Gobierno cubano responde a medida estadounidense sobre el comercio de combustible.
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rompió el silencio este viernes para condenar la reciente orden ejecutiva del gobierno de Estados Unidos que busca interrumpir el suministro de petróleo a la isla mediante aranceles a terceros países que comercien combustible con La Habana.

Imagen: The White House
La medida de la Casa Blanca ha sido calificada por La Habana como una escalada agresiva sin precedentes en la política de presión económica contra Cuba. En un mensaje publicado en redes sociales, Díaz-Canel acusó a Washington de actuar bajo un “pretexto mendaz y vacío de argumentos” y de intentar “asfixiar la economía cubana imponiendo aranceles a países que soberanamente comercien petróleo con Cuba”.

Captura Facebook/ Miguel Díaz-Canel Bermúdez
El mandatario cubano cuestionó directamente la moralidad de la decisión estadounidense, señalando que quienes critican a Cuba carecen de legitimidad para hacerlo y que tales acciones reflejan la naturaleza “fascista, criminal y genocida” de una administración que, según él, busca secuestrar los intereses del pueblo estadounidense con fines políticos personales.
Respuesta oficial previa del gobierno cubano
La reacción de Díaz-Canel fue emitida horas después de que el canciller Bruno Rodríguez Parrilla denunciara la medida norteamericana como un “brutal acto de agresión” y acusara a Washington de recurrir al “chantaje” y “mentiras” para forzar un aislamiento total de Cuba. Rodríguez sostuvo que Estados Unidos intenta imponer un bloqueo energético completo a la isla, privándola de combustible esencial para servicios básicos.

Captura Facebook/ Cancillería de Cuba
Según el comunicado oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), la decisión estadounidense se basa en una narrativa que presenta a Cuba como una amenaza para la seguridad de Estados Unidos, alegando vínculos con actores hostiles como Rusia y China, y por supuestas actividades que, según Washington, contribuirían a la desestabilización regional.
La orden ejecutiva de EE. UU. declara a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria”, habilitando a los secretarios de Comercio y de Estado a sancionar con aranceles adicionales a cualquier país que suministre petróleo a la isla. Esto podría impactar a naciones como México, Rusia o Argelia, que han mantenido relaciones energéticas con La Habana en los últimos años.
Expertos y analistas señalan que la medida estadounidense se suma a una ofensiva de presión económica con el objetivo declarado de acelerar un cambio en Cuba, en un contexto de crecientes tensiones entre Washington y La Habana por diferencias políticas, económicas y estratégicas.
La reacción oficial cubana refuerza la narrativa del gobierno de que la crisis energética y económica que atraviesa la isla es resultado directo de la prolongada presión estadounidense, más allá de factores internos o coyunturales.
