Trenes en Cuba para marzo: cancelaciones masivas y servicio cada ocho días por falta de combustible

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La Empresa Trenes Nacionales de Pasajeros anuncia un drástico recorte en las frecuencias para marzo, con cancelaciones que afectan a las principales rutas del país, mientras la disponibilidad de diésel condiciona cada movimiento
Viajar en tren por Cuba se ha convertido en un lujo que pocos pueden permitirse, y no por el precio del boleto. La Empresa Trenes Nacionales de Pasajeros informó este viernes una nueva tanda de cancelaciones masivas para los primeros días de marzo, en una programación que ahora operará con frecuencias de apenas un tren cada ocho días, sujeta a la errática disponibilidad de combustible que paraliza al país.
El anuncio, difundido a través de los canales oficiales, detalla un calendario que parece más un rompecabezas que un servicio de transporte planificado. Mientras unos trenes circulan, otros se cancelan, y la incertidumbre se convierte en la única compañía de los viajeros que dependen del ferrocarril para moverse entre provincias.
🚫 Trenes cancelados
Quedan suspendidos los siguientes servicios:
Sábado 28 de febrero
- No. 12 Santiago – La Habana
- No. 18 Manzanillo/Bayamo – La Habana
Martes 3 de marzo
- No. 13 La Habana – Guantánamo
- No. 16 Holguín – La Habana
Jueves 5 de marzo
- No. 15 La Habana – Holguín
- No. 14 Guantánamo – La Habana
Viernes 6 de marzo
- No. 17 La Habana – Bayamo/Manzanillo
- No. 12 Santiago – La Habana
Domingo 8 de marzo
- No. 11 La Habana – Santiago
- No. 18 Manzanillo/Bayamo – La Habana
En total, una docena de salidas canceladas en apenas ocho días, afectando a miles de pasajeros que habían planificado sus viajes con semanas de antelación.
✅ Trenes que sí circularán (hasta el 7 de marzo)
En medio del recorte, algunos trenes mantendrán su servicio:
1 de marzo
- Tren 15 (La Habana-Holguín)
- Tren 14 (Guantánamo-La Habana)
2 de marzo
- Tren 17 (La Habana-Bayamo/Manzanillo)
- Tren 12 (Santiago-La Habana)
4 de marzo
- Tren 11 (La Habana-Santiago)
- Tren 18 (Manzanillo/Bayamo-La Habana)
7 de marzo
- Tren 13 (La Habana-Guantánamo)
- Tren 16 (Holguín-La Habana)
⚠️ La advertencia: todo depende del combustible
«Reiteramos que el resto de la programación está sujeta a la disponibilidad de combustible», advierte la nota oficial, en una frase que se ha convertido en el estribillo de todos los comunicados del transporte público en los últimos meses. La crisis energética, desatada tras la suspensión del suministro de petróleo venezolano y el bloqueo estadounidense, ha paralizado sectores enteros de la economía, y el ferrocarril no es la excepción.
Los trenes nacionales, que durante décadas fueron el principal medio de transporte de larga distancia para millones de cubanos, operan hoy con cuentagotas. Las locomotoras requieren diésel para moverse, y el diésel escasea tanto como el pan en las bodegas.
Un sistema al borde del colapso
Las cancelaciones anunciadas no son un hecho aislado, sino el último capítulo de una larga agonía. En las últimas semanas, los trenes han sufrido retrasos de horas, averías constantes y suspensiones de último minuto. El Tren No. 11, por ejemplo, tuvo que reprogramar su salida en cuatro ocasiones durante febrero debido a fallos técnicos en su locomotora. El No. 18, por su parte, circuló con baños rotos y sin aire acondicionado porque el furgón generador no pudo ser reparado a tiempo.
Para los pasajeros, la situación es desesperante. Muchos compran boletos con semanas de anticipación, solo para encontrarse con que el tren no sale. Otros llegan a la estación y esperan horas, a veces días, sin saber si podrán viajar.
Un llamado a la paciencia (otra vez)
La Empresa Trenes Nacionales ofrece «disculpas por las molestias» y exhorta a los pasajeros a seguir las actualizaciones a través de los canales oficiales. Pero para quienes necesitan moverse, las disculpas no llenan la nevera ni resuelven la urgencia de llegar a casa.
Mientras tanto, en las estaciones de trenes de todo el país, los viajeros se agrupan en pequeños corrillos, intercambiando información de boca en boca, porque saben que lo que diga el comunicado oficial puede cambiar de un momento a otro. En Cuba, hoy, la única certeza es que no hay certezas. Y el tren, como tantas otras cosas, sale cuando puede, no cuando debe.
