Marco Rubio arremete contra medios que publican «noticias falsas» sobre una transición en Cuba con los Castro
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, desmintió enérgicamente este martes un reportaje publicado por The New York Times que afirmaba que Washington habría planteado la salida del presidente cubano Miguel Díaz-Canel como condición para avanzar en las negociaciones con el régimen de La Habana, dejando intacto el poder de la familia Castro.
En una contundente publicación en su cuenta de la red social X, Rubio calificó la información como «noticia falsa» y lanzó duras críticas contra los medios que, según sus palabras, se apoyan en fuentes poco fiables. «La razón por la que tantos medios de comunicación estadounidenses siguen publicando noticias falsas como esta es porque continúan basándose en charlatanes y mentirosos que afirman estar bien informados como sus fuentes», escribió el jefe de la diplomacia estadounidense.

Imagen/ X: Marco Rubio
El contenido del reportaje y la controversia generada
El artículo del New York Times, publicado el 16 de marzo, citaba a cuatro personas anónimas supuestamente familiarizadas con las conversaciones entre ambos gobiernos y sostenía que la administración del presidente Donald Trump habría trasladado a La Habana que la salida de Díaz-Canel facilitaría avances en el diálogo bilateral.
Sin embargo, el aspecto más polémico del texto no era tanto la posible salida del gobernante designado por Raúl Castro, sino el alcance real de los cambios propuestos. Según el propio diario, «Estados Unidos, hasta ahora, no está presionando por ninguna acción contra los miembros de la familia Castro, que siguen siendo los principales actores de poder en el país».
Ese planteamiento —la sustitución de una figura visible sin alterar el control real del sistema— generó una fuerte reacción entre cubanos dentro y fuera de la isla. En múltiples comentarios y reacciones, predominó la idea de que Díaz-Canel no es el centro del poder, sino un dirigente subordinado a una élite político-militar donde la influencia de Raúl Castro sigue siendo determinante.
Rubio no precisó el alcance del desmentido
El secretario de Estado no especificó si negaba la totalidad del artículo o solo partes del mismo, según reportaron diversos medios internacionales. Sin embargo, sus declaraciones se alinean con la postura que ha venido marcando desde inicios de año, en la que ha insistido en que la crisis cubana es consecuencia del propio modelo político y económico del país, no de factores externos aislados.
Horas antes de su desmentido, Rubio había declarado a la prensa que las medidas anunciadas por el gobierno cubano para permitir a la diáspora invertir en la isla y poseer negocios privados son insuficientes. «Cuba tiene una economía que no funciona y el sistema político y gubernamental es incapaz de remediarlo. Por lo tanto, necesitan realizar un cambio radical», afirmó el secretario de Estado.
El contexto de presión de Trump sobre Cuba
La controversia se produce en medio de una creciente presión de la administración Trump sobre la isla. El propio presidente Donald Trump declaró el lunes que espera tener «el honor de tomar Cuba, de alguna forma» y habló de «liberarla», según diversos reportes . «Tomar Cuba bajo una forma u otra… Quiero decir, liberarla, tomarla — creo que podría hacer con ella lo que quisiera, si quieren saber la verdad», llegó a afirmar el mandatario.
Díaz-Canel respondió a las amenazas con un discurso de resistencia, prometiendo «resistencia inflexible» ante las declaraciones del republicano. El mandatario cubano reconoció recientemente la existencia de contactos con Estados Unidos, aunque sin ofrecer detalles, mientras continúa atribuyendo la crisis energética y económica a las sanciones estadounidenses.
La crisis cubana como telón de fondo
Cuba atraviesa su peor crisis económica en más de treinta años, agravada desde la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero por fuerzas estadounidenses, que interrumpió los envíos de petróleo que cubrían la mitad de las necesidades de la isla. Trump ha amenazado con represalias a cualquier país que envíe combustible a la nación caribeña.
Esta semana, la isla sufrió un apagón general que duró más de 24 horas, aunque las autoridades lograron reconectar parcialmente la red eléctrica. Los cortes de luz ya eran habituales antes de la falla general, con muchos residentes enfrentando 16 horas o más sin electricidad al día, lo que afecta el suministro de agua y alimentos.
Rechazo a cambios cosméticos
La polémica en torno al reportaje y su posterior desmentido refleja una vez más la opacidad que rodea cualquier posible negociación entre Washington y La Habana. También pone de relieve una línea cada vez más clara entre los cubanos: el rechazo a soluciones que impliquen únicamente cambios de figuras sin modificar las estructuras del poder totalitario que ha dominado el país durante décadas.
Para muchos, cualquier escenario que implique la permanencia de la estructura actual equivaldría a un cambio cosmético y superficial, sin impacto real en la vida política y económica del país. De ahí que el punto más criticado del reporte haya sido precisamente la posibilidad de que la familia Castro continúe ejerciendo poder tras una eventual salida del actual gobernante «puesto a dedo».
En medio de apagones, escasez y un deterioro sostenido de las condiciones de vida, el debate no gira solo en torno a quién ocupa la presidencia, sino a si existe una voluntad real de transformación en la cúpula del poder en Cuba.
