Marco Rubio explica por qué EE. UU. no pidió aprobación del Congreso para la operación militar en Venezuela
Las declaraciones fueron realizadas este sábado en una entrevista concedida a NBC News, tras la operación que, según Washington, se desarrolló durante “un par de horas” y estuvo marcada por un alto nivel de confidencialidad.

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“No fue una invasión”, afirma Rubio
Rubio recordó que la Constitución de Estados Unidos otorga al Congreso la facultad de declarar la guerra, pero sostuvo que esta acción no encajaba en esa categoría.
“Esta no era una acción que requiriera la aprobación del Congreso. De hecho, no podía requerirla porque no se trataba de una invasión. No fue una operación militar prolongada, sino una operación muy precisa”, afirmó.
El jefe de la diplomacia estadounidense explicó que la decisión de no informar previamente al Congreso respondió al carácter “delicado” de la misión y al riesgo de filtraciones que pudieran comprometerla.
El factor sorpresa y las “condiciones necesarias”
Según Rubio, la operación dependía de múltiples variables que no podían preverse con exactitud.
“Ni siquiera sabíamos si la misión iba a llevarse a cabo. Se necesitaban las condiciones meteorológicas adecuadas, el lugar y el momento precisos, así como fuerzas preparadas para la acción. Fue una operación basada en detonantes”, explicó.
En ese sentido, argumentó que no era posible notificar al Congreso sobre una acción cuya ejecución no estaba garantizada, ya que ello habría puesto en peligro tanto la misión como la vida de los involucrados.

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Apoyo militar y neutralización de defensas
Rubio confirmó que fue necesario el respaldo del Departamento de Guerra, debido a la existencia de sistemas antiaéreos en territorio venezolano.
“Tienen misiles antiaéreos que podrían derribar helicópteros. Tuvimos que desactivar radares y neutralizar esos elementos tanto al entrar como al salir, y a eso se limitó”, precisó.
Insistió en que no se trató de un ataque contra Venezuela como país, sino de lo que calificó como una “operación policial” dirigida a capturar a un narcotraficante acusado, versión que ha sido rechazada de forma categórica por Caracas.
Reacciones desde Venezuela y la comunidad internacional
El Gobierno venezolano calificó la acción de Estados Unidos como una “gravísima agresión militar”, denunciando que el objetivo real es “apoderarse de los recursos estratégicos de Venezuela” y quebrar su independencia política.
La vicepresidenta Delcy Rodríguez exigió la liberación inmediata del presidente Nicolás Maduro, a quien calificó como el “único presidente legítimo de Venezuela”. Asimismo, el Tribunal Supremo de Justicia venezolano ordenó que Rodríguez asuma de manera temporal la Presidencia mientras Maduro permanezca retenido.
Diversos países, entre ellos Rusia, condenaron la operación y reclamaron el respeto al derecho de Venezuela a decidir su destino sin intervención extranjera.

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Un nuevo foco de tensión internacional
Las declaraciones de Rubio han intensificado el debate sobre los límites del poder ejecutivo en Estados Unidos, el uso de la fuerza sin autorización legislativa y las consecuencias geopolíticas de la escalada militar en América Latina.
Mientras Washington defiende la legalidad y necesidad de la operación, Caracas y varios gobiernos del mundo denuncian lo ocurrido como una violación del derecho internacional, lo que mantiene el conflicto en el centro de la agenda política global en los primeros días de 2026.