Estafa con café La Llave en Cuba: denuncian venta de paquetes falsificados en tiendas en dólares

Imagen/ Facebook Javier Solis
Consumidores reportan empaques irregulares, menor contenido y ausencia del aroma característico en un producto que ya se paga a precios elevados. Las autoridades guardan silencio mientras la desconfianza crece en un mercado donde la escasez y la falta de controles han creado un terreno fértil para el fraude
Una denuncia viral en redes sociales ha destapado una nueva forma de estafa que afecta a los consumidores cubanos: la venta de café La Llave falsificado en tiendas en dólares de la isla. La publicación de un internauta, que mostró un paquete con evidentes irregularidades, desató una avalancha de comentarios de personas que aseguran haber sido víctimas del mismo engaño .
Los consumidores reportan empaques más pequeños que el original, etiquetas incompletas o mal impresas, sellados defectuosos y, sobre todo, la ausencia del aroma intenso y característico que distingue a este café de origen cubano . Algunos testimonios incluso apuntan a una práctica aún más elaborada: la reutilización de envases originales para rellenarlos con un producto de inferior calidad .
«Ya ami me lo habían echo x supermarker 23 lo pedí para mi mamá y cuando ella lo probó enseguida se dio cuenta q no era café la llave y me alertó q no comprara más y d eso hace uffffff como 6 meses», escribió un usuario en la publicación de CiberCuba .
Un producto con historia cubana que ahora se falsifica en la isla
La paradoja es inevitable. Café La Llave es una marca con profundas raíces cubanas: su reputación se remonta a más de 140 años, a la plantación familiar en las montañas de Trinidad, Cuba . La compañía fue fundada por Don José María González, un emigrante español que estableció la finca «La Llave» en Sancti Spíritus. El café, de tueste oscuro e intenso aroma, se convirtió en un favorito entre los bebedores de espresso latinos. Hoy, la marca es propiedad de los Grupos Gaviña y se produce fuera de Cuba , pero su nombre sigue siendo sinónimo de calidad para los paladares más exigentes dentro de la isla.
Que esta marca específica esté siendo objeto de falsificación dentro de Cuba es un golpe bajo para los consumidores que, en medio de la crisis, destinan una parte significativa de sus ingresos en divisas a adquirir productos que consideran de confianza.
«Hasta el jamón bravo era harina pura»: la desconfianza se extiende
El problema no se limita al café. La publicación original se llenó de comentarios de ciudadanos que relataron experiencias similares con otros productos de alta demanda en las tiendas en MLC.
«Me pasó con un supuesto jamón bravo de 12.5 USD, era harina pura como la jamonada de la bodega casi», denunció una usuaria . «Dios mío esto es indignante, a dónde vamos a parar? una cosa tan cara ya en este país no se sabe q van a inventar para vivir del cuento y la maraña», comentó otra persona, reflejando el hartazgo generalizado .
Rafael Albear, otro usuario, fue contundente: «Casi todas las marcas de café están alteradas, pero eso está pasando hace tiempo hasta en las tiendas en divisas» . Su comentario sugiere que la falsificación de alimentos y productos básicos no es un hecho aislado, sino una práctica extendida que las autoridades no han logrado —o no han querido— frenar.
Un negocio redondo en la economía de guerra
La explicación de por qué este fraude prolifera es tan sencilla como desoladora: la combinación de escasez, precios elevados y controles deficientes ha creado un cóctel perfecto para los estafadores .
El café La Llave, que fuera un producto de consumo masivo en Cuba, se ha convertido en un artículo de lujo al que pocos pueden acceder. Su alto precio en las tiendas en divisas lo hace un objetivo atractivo para quienes buscan obtener ganancias fáciles adulterando el producto o vendiendo imitaciones de baja calidad.
Desprotección total
Lo que más indigna a los consumidores no es solo la estafa en sí, sino la sensación de desamparo absoluto. En un sistema sin una verdadera ley de protección al consumidor, sin instancias independientes donde reclamar y con un mercado controlado por el Estado, los ciudadanos se quedan sin recursos. «Cuando hasta un paquete de café genera dudas, queda claro el nivel de desprotección que vive la gente en Cuba», resumió CiberCuba en su publicación .
Las recomendaciones de los usuarios en redes sociales son las únicas herramientas de defensa que les quedan: revisar meticulosamente el empaque, verificar el sellado, desconfiar de cualquier irregularidad en la impresión o el tamaño y, si es posible, comparar con un envase original para identificar diferencias . Un consejo que, en un país normal, sería innecesario.
Mientras el silencio oficial persiste, los cubanos que pagan en dólares un producto de primera necesidad quedan a merced de los estafadores, en un mercado donde la confianza es el artículo más escaso.
