«En Cuba es delito protestar, pero no es delito someter al pueblo al hambre»: la reflexión del padre Alberto Reyes sobre la mirada del poder
En su más reciente entrega de la serie «He estado pensando…», el sacerdote cubano Alberto Reyes Pías ofrece una lúcida reflexión sobre la relación entre el poder y el pueblo, a partir de la premisa de que «no miramos con los ojos sino a través de los ojos«. El texto, plantea una pregunta incómoda: ¿cómo mira el poder a aquellos sobre los cuales ejerce su autoridad?
Reyes Pías distingue dos formas posibles de mirar al pueblo: como personas a las cuales servir, ayudar, hacer progresar; o como algo a controlar, subyugar, como herramientas al servicio de los que gobiernan. Y sugiere que, en Cuba, la segunda mirada se ha impuesto durante décadas.
«Manifestarse es delito»
El sacerdote enumera una serie de acciones que en Cuba son consideradas delitos: salir a las calles a protestar por la falta de comida, medicinas, agua o electricidad; pedir libertad para expresarse; exigir el derecho a asociarse en torno a ideas diferentes; cuestionar a las autoridades; pedir un cambio de sistema.
Frente a cada una de estas «prohibiciones», Reyes Pías lanza una pregunta que resuena como una denuncia: «¿Y no es delito someter a un pueblo al hambre, a la mendicidad, al deterioro de la salud e incluso a la muerte por falta de medicamentos? ¿No es delito sumergir a un pueblo en largas horas de apagón, a la pérdida de lo poco que tiene para comer? ¿No es delito reprimir, golpear y encarcelar a aquellos que alzan la voz?»
La hipocresía del discurso oficial
El texto también critica el uso recurrente del «bloqueo» como justificación única de la crisis, y denuncia que las autoridades «muestran continuamente en los medios una realidad falsa» y «tratan al pueblo como a personas incapaces de pensar».
Reyes Pías se pregunta si no es un delito «haber permanecido como único sistema durante casi 70 años y haber hundido el país en la miseria material y humana, en la falta de horizontes, en la ruptura de las familias, en una vida desesperante».

Imagen/ Perfil de Facebook: Alberto Reyes
«Delito de lesa humanidad»
El sacerdote concluye su reflexión con una afirmación contundente: «Sí, es delito, y se llama delito de lesa humanidad». Con estas palabras, se suma a las voces que dentro y fuera de Cuba han señalado la responsabilidad del régimen en el sufrimiento sistemático de la población.
La reflexión del padre Alberto Reyes se produce en un contexto de creciente malestar social, con protestas reprimidas en varias provincias, apagones que superan las 20 horas diarias, escasez generalizada de alimentos y medicinas, y una ola de detenciones que incluye a menores de edad y a líderes religiosos.
«¿No es un delito la soberbia, la indiferencia, la indolencia de ver padecer y morir a un pueblo y seguir aferrados al poder, convirtiendo a esta isla en una cárcel perenne?», se pregunta el sacerdote, dejando en el aire una pregunta que, para millones de cubanos, ya tiene respuesta.
El texto completo de «He estado pensando… (153)» ha sido ampliamente compartido en redes sociales, donde numerosos usuarios han expresado su respaldo al religioso y su identificación con sus palabras. «Gracias, padre, por decir lo que muchos callan por miedo», escribió un internauta. «Esta es la voz profética que necesitamos», comentó otro.
Mientras tanto, las autoridades cubanas no han emitido declaración alguna sobre la publicación del sacerdote, quien ha sido objeto de hostigamiento en el pasado por sus posiciones críticas. La reflexión de Reyes Pías se suma a una larga lista de pronunciamientos de líderes religiosos que, desde la fe, han alzado su voz contra la represión y la falta de libertades en la isla.
