La Navidad suele ser un tiempo de unión, esperanza y celebración. Sin embargo, para muchas familias migrantes en Estados Unidos, la noche del 24 y el día 25 de diciembre de 2025 se convirtieron en un escenario de miedo y separación. Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) realizaron operativos en ciudades como Washington y Nueva York, arrestando a personas que buscaban algo tan simple y humano como la cena navideña para sus familias.
Arrestos en medio de las compras
Videos difundidos en redes sociales muestran escenas que parecen sacadas de una película de injusticia: hombres y mujeres detenidos a las afueras de supermercados, algunos aún cargando bolsas con productos navideños. En Washington, un migrante fue arrestado justo al salir de un comercio con sus compras, mientras testigos relataban la incredulidad y el dolor de ver cómo la celebración se transformaba en tragedia. En Nueva York, familias quedaron incompletas de un momento a otro, con padres ausentes en la mesa de Nochebuena.
El miedo como protagonista
La Navidad de 2025 estuvo marcada por el miedo en comunidades migrantes. Según reportes de medios como Vanguardia y El Diario NY, muchas familias optaron por “ser invisibles” para evitar ser blanco de las redadas. La idea de esconderse, de no salir a comprar regalos o alimentos, refleja el nivel de angustia que atraviesan quienes viven bajo la amenaza constante de deportación.
En Nueva York, testimonios recogidos por amNewYork describen cómo niños pasaron la noche abrazando teléfonos en lugar de juguetes, esperando una llamada de sus padres retenidos por ICE. La Navidad, que debería ser un espacio de unión, se convirtió en un recordatorio de la fragilidad de sus vidas en un país que los recibe con promesas de oportunidades, pero también con políticas de exclusión.
La narrativa oficial y la crítica social

U.S. Immigration
Mientras comunidades denunciaban la crueldad de estos operativos, ICE defendió sus acciones asegurando que se trataba de la captura de “los peores criminales”. Sin embargo, los hechos muestran que entre los detenidos había personas comunes, trabajadores que simplemente buscaban alimentos para sus familias. La contradicción entre el discurso oficial y la realidad vivida por los migrantes alimenta la indignación y el debate público.
Organizaciones de derechos humanos han señalado que realizar arrestos en fechas festivas no solo es inhumano, sino que también erosiona la confianza en las instituciones. La percepción de que nadie está a salvo, ni siquiera en Navidad, genera un clima de terror que afecta a comunidades enteras.
El impacto humano y social
Más allá de las cifras, lo que queda son las historias: mesas vacías, niños preguntando por sus padres, mujeres enfrentando solas la carga emocional y económica de la separación. La Navidad de 2025 será recordada por muchos como la noche en que la esperanza se apagó, al menos temporalmente.
Este tipo de operativos no solo afectan a quienes son detenidos, sino también a quienes los rodean. Vecinos, amigos y compañeros de trabajo viven con el temor de que cualquier salida cotidiana pueda convertirse en un encuentro con agentes migratorios. La psicología del miedo se instala en la vida diaria, condicionando decisiones tan simples como ir al supermercado.
La historia de los arrestos de ICE en Washington y Nueva York durante la Navidad de 2025 es un recordatorio de que las políticas migratorias no son abstractas: tienen rostros, nombres y consecuencias reales. En un tiempo que debería estar dedicado a la unión familiar, la separación y el dolor se impusieron como protagonistas.
No puedo dejar de subrayar que la empatía y la humanidad deben estar en el centro de cualquier política pública. La Navidad no detuvo los arrestos, pero sí dejó claro que la lucha por la dignidad y los derechos de los migrantes continúa. Y mientras haya familias que sufran, habrá voces que narren, denuncien y exijan un futuro más justo.

