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Deudas millonarias y apagones: las empresas canadienses en Cuba enfrentan su peor crisis tras décadas de inversión

Deudas millonarias y apagones: las empresas canadienses en Cuba enfrentan su peor crisis tras décadas de inversión

by Betty
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Deudas millonarias y apagones: las empresas canadienses en Cuba enfrentan su peor crisis tras décadas de inversión

La grave crisis energética y económica que atraviesa Cuba ha puesto en jaque a las empresas canadienses que durante décadas han sido las principales inversionistas extranjeras en la isla, con deudas que superan los 340 millones de dólares y operaciones paralizadas por la falta de combustible, según reportes de medios canadienses y organizaciones de derechos humanos.

El gobierno de Canadá ha emitido nuevas advertencias a sus empresas sobre los riesgos de hacer negocios en Cuba, señalando «riesgos de pago» en medio de una «crisis de liquidez en curso». La Corporación Comercial Canadiense (CCC), la empresa estatal que ayudó a muchas empresas canadienses a ingresar al mercado cubano, ha dejado de asistir y alentar nuevas entradas. «El programa de Cuba de CCC, implementado en asociación con Export Development Canada, finalizó el 1 de enero de 2026», confirmó Liane Cerminara, vocera de la entidad, citada por CBC News. «El programa de Cuba concluyó debido a una convergencia de creciente riesgo financiero y condiciones económicas en deterioro«.

La mina de Moa: un gigante paralizado por la falta de combustible

La operación canadiense más grande en Cuba es la mina de níquel y cobalto de Moa, una empresa conjunta entre el gobierno cubano y la firma Sherritt International, con sede en Toronto. El mineral extraído en Moa, una de las minas a cielo abierto más grandes del mundo, se refina en otra instalación conjunta en Fort Saskatchewan, Alberta.

Cuando el gobierno cubano comenzó a incumplir los pagos a Sherritt, se negoció un plan de amortización. Pero rápidamente los cubanos comenzaron a atrasarse. Sherritt reportó en su estado financiero del segundo trimestre del año pasado que la deuda ascendía a 344 millones de dólares.

Luego vino el embargo petrolero y la pérdida de su principal fuente: Venezuela. Hoy, las operaciones de Sherritt están congeladas por falta de combustible. No hay indicios de cuándo se reanudarán ni señales de que el gobierno cubano pueda pagar sus deudas.

El auge y caída del turismo canadiense en Cuba

En los últimos 15 años, empresas como Sunwing invirtieron fuertemente en el turismo cubano, abriendo nuevos hoteles como el Mystique Casa Perla en Varadero. La filial de Sunwing, Blue Diamond Resorts (ahora Royalton), pasó de menos de 400 habitaciones de hotel en la isla en 2010 a casi 9,000 en el momento de la pandemia.

Muchos inversores canadienses se asociaron con la cadena Gaviota, que pertenece a la empresa estatal que maneja el conglomerado militar cubano GAESA, que domina cada vez más la economía cubana . GAESA tenía planes ambiciosos de convertir la isla en una superpotencia turística, con 103,000 habitaciones planificadas para 2030.

Pero los turistas no han regresado como se esperaba después de la pandemia, y el turismo cubano se encuentra ahora en una crisis profunda. «El entorno operativo está casi colapsado. En los hoteles hay escasez de alimentos, no hay electricidad, no hay agua, mal servicio, mal mantenimiento. El turismo ha caído mucho. Los hoteles están vacíos», afirmó María Werlau, investigadora cubanoamericana y directora ejecutiva del think tank Cuba Archive, con sede en EE.UU., en declaraciones a CBC News.

A las dificultades operativas se suman las cancelaciones de vuelos de aerolíneas canadienses, que han suspendido temporalmente sus rutas a la isla por la falta de combustible de aviación.

El peligro latente: reclamaciones legales y expropiaciones

El verdadero peligro para las empresas canadienses, según advierten analistas, no es la falta de turistas o la electricidad, sino las reclamaciones legales y la posible expropiación de sus activos.

Deudas millonarias y apagones: las empresas canadienses en Cuba enfrentan su peor crisis tras décadas de inversión

Imagen/ CBC News

Muchos de los hoteles de Cuba están construidos sobre tierras confiscadas a sus propietarios privados en el momento de la revolución. Las autoridades comunistas expropiaron la mina de níquel de Moa a la Freeport Sulphur Company de Nueva York en agosto de 1960, y una reclamación legal fue presentada en 1971 por su empresa sucesora exigiendo 166 millones de dólares más intereses.

Los acuerdos que las empresas hoteleras canadienses hicieron con Gaviota casi con certeza violan disposiciones de la ley estadounidense que penalizan cualquier trato con las Fuerzas Armadas cubanas. Tanto GAESA como Gaviota aparecen en la «Lista de Entidades Restringidas de Cuba» del Departamento de Estado de EE.UU., y algunos hoteles de gestión canadiense aparecen en la «Lista de Alojamientos Prohibidos» donde los ciudadanos estadounidenses tienen prohibido reservar habitaciones.

«Es probable que la administración estadounidense tenga una gran influencia en cualquier futura transición o apertura económica en Cuba, y no es probable que favorezca las reclamaciones de empresas canadienses a las que considera violadores de sanciones que se beneficiaron de propiedades expropiadas», advirtió Werlau a CBC News.

Reclamaciones laborales y ambientales

Las reclamaciones no solo vendrán de los antiguos propietarios. El gobierno cubano opera un sistema de confiscación de salarios por el cual se queda con la mayor parte del dinero que los empleadores canadienses pagan a sus trabajadores. Este sistema de confiscación de salarios se extendió incluso a Canadá, como informó anteriormente CBC News.

Los hornos de la mina Moa emiten cantidades tóxicas de dióxido de azufre y sulfuro de hidrógeno, según mediciones del gobierno cubano, que permitió que la mina operara durante años con una exención de las leyes ambientales. Werlau advierte que las empresas canadienses «podrían estar sujetas a reclamaciones legales por explotación laboral y daños ambientales».

La respuesta del gobierno cubano

El viceministro de Relaciones Exteriores de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, argumentó el viernes en La Habana que Canadá debería mantener la relación comercial con Cuba que la ha convertido en el mayor inversionista extranjero después de España. «Desde 1972, ha mantenido el mayor flujo de visitantes a Cuba. Es una relación importante», dijo De Cossío, quien se desempeñó como embajador de Cuba en Ottawa.

Sin embargo, las esperanzas de De Cossío de una mayor inversión canadiense parecen poco realistas en medio de la paralizante escasez de energía y las crecientes dificultades para cobrar los montos adeudados.

Las empresas canadienses, advierte Werlau, «sabían el riesgo, y muchas han enfrentado pérdidas no por Helms-Burton, sino porque se asociaron con una dictadura totalitaria cubana. No puedo decir lo que Estados Unidos va a hacer con las propiedades estadounidenses que fueron confiscadas, pero ¿qué haría el gobierno canadiense si ese fuera el caso? Probablemente protegerían a sus legítimos propietarios».

Para muchos analistas, el mensaje es claro: la crisis cubana ha entrado en una fase donde ya no solo expulsa a su gente, sino también a quienes apostaron por hacer negocios bajo un sistema que ahora muestra signos evidentes de agotamiento.

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