Actualización de la falla en Naranjito: Empresa Eléctrica reporta avances, pero persisten apagones y escasez de agua

Imagen: Facebook Empresa Eléctrica de La Habana
Una avería ocurrida a las 6:23 p.m. del domingo en la subestación de Naranjito volvió a dejar sin electricidad a amplias zonas de La Habana, impactando a los municipios de Centro Habana, Habana Vieja, San Miguel del Padrón, Arroyo Naranjo, 10 de Octubre y Cerro. La Empresa Eléctrica de La Habana confirmó que el desperfecto afectó a varias subestaciones —Apolo, Melones y Tallapiedra— y señaló que ya se trabaja en el restablecimiento del servicio.
Según el parte más reciente, la compañía logró reponer el suministro en algunos circuitos de Apolo (A1009, A465, D633, A1006, A1007 y A1008), así como en Melones (H344), Tallapiedra (OP321) y de manera total en la del Cerro. Sin embargo, las interrupciones vuelven a evidenciar la fragilidad del sistema eléctrico capitalino, que desde hace días se encuentra bajo fuerte presión.

Imagen: Facebook Empresa Eléctrica de La Habana
Un panorama cada vez más crítico
Los habaneros no solo padecen apagones recurrentes. A la inestabilidad del suministro eléctrico se suma la crisis del agua, que ya golpea a decenas de barrios y deja a miles de familias sin condiciones básicas para sostener la vida diaria. Cocinar, almacenar alimentos o simplemente acceder al agua potable se convierte en un desafío cuando ambos servicios —luz y agua— fallan simultáneamente.
La última avería se suma a varias jornadas de inestabilidad eléctrica, lo que refleja un empeoramiento sostenido de la situación en la capital. Los ciudadanos viven entre la incertidumbre de cuándo regresa la electricidad y la urgencia de resolver el abasto de agua, en un contexto que se agrava por las altas temperaturas y la falta de alternativas domésticas.

Imagen: Facebook Empresa Eléctrica de La Habana
Una crisis que se acumula
Expertos en el sector recuerdan que lo ocurrido en la subestación Naranjito no es un hecho aislado, sino parte de una cadena de problemas que se arrastra desde hace tiempo. Cada caída del servicio eléctrico repercute directamente en el bombeo y distribución de agua, una combinación que amplifica las carencias y la tensión social en los barrios más afectados.
La empresa asegura que el restablecimiento avanza, pero lo cierto es que la población enfrenta una crisis más amplia que trasciende esta única avería: la vida cotidiana en La Habana se desarrolla hoy bajo un doble colapso de servicios básicos, electricidad y agua, que no parece encontrar una salida cercana.
