La patana de Regla vuelve a humear: el respiro de 63 megavatios que alivia (parcialmente) la crisis energética en La Habana

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La central flotante turca Erol Bey, anclada en el municipio de Regla, reanudó sus operaciones este lunes tras la llegada y procesamiento del crudo ruso que rompió tres meses de bloqueo energético de facto. El gobierno asegura que los derivados obtenidos cubrirán “alrededor de un tercio de la demanda nacional durante un mes”, aunque los apagones siguen siendo la norma en el resto del país .
Desde el municipio de Regla, en la bahía habanera, una columna de humo volvió a elevarse este lunes. La patana turca Erol Bey, una central eléctrica flotante de 63 megavatios (MW) de capacidad que estuvo meses paralizada por falta de combustible, ha reanudado sus operaciones gracias al crudo ruso que comenzó a distribuirse en los últimos días .
La noticia, confirmada por la Unión Eléctrica (UNE) y por reportes de vecinos de la capital, representa un pequeño respiro en medio de la peor crisis energética que ha enfrentado Cuba en décadas. Sin embargo, lejos de ser una solución definitiva, la reactivación de esta y otras patanas —como la Belgin Sultan, de 124 MW— es un recordatorio de la fragilidad de un sistema que depende de soluciones de emergencia para mantenerse a flote .
La llegada del “Anatoly Kolodkin” y la distribución del crudo ruso
La reactivación de la patana de Regla fue posible gracias al arribo, el pasado 31 de marzo, del petrolero ruso Anatoly Kolodkin al puerto de Matanzas. El buque, perteneciente a la corporación estatal rusa Sovkomflot (sancionada por EE.UU. desde 2024), transportaba 100.000 toneladas de crudo de los Urales, rompiendo tres meses de asedio energético impuesto por la administración de Donald Trump tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela .
El crudo fue procesado en la refinería Camilo Cienfuegos, y según informó la Unión Cuba-Petróleo (CUPET), los derivados obtenidos —gasolina, diésel, fuel oil y gas licuado— ya comenzaron a distribuirse por todo el territorio nacional a partir del pasado fin de semana .
“Cada día se certifica un nivel de producción que inmediatamente comienza su recorrido hacia los centros de consumo”, explicó Irenaldo Pérez Cardoso, director adjunto de CUPET. Según el funcionario, la totalidad de los derivados permitirá cubrir “alrededor de un tercio de la demanda nacional durante un mes” .
La patana de Regla: un “salvavidas” de alto costo
La Erol Bey, que apareció por primera vez en los partes de la UNE en febrero de 2024, es una de las tres naves de la empresa turca Karpowership actualmente instaladas en La Habana, junto a las más visibles Suheyla Sultan (240 MW) y Belgin Sultan (15 MW) . Sin embargo, la opacidad del gobierno cubano respecto a los términos del contrato con la empresa turca es total.
Según datos de 2025, el costo diario de operación de una patana de este tipo asciende a unos 172.800 dólares, y cada kilovatio-hora generado se factura a razón de 0.09 dólares. Cuba llegó a tener ocho de estas naves ancladas en su territorio, pero la empresa extranjera fue retirando las barcazas por falta de pago .
El viceministro primero de Energía y Minas, Argelio Jesús Abad Vigoa, reconoció en su momento las “dificultades (del gobierno cubano) para honrar compromisos monetarios” con Karpowership . A pesar de ello, la desesperación por contener los apagones ha llevado al régimen a recurrir nuevamente a esta costosa solución de emergencia.
¿Un respiro insuficiente?
Los primeros efectos de la llegada del crudo ruso ya se dejan sentir en la capital. Vecinos de zonas como El Vedado reportaron haber tenido hasta 48 horas de electricidad sin interrupciones, una rareza en los últimos meses . La afectación máxima, que rozaba permanentemente los 2.000 MW antes del arribo del Anatoly Kolodkin, bajó a 1.413 MW el pasado sábado, y para este lunes la UNE prevé una afectación de solo 1.165 MW en el horario pico .
Sin embargo, CUPET ha sido claro: los derivados obtenidos no resolverán el problema energético de raíz. “No resuelve todo el problema energético, pero constituye un respiro importante en medio del cerco energético impuesto”, afirmó Pérez Cardoso .
Mientras tanto, el resto del país sigue sumido en apagones de hasta 20 horas diarias. Las termoeléctricas, con más de 50 años de antigüedad la mayoría, continúan averiándose sin que el gobierno anuncie un plan de inversión para sustituirlas. La Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, la mayor unidad de generación del país, salió de servicio el pasado 6 de abril por una “ponchadura en la caldera”, y aunque se espera su reincorporación en las próximas horas, su fragilidad es un recordatorio constante del colapso estructural del sistema .
Un futuro incierto
La reactivación de la patana de Regla y la llegada del segundo cargamento de crudo ruso —ya anunciado por Moscú— ofrecen un alivio temporal, pero no resuelven la pregunta de fondo: ¿cómo saldrá Cuba de esta crisis sin una inversión masiva en infraestructura y sin un cambio en el modelo económico?
El propio presidente Miguel Díaz-Canel ha reconocido que el país enfrenta su “momento más complejo” desde el Período Especial, pero sigue insistiendo en que el bloqueo de Estados Unidos es la causa única de todos los males. La realidad, sin embargo, es tozuda: mientras el régimen sigue sin invertir en nuevas termoeléctricas, los cubanos seguirán dependiendo de patanas turcas de alquiler carísimo y de la buena voluntad de Putin para sobrevivir.
Por ahora, la Erol Bey sigue emitiendo humo en Regla. Y La Habana, por unas horas, vuelve a tener luz.
