Al borde del apagón total: Cuba estuvo a segundos de quedarse sin electricidad.

El Sistema Eléctrico Nacional (SEN) de Cuba estuvo al borde del colapso tras un fallo masivo ocurrido en la madrugada del viernes, cuando tres plantas generadoras salieron de servicio de manera casi simultánea, provocando la pérdida de alrededor de 270 megavatios. El propio ministro de Energía y Minas, Vicente de la O Levy, confirmó que se trató de un “evento técnico excepcional” que puso en riesgo la estabilidad energética del país.
El hecho se produjo en medio de un escenario ya crítico: el SEN enfrentaba un déficit superior a 600 MW debido a la escasez de combustible, lo que significaba que no existía capacidad de reserva para responder a imprevistos. “Todas las termoeléctricas estaban operando al límite, sin margen de respaldo. El restablecimiento debió hacerse de manera cuidadosa para evitar un apagón nacional”, reconoció el titular de Energía.

Imagen: Facebook/ Canal Caribe
La situación también evidenció los problemas acumulados en la infraestructura. Muchos de los transformadores y piezas de repuesto tienen más de cuatro décadas de explotación y no pueden sustituirse con rapidez. Estos fallos se suman a las constantes averías en las termoeléctricas de Mariel, Felton, Renté y Antonio Guiteras, consideradas las más críticas del país.
Las consecuencias para la población han sido inmediatas. En varios territorios se reportaron apagones de hasta 12 horas continuas, afectando no solo la vida doméstica, sino también la producción de panaderías, fábricas de alimentos, el bombeo de agua y el funcionamiento de hospitales. Muchos residentes denunciaron en redes sociales la pérdida de productos refrigerados, la paralización del transporte eléctrico y la imposibilidad de mantener condiciones mínimas en sus hogares.
De la O Levy señaló que en los próximos días está prevista la entrada de nuevos cargamentos de combustible, lo cual permitiría aliviar parcialmente la generación. Sin embargo, especialistas coinciden en que la raíz del problema es estructural: centrales termoeléctricas obsoletas, dependencia del crudo importado, falta de inversión en energías renovables y ausencia de piezas de repuesto.
Este episodio ha puesto de manifiesto la extrema vulnerabilidad del sistema eléctrico cubano, que en cuestión de minutos pudo haber sufrido un apagón total a nivel nacional. Mientras tanto, los ciudadanos continúan enfrentando un panorama de incertidumbre, donde cada noche sin luz se convierte en una prueba más de resistencia.
