El espía #1 de Cuba al descubierto: la foto de la CIA expone al jefe de la inteligencia castrista

Imagen/ Facebook
Ramón Romero Curbelo, general de brigada y máximo responsable de la Dirección de Inteligencia del MININT, fue identificado por el periodista Miguel Cossío a partir de las imágenes difundidas por la propia agencia estadounidense tras la reunión secreta en La Habana. El alto funcionario, que figura como el «10 de Picas» en la «Baraja Castrista», controla las operaciones de espionaje, contrainteligencia y represión del régimen de Díaz-Canel.
La imagen se difundió en las redes sociales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) con el sigilo habitual: los rostros de los participantes cubanos aparecían difuminados. Pero bastaron unas horas para que la identidad del funcionario sentado frente al director de inteligencia estadounidense, John Ratcliffe, quedara al descubierto. Miguel Cossío, periodista e investigador del Museo Americano de la Diáspora Cubana, publicó en su cuenta de X la identificación inequívoca de quien ha sido descrito como el «jefe del espionaje cubano»: el general de brigada Ramón Romero Curbelo .
«Cuidado. Este es el General Ramón Romero Curbelo, jefe de la Dirección de Inteligencia del régimen cubano. Es el 10 de Picas en nuestro ‘The Cuban Deck’. La comunidad de exiliados cubanoamericanos sabe muy bien quién es», escribió Cossío, desvelando la identidad de una figura que permanecía en la sombra .
☠️ El perfil del espía: el «10 de Picas» de la Baraja Castrista
Romero Curbelo no es un nombre que aparezca en los desfiles ni en los discursos de la televisión estatal. Su biografía pública es casi inexistente. Sin embargo, en los círculos de inteligencia internacional y entre los activistas del exilio cubano, su nombre es sinónimo del terror de Estado.
Su posición como jefe de la Dirección de Inteligencia del Ministerio del Interior (MININT) lo sitúa en la cúpula del aparato de seguridad, con autoridad directa sobre las fuerzas encargadas de vigilar, infiltrar y reprimir a la disidencia interna, así como de coordinar las operaciones de espionaje en el exterior . En el proyecto «The Cuban Deck», lanzado en febrero de 2026 por el Museo Americano de la Diáspora Cubana y la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, se le asigna el «10 de Picas», un lugar de honor en la baraja de los 56 represores más buscados del régimen .
Su presencia en la reunión con Ratcliffe no fue casual. Fuentes de inteligencia citadas por Reuters y Fox News señalaron que el encuentro, que incluyó también al ministro del Interior Lázaro Álvarez Casas y al teniente coronel Raúl Guillermo Rodríguez Castro («El Cangrejo»), abordó la cooperación en seguridad y la exigencia de Washington de que Cuba deje de ser un «refugio seguro para adversarios en el hemisferio occidental», un mensaje directo del presidente Donald Trump .
🤝 La reunión secreta: presión y negociación en medio de la crisis
La visita de Ratcliffe a La Habana —la primera de un director de la CIA en la isla desde la Revolución, según Reuters— fue presentada por La Habana como un gesto de «diálogo político» y una oportunidad para insistir en que Cuba «no constituye una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos» y para rechazar su inclusión en la lista de países patrocinadores del terrorismo .
Sin embargo, la versión oficial cubana, que difuminó los rostros de sus propios funcionarios en las fotos, contrastó con la actitud deliberadamente provocadora de la CIA al publicar las imágenes sin censurar las identidades de los agentes estadounidenses. El mensaje de Trump, entregado en mano por Ratcliffe, fue un ultimátum: Estados Unidos está dispuesto a dialogar sobre asuntos económicos y de seguridad, pero solo si Cuba acepta «cambios fundamentales» .
El escenario de las negociaciones es, para La Habana, el peor de los posibles. Mientras los altos mandos militares se sientan en las lujosas salas de juntas, en las calles de Marianao y Centro Habana los apagones superan las 24 horas, los residentes se ven obligados a cocinar con leña y los hospitales reducen sus servicios por falta de combustible y medicinas.
📉 El contexto: una isla en ruinas y la mano tendida de la CIA
La visita de Ratcliffe se produce en el momento de mayor vulnerabilidad del régimen en décadas. El ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, admitió en la televisión estatal que las reservas de petróleo se han agotado por completo, y la Unión Eléctrica reportó el pasado jueves un déficit de más de 1,500 MW, dejando a millones de personas a oscuras.
En este contexto de debilidad, la visita del jefe de la CIA se interpreta en los círculos diplomáticos como una exploración del terreno por parte de Washington, que evalúa hasta dónde está dispuesto a llegar el régimen de Díaz-Canel para evitar el colapso total. La oferta de 100 millones de dólares en ayuda humanitaria y acceso a internet satelital, condicionada a la aceptación de las demandas estadounidenses, queda sobre la mesa.
La exposición pública de Romero Curbelo añade una capa de humillación al mensaje de presión. El jefe del espionaje cubano, acostumbrado a operar en las sombras y a mantener bajo control la información sobre su identidad, ha sido sacado a la luz por sus propios interlocutores en medio de una crisis que se lo traga todo. En las calles de La Habana, mientras los vecinos golpean cazuelas para pedir corriente, el nombre del «10 de Picas» resuena ahora en la boca de los exiliados y en los titulares de la prensa internacional, como un recordatorio de que, bajo el socialismo, ni los espías están a salvo de la humillación pública..
