Emergencia en New Jersey y New York por inundaciones y fuertes vientos

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Un poderoso nor’easter avanza por la Costa Este de Estados Unidos y ha provocado la declaración de estado de emergencia en Nueva Jersey y Nueva York debido a las intensas lluvias, las inundaciones costeras y los fuertes vientos que acompañan al fenómeno. Las autoridades meteorológicas advirtieron que el sistema, con características cercanas a tormenta tropical, afectará a millones de personas desde las Carolinas hasta Nueva Inglaterra, dejando a su paso daños materiales y riesgo de cortes eléctricos.
El sistema, que comenzó su desplazamiento desde el sureste del país durante el fin de semana, ya ha generado serias afectaciones en Carolina del Norte, donde el Departamento de Transporte reportó el cierre de un tramo de la Highway 12 en el condado de Dare por el desbordamiento del océano.

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A pesar de las advertencias, algunos conductores intentaron atravesar las zonas anegadas, lo que llevó a las autoridades a reforzar los controles y emitir llamados a la precaución. El meteorólogo Bob Oravec, del Servicio Nacional de Meteorología (NWS), señaló que las inundaciones costeras más graves podrían presentarse en las costas del noreste de Carolina del Norte hasta Nueva Jersey, mientras que las lluvias intensas afectarán también al sureste de Nueva Inglaterra y la región metropolitana de Nueva York.
En Nueva Jersey, la gobernadora interina Tahesha Way decretó el estado de emergencia para los 21 condados del estado, advirtiendo que la tormenta comenzaría a azotar con fuerza el domingo 12 de octubre. Pidió a la población extremar precauciones, evitar desplazamientos innecesarios y prestar atención a los pronósticos y posibles órdenes de evacuación. En paralelo, la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, también declaró el estado de emergencia ante la magnitud del fenómeno. El NWS emitió avisos de inundación costera y de vientos fuertes para la ciudad de Nueva York y zonas suburbanas de Long Island, advirtiendo de marejadas de hasta 1,2 metros y vientos sostenidos cercanos a los 97 km/h.
Emergencia en New Jersey y New York por inundaciones y fuertes vientos

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En varias localidades de la costa atlántica, voluntarios y autoridades locales han comenzado a colocar sacos de arena para reducir el impacto de la marejada en las zonas más expuestas. En Ocean City, el alcalde Richard Meehan pidió a los residentes prepararse “como en los días previos a la Superstorm Sandy”, haciendo énfasis en la gravedad del evento que podría generar carreteras inundadas, daños a las viviendas costeras y cortes de energía. En los Outer Banks, Carolina del Norte, la fuerza del oleaje ya ha ocasionado el colapso de varias viviendas ubicadas frente al mar, agravando una situación recurrente en la zona por la erosión.
El Servicio Nacional de Meteorología mantiene su previsión de que las lluvias más intensas y los vientos más fuertes se concentrarán en las áreas costeras, con acumulados de precipitación entre 2,5 y 13 centímetros y olas que pueden ocasionar severa erosión en las playas. Las condiciones son especialmente riesgosas para zonas urbanas de baja elevación y con sistemas de drenaje deficientes, que podrían sufrir inundaciones repentinas. En Bowers Beach, Delaware, el nivel del mar ya superó las cámaras de monitoreo durante la marea alta, mientras que en Massachusetts y Rhode Island se mantienen los avisos de viento con ráfagas previstas de hasta 80 km/h.
El nor’easter afecta a decenas de millones de personas a lo largo de un corredor de más de 800 kilómetros que incluye los estados de Nueva York, Nueva Jersey, Delaware, Maryland y Massachusetts. Varias terminales aéreas entre Washington, D.C., y Boston han comenzado a registrar retrasos y cancelaciones de vuelos. Aunque se espera que el ciclón pierda intensidad durante la noche del lunes, las autoridades mantienen la alerta y piden a la población mantenerse informada, seguir las instrucciones oficiales y evitar transitar por zonas inundadas.
La tormenta recuerda la vulnerabilidad de las regiones costeras del Atlántico ante fenómenos meteorológicos extremos, que se han vuelto más frecuentes e intensos debido al cambio climático. Ante las condiciones actuales, los expertos llaman a reforzar la infraestructura costera y mejorar los sistemas de alerta temprana para mitigar el impacto de futuros eventos de esta magnitud.
