Tracción animal para trasladar fallecidos en Santiago de Cuba: la “solución” oficial que evidencia la crisis del combustible

Foto tomada de facebook ( Raúl Perez Velázquez )
La reciente inauguración en el municipio de San Luis, en Santiago de Cuba, de un nuevo vehículo de tracción animal para el traslado de personas fallecidas ha generado una ola de reacciones, críticas e indignación en redes sociales y entre la población.
La medida, presentada por las autoridades como una “alternativa” ante el déficit de combustible, pone en evidencia, una vez más, la profundidad de la crisis energética y económica que atraviesa el país, así como la incapacidad del gobierno para garantizar servicios básicos esenciales con un mínimo de dignidad.
Tracción animal para trasladar fallecidos en Santiago de Cuba: la “solución” oficial que evidencia la crisis del combustible

Aunque el discurso oficial insiste en que se trata de una solución para evitar que los familiares “pasen trabajo” en momentos de dolor, la realidad es que este tipo de iniciativas retroceden décadas en términos de desarrollo, modernidad y respeto hacia quienes atraviesan uno de los momentos más difíciles de la vida: la despedida de un ser querido.
El uso de medios de tracción animal para el traslado de fallecidos no solo resulta chocante en pleno siglo XXI, sino que además refleja el colapso del sistema de transporte y la precariedad extrema provocada por la escasez de combustible.
Lo que debería ser un servicio fúnebre digno, eficiente y respetuoso se transforma en una imagen que recuerda épocas de profunda carencia, generando malestar, tristeza y, en muchos casos, vergüenza entre los propios ciudadanos.
Más allá de la narrativa oficial, la implementación de estas alternativas improvisadas revela la falta de planificación, inversión y soluciones estructurales a largo plazo.
La situación también abre un debate necesario sobre las prioridades del Estado.
Mientras se destinan recursos a campañas propagandísticas, eventos políticos y proyectos de escasa utilidad social, sectores sensibles como la salud, el transporte, los servicios comunales y la atención funeraria continúan deteriorándose.
Para muchas familias, el simple hecho de poder despedir a sus seres queridos en condiciones mínimamente humanas se ha convertido en un desafío, agravado por la crisis del combustible, la falta de vehículos adecuados y la escasez generalizada de recursos.

Este nuevo episodio en San Luis no es un hecho aislado, sino parte de un contexto nacional marcado por apagones prolongados, desabastecimiento, inflación descontrolada y un colapso progresivo de los servicios públicos.
La tracción animal como “solución” para el traslado de fallecidos simboliza, de manera cruda, el retroceso social que vive Cuba y la desconexión entre el discurso oficial y la dura realidad cotidiana.
Más que inauguraciones simbólicas, la población necesita respuestas reales, inversiones sostenibles y políticas efectivas que garanticen dignidad, respeto y bienestar. Porque incluso en la muerte, el ser humano merece un trato acorde a su condición, y no soluciones improvisadas que normalicen la precariedad.
