«Fue aplastado por un tanque en prácticas»: la muerte de un recluta en Santiago de Cuba enciende las alarmas sobre el Servicio Militar Obligatorio

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Ángel Ernesto Acosta Portuondo, un joven soldado, perdió la vida durante unos ejercicios militares ocurridos en la provincia de Santiago de Cuba. El hecho, que tuvo lugar mientras cumplía su servicio en un tanque de guerra, ha reavivado el debate sobre las condiciones en que se desarrolla el Servicio Militar Activo (SMA) en la isla y las críticas hacia un sistema que las familias denuncian como opaco y peligroso.
Las redes sociales y los medios independientes en Cuba se han llenado de consternación y preguntas sin respuesta tras conocerse la trágica muerte del joven recluta Ángel Ernesto Acosta Portuondo. Según los testimonios recopilados, el soldado falleció al ser aplastado por el blindaje de un tanque de guerra mientras realizaba prácticas militares en una unidad de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) en territorio santiaguero.
La víctima, de la cual aún se desconocen oficialmente detalles como su edad exacta o la fecha precisa del accidente, se suma a una larga lista de fallecidos que, según organizaciones de derechos humanos y activistas, han perdido la vida en los últimos años debido a la negligencia y las precarias condiciones del Servicio Militar Obligatorio
El «deber sagrado» que se ha vuelto una sentencia de muerte para muchos jóvenes
El Servicio Militar Activo es, desde hace décadas, una de las instituciones más controversiales de la Revolución. Creado en 1963 por Fidel Castro bajo la Ley 1129, el sistema exige a todos los varones mayores de 17 años cumplir con un periodo de servicio que oscila entre uno y tres años Para la propaganda oficial, es un «deber sagrado» y una «escuela de formación patriótica»; en la práctica, para miles de familias, se ha convertido en una pesadilla de abusos, hambre y, en demasiadas ocasiones, un viaje sin retorno
Aunque el gobierno asegura que el servicio «prepara para la defensa de la Patria», la realidad que denuncian los allegados de los reclutas es muy otra. En los últimos años, los reportes de accidentes mortales por negligencia, suicidios inducidos por el hostigamiento (novatadas) y muertes por falta de atención médica han aumentado
Entre los antecedentes más escalofriantes de esta crisis está el incendio de la Base de Supertanqueros de Matanzas en agosto de 2022, donde un grupo de jóvenes reclutas que prestaban servicio en el cuerpo de bomberos fue enviado a la primera línea de fuego sin el equipo adecuado, resultando en la muerte de catorce de ellos .
Morir por la Patria: una factura que las familias no quieren pagar
La muerte de Acosta Portuondo es la más reciente, pero no la única. En enero de 2026, se reportó la muerte de otro joven de 17 años en Guantánamo en circunstancias aún no esclarecidas. Solo en 2025, al menos 16 jóvenes perdieron la vida durante el servicio, incluyendo casos de suicidios y accidentes en prácticas .
Las denuncias han dado origen a movimientos como la campaña «No al Servicio Militar Obligatorio», que exige la abolición del reclutamiento forzado por considerarlo una violación de los derechos humanos fundamentales .
Incluso aquellos que intentan evadir el servicio enfrentan un Estado implacable. El Decreto 103 establece multas de hasta 7,000 pesos para quienes no se inscriban o se nieguen a presentarse a los llamamientos, y quienes persistan en la evasión pueden enfrentar penas de prisión de entre 2 y 5 años .
Enmanuel Espinosa Jorge, un joven de Río Cauto, fue multado con 7,000 pesos solo por no acudir a las citaciones médicas obligatorias. «Mi hermano fue multado y ya pagó, pero también le están haciendo otros procesos legales en contra», denunció su hermana a medios independientes .
La maquinaria de represión y el reclutamiento forzoso en tiempos de guerra
En un contexto donde las FAR han utilizado a jóvenes reclutas como «carne de cañón» en misiones internacionales o en labores de alto riesgo sin la preparación adecuada, el malestar crece. El analista cubano independiente, residente en Miami, ha señalado que «la dictadura utiliza a los jóvenes como moneda de cambio, enviándolos a guerras lejanas a cambio de divisas, mientras que aquí en la isla los padres viven con el terror de que su hijo no regrese a casa» .
El régimen de Díaz-Canel se ha limitado a emitir breves notas de condolencias, ocultando los detalles de las investigaciones bajo el manto del «secreto militar». Mientras tanto, las madres cubanas siguen temiendo el momento en que el aviso de alistamiento llegue a sus puertas, sabiendo que enviar a sus hijos a las FAR puede ser una sentencia de muerte.
