Tren a La Habana sale con retraso y los privados aprovechan para recordar que ellos sí mueven el país

Imagen/Agencia Cubana de Noticias
La Empresa de Trenes Nacionales de Pasajeros informó este viernes que el Tren No. 18, con salida habitual a las 7:00 a.m. desde Manzanillo con paso por Bayamo rumbo a La Habana, ha sido reprogramado. La nueva salida desde Manzanillo será a las 12:40 p.m. y desde Bayamo a las 3:30 p.m. El motivo: el ómnibus intermodal que debía traer pasajeros desde los municipios costeros de Niquero, Media Luna y Campechuela llegó tarde. Otra vez. El comunicado oficial habla de «compleja situación del transporte» como si hiciera falta aclararlo. En Cuba, esa frase se ha convertido en un comodín que lo explica todo y no explica nada. Los pasajeros esperan. Los que pueden, esperan. Los que no, buscan alternativas. Y ahí es donde entran los que nunca fallan: los transportistas privados. Viajero aprieta el paso… pero sin trenes ni barco.
Mientras tanto, la Empresa Viajero actualizó su ciclo de comercialización con cuentagotas. Venden pasajes para ómnibus los días 15 y 16 de marzo, en rutas hacia y desde cabeceras provinciales. También habilitaron la ruta Santiago de Cuba – Artemisa para el 16 de marzo y la Habana – Baracoa (y viceversa) para el 15. Pero lo que llama la atención es lo que no venden: trenes, hasta nuevo aviso. El ferry Gerona – Habana – Gerona, tampoco. Nada.
Es decir, el transporte oficial se reduce a lo mínimo. Y lo mínimo, en un país donde la gente necesita moverse, no alcanza.
Los privados: la alternativa que no descansa.
Ahí es donde aparecen los anuncios que realmente mueven el país. El mismo viernes, mientras los trenes se retrasan y los ómnibus oficiales se venden con meses de antelación, los transportistas privados siguen dando la cara. «Salidas de guaguas arrendadas», reza el anuncio que circula por redes. Habana – Santiago, este miércoles 11 de febrero. Y Santiago – Habana, todos los días, desde las 12:00 p.m. hasta las 2:00 p.m., con salida desde el parque Abel Santamaría. Climatización, seguridad, confort y garantía, prometen. Y lo más importante: un teléfono para reservar, el 55129471. Estos anuncios, que antes eran marginales, hoy son la tabla de salvación de cientos de cubanos que necesitan llegar a algún lado.
Mientras el estado administra la escasez con horarios cambiantes y comunicados que piden comprensión, los privados administran la confianza. Y la demanda. La compleja situación del transporte, en dos líneas El atraso del tren de Manzanillo no es una anécdota. Es el reflejo de un sistema que se sostiene con alfileres. Un ómnibus intermodal que no llega a tiempo desencadena una cadena de retrasos que afecta a cientos de personas. Y mientras los partes oficiales intentan ordenar el caos, los pasajeros hacen lo que pueden: esperar, resignarse, o llamar al número de una guagua privada que sí sale, pase lo que pase. Porque en Cuba, lo privado ya no es un complemento. Es la red que sostiene lo que lo público ya no puede.
Busca los grupos de transporte privado, investiga y únete a la red que sí mueve el país
Si el transporte oficial falla, los grupos privados en Facebook y WhatsApp son hoy la única vía real para miles de cubanos. Encontrarlos es cuestión de buscar frases como «Transporte privado Cuba» o «Guaguas particulares». Pero ojo: no basta con entrar. Hay que investigar. Revisa el historial del conductor, pide referencias a otros pasajeros, desconfía de adelantos muy altos y cruza información entre grupos. Cuando encuentres uno que funcione, cuídalo: agradece, comparte info y alerta sobre estafadores. Porque en un país donde lo oficial no alcanza, organizarse empieza por encontrar a los otros.
