Piloto cubano acusado junto a Raúl Castro se declara culpable de fraude migratorio y será sentenciado en Florida
Luis Raúl González-Pardo, expiloto de la Fuerza Aérea cubana que fue incluido esta semana en la acusación federal contra el general Raúl Castro por el derribo de las avionetas de la organización «Hermanos al Rescate» en 1996, enfrentará una sentencia por cargos de fraude migratorio el próximo 28 de mayo en un tribunal de Jacksonville, Florida, tras declararse culpable en enero pasado.
El teniente coronel retirado de 65 años se encuentra bajo custodia estadounidense desde noviembre de 2025, después de que las autoridades descubrieran que había mentido sobre su historial militar al solicitar beneficios migratorios. Según informó The New York Times, la Oficina del Fiscal de Estados Unidos en el Distrito Sur de Florida lo acusa de fraude y uso indebido de visas, permisos y otros documentos, así como de hacer declaraciones falsas a una agencia federal. Por estos delitos, podría enfrentar hasta 15 años de prisión.

Imagen/ The New York Times
Un largo historial militar en Cuba
González-Pardo sirvió en la Fuerza Aérea y de Defensa Antiaérea Revolucionaria Cubana durante casi tres décadas, de 1980 a 2009, alcanzando el grado de teniente coronel. Tras su retiro militar, ocupó el cargo de Segundo Jefe de la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, la terminal donde operan los vuelos hacia y desde Estados Unidos, una zona altamente vigilada por la Seguridad del Estado.
El expiloto ingresó a Estados Unidos por primera vez en mayo de 2017 sin declarar su historial militar, y regresó en abril de 2024 mediante el programa de parole humanitario de la administración Biden. En abril de 2025 presentó ante el Servicio de Ciudadanía e Inmigración (USCIS) el formulario I-485 para solicitar la residencia permanente a través de la Ley de Ajuste Cubano, negando en el documento haber recibido entrenamiento militar, haber servido en una unidad del ejército o haber participado en grupos que usaran armas.
La Fiscal General de Estados Unidos, Pamela Bondi, fue contundente al valorar el caso: «El pasado de este hombre como piloto militar de larga data para el malvado régimen de Castro, que ha causado un sufrimiento incalculable al pueblo cubano, debería haber estado al frente y al centro de su expediente de inmigración».
Nueva acusación por el derribo de las avionetas
El miércoles, González-Pardo fue incluido en una acusación sustitutiva junto a Raúl Castro y otros cuatro militares cubanos: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Bárzaga y Raúl Simanca Cárdenas. Todos enfrentan cargos de conspiración para asesinar a nacionales estadounidenses y cuatro cargos de asesinato, por el derribo de las dos avionetas de «Hermanos al Rescate» el 24 de febrero de 1996, en el que murieron los cuatro tripulantes.
Según el acta de acusación, González-Pardo pilotó el MiG-29A 911 en la persecución de la avioneta pilotada por José Basulto, fundador de Hermanos al Rescate, aunque no logró derribarla porque el avión ya se aproximaba al espacio aéreo estadounidense. No se le atribuye haber disparado los misiles que derribaron las aeronaves, pero su participación en la operación lo convierte en una pieza clave para la investigación.
Un testigo potencial en el juicio contra Raúl Castro
Fue el activista e investigador Luis Domínguez, de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba, quien identificó a González-Pardo tras estudiar un informe de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) de 1996, que contenía transcripciones de las comunicaciones de radio entre los pilotos de los MiG y su base. «Él estaba en uno de esos MiG aquel día. Y es el único que está aquí al que tenemos acceso que puede decirte quién participó», declaró Domínguez a The New York Times.
«Fue un proceso. Hizo falta mucha paciencia», añadió el investigador, quien compartió la información con autoridades federales y congresistas.
González-Pardo es el único de los seis acusados que se encuentra bajo custodia estadounidense, lo que lo convierte en un testigo potencial clave en un eventual juicio. Si es declarado culpable en la nueva acusación por su participación en el derribo, podría enfrentar la cadena perpetua.
La sentencia por los cargos de fraude migratorio está programada para el próximo jueves 28 de mayo en Jacksonville. Mientras tanto, la acusación contra Raúl Castro y los otros militares sigue su curso, en un caso que ha permanecido abierto durante tres décadas y que ahora, gracias a la presión de la administración Trump y la colaboración de testigos como González-Pardo, podría llegar a juicio.
