Tren No. 18 sale mañana con nuevo horario: otro capítulo en la odisea del transporte ferroviario en Cuba

Imagen/ Rutas Nacionales
La Empresa Trenes Nacionales de Pasajeros informó que la salida del Tren No. 18, prevista para hoy desde Manzanillo y Bayamo con destino a La Habana, ha sido transferida para mañana. La nueva salida será a las 14:00 horas desde Manzanillo y a las 17:05 desde Bayamo. El motivo oficial: trabajos de reparación en el grupo generador, una pieza indispensable para garantizar la seguridad y el confort de los pasajeros .
Detrás de ese comunicado escueto se esconde una realidad que los viajeros cubanos conocen de memoria: en el ferrocarril nacional, los retrasos no son la excepción, sino la regla. Y cuando la avería es en el grupo electrógeno, no se trata de una demora cualquiera. Sin generación propia, los vagones se quedan sin luces, sin ventilación y, en muchos casos, sin sistemas de bombeo de agua en los baños. En un viaje que puede superar las 12 horas, eso convierte la travesía en una prueba de resistencia.
Una infraestructura al límite
El sistema ferroviario cubano arrastra décadas de desinversión, falta de mantenimiento y carencia de piezas de repuesto, agravadas por el bloqueo estadounidense y la crisis económica que limita la importación de insumos básicos . Las locomotoras, muchas de ellas de fabricación rusa o china, promedian edades avanzadas y requieren reparaciones constantes que, a menudo, se realizan con piezas recuperadas de otras máquinas o fabricadas artesanalmente en talleres del país .
Los grupos electrógenos de los trenes, esos que ahora obligan a posponer la salida del No. 18, son especialmente vulnerables. Alimentan los sistemas auxiliares sin los cuales un viaje largo se vuelve insoportable: iluminación, ventiladores (nunca aire acondicionado en la mayoría de las líneas) y tomas para cargar teléfonos, un servicio cada vez más demandado. Cuando fallan, el tren puede circular, pero lo hace como un cascarón oscuro y sofocado .
La inseguridad como telón de fondo
Más allá de las averías, viajar en tren por Cuba implica sortear otros riesgos. Los descarrilamientos, aunque no siempre son noticia, ocurren con alarmante frecuencia en tramos donde las vías llevan años sin mantenimiento profundo . En 2025, al menos tres incidentes de este tipo fueron reportados por pasajeros en redes sociales, aunque rara vez aparecen en los partes oficiales .
La velocidad promedio de los trenes nacionales ronda los 40 kilómetros por hora, cuando las vías permitirían el doble en condiciones óptimas . Los frenos, los acoples entre vagones y los sistemas de comunicación son puntos débiles constantes. Y cuando ocurre una emergencia a mitad del trayecto, la comunicación con la estación más cercana depende de radios cuya cobertura es, en el mejor de los casos, irregular .
Para los pasajeros, cada viaje es una apuesta. Nadie se sorprende ya de que un tren programado para salir a las 8 de la mañana lo haga pasado el mediodía, o que el trayecto de 12 horas se convierta en 18 o 20. La comida que se lleva es siempre para más tiempo del previsto. El agua, un lujo que hay que cargar por si los tanques del tren están vacíos.
Cómo navegar la incertidumbre
En este contexto, la información oficial se vuelve un bien escaso y preciado. Las autoridades insisten en que los pasajeros se mantengan al tanto de los partes oficiales a través de los canales del Ministerio del Transporte, la Unión de Ferrocarriles de Cuba y las empresas territoriales como Ferrocarriles de Oriente o Ferrocarriles de Centro .
Una herramienta clave para los viajeros es la página de Facebook Rutas Nacionales, administrada por la Empresa Viajero, donde se publican en tiempo real los ajustes de horarios, incidencias y recomendaciones . Allí, entre comentarios de pasajeros que reportan demoras desde las estaciones, es posible hacerse una idea más clara de lo que realmente está ocurriendo en las líneas .
Las autoridades también recomiendan consultar los perfiles oficiales del Mitrans y las empresas ferroviarias, aunque los viajeros habituales saben que el parte oficial suele llegar después de que los rumores ya hayan corrido por los grupos de WhatsApp de pasajeros .
Un llamado a la paciencia (otra vez)
El comunicado de la Empresa Trenes Nacionales termina con un exhorto a mantenerse informados por los canales oficiales. Es el mismo llamado que se repite cada vez que un tren se suspende, se retrasa o cambia su ruta. Detrás, queda la imagen de decenas de pasajeros rehaciendo sus planes, buscando dónde pasar la noche en Manzanillo o Bayamo, o simplemente esperando, con la esperanza de que mañana sí, el tren salga.
Porque en Cuba, el tren sale cuando Dios quiere. Y cuando el grupo electrógeno lo permite.
