaza de la Revolución expresó sus condolencias a los familiares y amigos de la persona fallecida. Sin embargo, la comunidad exige más que palabras. Los vecinos reclaman acciones concretas: mantenimiento de las instalaciones, modernización de las redes eléctricas y programas de prevención que protejan la vida de los ciudadanos.
La repetición de estas tragedias evidencia que la falta de mantenimiento y la desidia gubernamental son factores determinantes en la pérdida de vidas humanas.
El incendio en Lombillo 792 es una nueva tragedia que enluta a La Habana y que pone en evidencia la crisis estructural de los edificios cubanos. Mientras el Gobierno continúe sin atender el mantenimiento de las viviendas, los incendios seguirán siendo una amenaza constante para la población.
La comunidad necesita más que condolencias: requiere acciones preventivas, inversión en infraestructura y políticas públicas que garanticen la seguridad habitacional. De lo contrario, cada chispa seguirá siendo el preludio de una nueva tragedia.
