El régimen castrista lanza una campaña de firmas «por la Patria» para simular unidad popular, mientras Cuba se desmorona por el hambre y los apagones
Las llamadas «organizaciones de la sociedad civil cubana», en realidad una extensión del Partido Comunista y del gobierno de Miguel Díaz-Canel, han convocado a la población a participar en un movimiento propagandístico denominado «Mi firma por la Patria», que comenzará este 19 de abril. Bajo el lema «Girón es hoy», en alusión a la victoria militar de 1961 sobre una brigada de exiliados cubanos apoyada por Estados Unidos, el régimen busca movilizar a los ciudadanos para que estampen su rúbrica en un intento desesperado de aparentar unidad nacional frente a la «amenaza imperial».
La convocatoria, difundida por medios oficialistas, apela a la «vocación de paz» y al «deber supremo de defender la patria», un discurso que el castrismo ha repetido durante seis décadas para justificar su control totalitario. Sin embargo, la realidad que vive la isla contradice esa narrativa: apagones de hasta 20 horas diarias, escasez de alimentos y medicinas, colas interminables para comprar lo básico, y una represión brutal contra quienes protestan.
«Sociedad civil» de mentira
Las organizaciones convocantes no tienen independencia alguna. Son plataformas creadas y financiadas por el Estado para simular un respaldo popular que el régimen ha perdido hace años. La verdadera sociedad civil cubana —activistas, opositores, periodistas independientes y defensores de derechos humanos— está siendo perseguida, encarcelada o forzada al exilio. Mientras tanto, el gobierno de Díaz-Canel intenta maquillar su aislamiento con este tipo de montajes.
Una cortina de humo ante la crisis
La campaña «Mi firma por la Patria» llega en un momento en que la dictadura castrista enfrenta su peor crisis desde la caída de la Unión Soviética. El colapso económico, agravado por el bloqueo energético impuesto por la administración Trump, ha sumido al país en una situación humanitaria crítica. Las protestas se multiplican en varias provincias, y la respuesta del régimen ha sido la represión violenta, con detenciones masivas que incluyen a menores de edad.
La «amenaza imperial» a la que alude la propaganda oficial es una cortina de humo para desviar la atención del verdadero enemigo del pueblo cubano: un sistema corrupto e ineficiente que ha empobrecido a la nación y ha negado las libertades más elementales a sus ciudadanos.
Un llamado que resuena en el vacío
Mientras los líderes castristas llaman a «defender la patria» desde sus oficinas con aire acondicionado y privilegios, los cubanos de a pie se preguntan qué patria defender. Una patria donde no hay electricidad para conservar los alimentos, donde los hospitales carecen de medicinas y donde los jóvenes se ven obligados a huir en busca de un futuro digno.

Imagen/ CMHW
La campaña de firmas es un acto de desesperación de un régimen que se siente acorralado. Pero los cubanos ya no creen en las mentiras del castrismo. La verdadera firma por la patria es la que se escribe cada día en las calles de Morón, Santiago de Cuba y La Habana, donde el pueblo, a oscuras y con hambre, se levanta para exigir libertad y democracia.
