Orquesta Adalberto Álvarez y su Son sufre robo de instrumentos en pleno ensayo

Foto: perfil de facebook de la orquesta
El legado del icónico «Caballero del Son», Adalberto Álvarez, ha recibido un duro golpe.
Su hijo, Brayan Álvarez, actual director de la orquesta que lleva el nombre de su padre, denunció públicamente el robo de su piano y otros equipos musicales en La Tropical, emblemático lugar donde la agrupación realiza sus ensayos.

Captura de pantalla de facebook
El hecho ha conmocionado a la comunidad artística cubana y ha generado una ola de solidaridad entre músicos y seguidores del son cubano.
Orquesta Adalberto Álvarez y su Son sufre robo de instrumentos en pleno ensayo

Un robo que duele en lo más profundo
Brayan expresó su dolor y frustración a través de un mensaje en la página oficial de la orquesta.
“Me siento muy triste y a la vez indignado. Los que somos músicos sabemos cuánto esfuerzo, sacrificio y trabajo cuesta tener un instrumento de este nivel… y duele muchísimo que en un segundo alguien venga y te lo arrebate”, escribió.
Para el joven músico, no se trata solo de una pérdida material, sino de un golpe sentimental, ya que su piano formaba parte de su identidad artística y personal.
“Ese piano no es solo un objeto: es parte de mi vida, de mi música, de lo que soy”, agregó.
Un legado que lucha por mantenerse vivo

Desde que Adalberto Álvarez falleció en 2021 a causa del COVID-19, Brayan, con tan solo 22 años, asumió el reto de continuar su obra.
Se puso al frente de la orquesta Adalberto Álvarez y su Son y fundó su propio proyecto musical, *Los Hijos del Son, en un esfuerzo por mantener viva la esencia de la música tradicional cubana.
En aquel entonces, prometió públicamente:
“Te prometo, papá, que dejaré la vida por tu obra”.
El reciente robo representa mucho más que la desaparición de un instrumento: es una herida abierta para quienes trabajan por preservar la riqueza cultural cubana.
Un llamado a la solidaridad

Captura de pantalla de facebook
Brayan ha pedido ayuda a la comunidad para recuperar los instrumentos y ha ofrecido una recompensa por cualquier información útil.
Agradeció profundamente las muestras de apoyo recibidas:
“Gracias infinitas por el apoyo y la solidaridad en este momento tan difícil”, concluyó.
La comunidad musical y el público dentro y fuera de Cuba siguen con atención esta búsqueda.
Porque cada nota perdida es también un golpe al alma cultural del país, y recuperar ese piano es recuperar una parte vital de nuestra identidad sonora.

