Scott Bessent: «Cuba vive un cambio de régimen en cámara lenta» tras el colapso energético y la caída de Maduro
El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó este jueves que Cuba está experimentando un «cambio de régimen en cámara lenta» como consecuencia directa del colapso económico y energético que atraviesa la isla, agravado por la salida de Nicolás Maduro del poder en Venezuela, su principal aliado y proveedor de petróleo.
En declaraciones a la cadena Fox Business, el funcionario estadounidense vinculó explícitamente la situación de la isla con los recientes cambios geopolíticos en la región. «Con Maduro fuera de Venezuela, parece que Cuba está experimentando un cambio de régimen en cámara lenta», afirmó Bessent.

Imagen/ Martí Noticias
La declaración del secretario del Tesoro se suma a una creciente presión de la administración Trump sobre La Habana, en un contexto donde la Casa Blanca ha dejado claro que busca un cambio profundo en la isla. El portavoz del Departamento de Estado, Tammy Bruce, había señalado previamente que la política de Washington hacia Cuba está «funcionando» y que el gobierno cubano «está sintiendo el peso de las sanciones impuestas por Estados Unidos».
Trump: «Tendré el honor de tomar Cuba»
La visión de Bessent coincide plenamente con las declaraciones del presidente Donald Trump, quien esta semana describió a Cuba como una nación fallida y vulnerable. El lunes, desde la Casa Blanca, Trump afirmó: «Creo que tendré el honor de tomar Cuba de alguna forma», en comentarios recogidos por múltiples medios internacionales.
El mandatario estadounidense subrayó la debilidad actual del régimen cubano tras el bloqueo petrolero impuesto por su administración en enero, que ha cortado el suministro de combustible desde Venezuela y México. «No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada… Puedo hacer lo que quiera con ella, si quieren saber la verdad», declaró Trump a los periodistas.
El presidente también se refirió a la posibilidad de que una eventual transición en Cuba pudiera ocurrir de manera pacífica. La semana pasada, Trump ya había mencionado la posibilidad de una «toma amistosa» de la isla, que estaría liderada por el secretario de Estado Marco Rubio, a quien describió como la persona idónea para ayudar a Cuba a transitar de su gobierno comunista a un régimen más alineado con Estados Unidos.
Rubio exige cambios profundos
El secretario de Estado, Marco Rubio, ha sido aún más explícito en sus demandas al gobierno cubano. Este martes, Rubio declaró ante la prensa en el Despacho Oval que las recientes reformas anunciadas por La Habana —que permiten a los cubanos residentes en el exterior invertir en la isla— no son «lo suficientemente drásticas» para solucionar la crisis.
«Cuba tiene una economía que no funciona, así como un sistema político y gubernamental que no logran reparar. Por lo tanto, deben realizar cambios drásticos. Lo que anunciaron ayer no resulta lo suficientemente drástico. No va a solucionar el problema», advirtió Rubio.
El jefe de la diplomacia estadounidense fue más allá al señalar la necesidad de un recambio en el liderazgo cubano. «Quienes están al mando no saben cómo solucionar el problema, por lo que es necesario que asuman el liderazgo personas nuevas», afirmó, en una declaración recogida por la agencia EFE y replicada por medios internacionales.
La estrategia de presión de Washington
La ofensiva de la administración Trump contra Cuba tiene como eje central el bloqueo petrolero impuesto desde enero, que ha dejado a la isla sin suministros de crudo de sus principales proveedores. Según reportes de Bloomberg citados por la agencia TASS, la estrategia estadounidense busca «establecer una dependencia financiera de Washington» y «asumir efectivamente el papel del principal patrocinador externo de la isla».
El viceprimer ministro cubano, Oscar Pérez-Oliva, anunció el lunes en una entrevista con NBC News que Cuba está abierta a permitir que los nacionales residentes en el exterior —incluyendo aquellos en Estados Unidos— inviertan en empresas en la isla, como parte de los esfuerzos por aliviar la crisis. Sin embargo, para Rubio y la administración Trump, estas medidas son insuficientes mientras no se produzca un cambio político sustancial.
La respuesta de Díaz-Canel: «resistencia inexpugnable»
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, ha calificado la postura de Washington como una «agresión externa» que, según advirtió, se encontrará con una «resistencia inexpugnable». En un mensaje en X, el mandatario reconoció «el descontento de nuestro pueblo debido a los prolongados apagones», pero insistió en que la violencia no es el camino y defendió la soberanía nacional.
Díaz-Canel confirmó la semana pasada que su gobierno sostiene conversaciones con Estados Unidos, aunque sin ofrecer detalles sobre los temas tratados. El gobierno cubano ha insistido en que está dispuesto al diálogo, pero solo en condiciones de igualdad y respeto mutuo.
El contexto geopolítico: Irán y Venezuela
Las declaraciones de Bessent también abordaron el conflicto en Oriente Medio y su relación con la estrategia global de Estados Unidos. «Irán, un país que promueve el terrorismo globalmente, tiene su poder militar degradado; ya no son capaces de proyectar poder», explicó el secretario del Tesoro, haciéndose eco de la estrategia de Trump de «encargarse de Irán antes que de Cuba».
La operación militar estadounidense en Venezuela del pasado 3 de enero, que resultó en la captura de Nicolás Maduro, ha sido clave en la nueva dinámica regional. Desde entonces, los envíos de petróleo venezolano a Cuba —que cubrían aproximadamente la mitad de las necesidades de la isla— se han interrumpido por completo, agravando una crisis energética que ya era severa.
El congresista Giménez: «El momento es ahora»
Sumándose a la postura de Washington, el congresista cubanoamericano Carlos Giménez ha enfatizado que la debilidad extrema del régimen representa una oportunidad histórica. En un comunicado oficial reciente, el legislador afirmó: «El régimen brutal en Cuba se enfrenta a más presión interna que nunca, y Estados Unidos debe apoyar al valiente pueblo cubano eliminando el acceso de la dictadura a cualquier divisa y recurso utilizado para seguir reprimiéndolos. El momento es ahora».
Crisis humanitaria en la isla
Mientras tanto, la situación en Cuba continúa deteriorándose. La isla ha sufrido múltiples apagones nacionales en los últimos meses —el último esta semana— con cortes de electricidad que alcanzan hasta 20 horas diarias en varias provincias. La escasez de combustible ha obligado a racionar las ventas de gasolina y ha reducido drásticamente la capacidad operativa de hospitales y servicios esenciales.
La administración Trump ha justificado su estrategia de máxima presión argumentando que busca un cambio político en la isla. Sin embargo, analistas internacionales advierten que el colapso del estado cubano podría tener consecuencias impredecibles para la región, incluyendo un éxodo masivo y el surgimiento de nuevas rutas de tráfico en el Estrecho de Florida.
En este complejo tablero geopolítico, las palabras de Bessent sobre un «cambio de régimen en cámara lenta» parecen resumir la estrategia de Washington: paciencia, presión sostenida y la certeza de que el tiempo juega a favor de quienes esperan que el castrismo termine por desmoronarse bajo el peso de sus propias contradicciones y la implacable ofensiva estadounidense.
