Marco Rubio se reúne en el Vaticano con el papa León XIV para abordar la ayuda humanitaria a Cuba y el conflicto en Oriente Medio
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se reunió este jueves en el Vaticano con el papa León XIV y el cardenal secretario de Estado, Pietro Parolin, en un encuentro que duró más de dos horas y que sirvió para abordar la crisis humanitaria en Cuba y los esfuerzos por lograr una «paz duradera en Oriente Medio», en un contexto de crecientes tensiones entre el pontífice y el presidente Donald Trump.
Rubio llegó al Vaticano en un momento de relaciones particularmente delicadas entre la Santa Sede y la Casa Blanca. Trump ha criticado en repetidas ocasiones al papa estadounidense en las últimas semanas, acusándolo de ser «blando con el crimen» y el terrorismo por sus comentarios sobre las políticas migratorias y la guerra con Irán, y llegó incluso a publicar una imagen en la que aparecía asemejándose a Jesucristo en referencia al enfrentamiento.
Un mensaje de «compromiso compartido por la paz»
El encuentro entre Rubio y el papa —el primero entre un miembro del gabinete de Trump y el pontífice en casi un año— sirvió para «subrayar la sólida relación entre Estados Unidos y la Santa Sede y su compromiso compartido de promover la paz y la dignidad humana», según el Departamento de Estado.

Imagen/ Vatican News
El portavoz del Departamento de Estado, Tommy Pigott, indicó que Rubio y el papa discutieron «la situación en Oriente Medio y temas de interés mutuo en el hemisferio occidental». En una reunión posterior con Parolin, Rubio «examinó los esfuerzos humanitarios en curso en el hemisferio occidental y las formas de lograr una paz duradera en Oriente Medio«.
Precisamente, la ayuda humanitaria a Cuba se erigió como uno de los puntos clave de la agenda del encuentro. «Se habló de Cuba y se reiteró el apoyo al pueblo cubano en este momento tan difícil», confirmaron fuentes vaticanas al término de la reunión.
La ayuda humanitaria a Cuba, un salvavidas en pleno colapso
Washington ha canalizado a través de la Iglesia Católica al menos nueve millones de dólares en asistencia para la población de la isla, sumida en la peor crisis económica y energética de las últimas décadas. De los tres millones de dólares prometidos en octubre de 2025 para los damnificados del huracán Melissa, han llegado a la isla productos valorados en 2,5 millones de dólares, con un segundo tramo adicional de seis millones previsto.
Rubio, cuyo pedigrí católico es bien conocido, dejó claro antes de viajar a Roma que uno de los motores de su visita era lograr que la Iglesia Católica sirviera de puente para ampliar la asistencia humanitaria al pueblo cubano. El secretario de Estado estadounidense ha subrayado en varias ocasiones la disposición de su país a incrementar la ayuda, siempre que sea distribuida directamente por la Iglesia, sorteando las estructuras del régimen.
El canciller cubano, Bruno Rodríguez, había calificado previamente la ayuda como «hipócrita», mientras que el viceministro Carlos Fernández de Cossío, por su parte, instó a que la distribución se realice «con la debida coordinación con las autoridades nacionales y el respeto a las leyes» de la isla.
Roma apuesta por el diálogo frente a la escalada bélica
El viaje de Rubio se produce en un contexto de máxima tensión militar, con las tropas estadounidenses manteniendo operaciones en Irán y el presidente Trump amenazando con una nueva oleada de bombardeos si no se alcanza un acuerdo que incluya la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz al tránsito internacional. El secretario de Estado defendió la postura de la administración, argumentando que las críticas del presidente al papa se basan en su oposición a que Irán pueda obtener un arma nuclear, que podría ser utilizada «contra millones de católicos y otros cristianos».
El Vaticano, por su parte, mantiene su firme defensa del diálogo diplomático. El cardenal Parolin, que se reunió con Rubio tras su encuentro con el papa, había criticado en vísperas de la reunión los ataques de Trump al pontífice, calificándolos de «extraños». «Atacarle así o criticar lo que hace me parece un poco extraño, por decirlo suavemente», afirmó.
Fuentes cercanas al Vaticano indicaron que el encuentro se alargó «más de lo previsto» —la visita completa duró hasta dos horas y media, de las que una parte transcurrió con el papa— y que, pese a las dificultades, la Santa Sede apuesta por mantener abiertos los canales diplomáticos.
Ahora, la pelota queda en el tejado de la administración estadounidense. Con Rubio de vuelta a Washington, el desafío inmediato será trasladar este diálogo a acciones concretas que alivien la asfixia humanitaria en Cuba y desescalen un conflicto en Oriente Medio que el mundo sigue con contenida respiración.
