Sur de Florida impulsa medidas contra compañías dedicadas a envíos de paquetería a Cuba.
En los últimos días, líderes políticos, activistas y representantes electos del sur de Florida han intensificado sus demandas para que el Gobierno de Estados Unidos amplíe las restricciones comerciales hacia Cuba, segun informa El Nuevo Herald argumentando que cualquier intercambio económico con el régimen cubano sirve para sostener y fortalecer a sus autoridades en medio de la crisis que enfrenta la isla.

Imagen: El Nuevo Herald
En una conferencia de prensa realizada en Miami-Dade County, funcionarios locales como la comisionada Natalie Milian Orbis junto a congresistas como Carlos Giménez, Mario Díaz-Balart y María Elvira Salazar reclamaron una revisión “completa” de todas las licencias y autorizaciones que permiten a empresas radicadas en Estados Unidos exportar bienes hacia Cuba. Su objetivo declarado es suspender todo comercio que, según ellos, no sea estrictamente humanitario, evitando que dólares estadounidenses terminen beneficiando al gobierno cubano o a entidades controladas por el régimen.
Entre las principales exigencias figura la revisión y eventual revocación de licencias que, según estas autoridades, permitirían la exportación de bienes que no deberían entrar al mercado cubano, incluido material no esencial o de “lujo”. Además, se ha solicitado que la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) y el Bureau of Industry and Security (BIS) del Gobierno federal revisen y nieguen futuras autorizaciones que faciliten el comercio con entidades vinculadas al estado cubano, especialmente aquellas controladas por el conglomerado militar GAESA.

Imagen: El Nuevo Herald
Los promotores de estas medidas sostienen que, debido a las sanciones vigentes y al contexto político en Cuba, cualquier negocio que favorezca al régimen “se convierte en una contribución indirecta a la represión interna y a la continuidad del sistema autoritario”. Este enfoque coincide con reclamos anteriores de autoridades locales para suspender vuelos, remesas y otros vínculos económicos que consideran que ayudan a sustentar al gobierno cubano.
La postura adoptada en Miami, una ciudad con una amplia comunidad cubano-americana, refleja una presión política creciente para endurecer aún más la política hacia Cuba desde el plano local y federal. Hasta ahora, estos llamados han incluido:
- Solicitudes de revocación de licencias de exportación que permiten comercio con Cuba.
- Críticas a la exportación de bienes que no consideren “humanitarios”.
- Recomendaciones para que agencias federales revisen y bloqueen autorizaciones comerciales.
Estas iniciativas se producen en paralelo a otros esfuerzos en el estado de Florida que buscan aplicar medidas más restrictivas sobre la compra de propiedades o sobre operaciones financieras que involucran a residentes de Cuba, en un contexto político amplio donde las relaciones bilaterales se encuentran tensas.

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Reacciones y debate.
La presión del sur de Florida surge en un momento en que las relaciones entre Estados Unidos y Cuba están marcadas por políticas restrictivas en materia de sanciones y por un notable énfasis en impedir que recursos económicos fluyan hacia entidades asociadas con el poder en la Isla. Sin embargo, estas propuestas también generan controversia entre quienes critican que una postura tan dura pueda perjudicar aún más a la población civil cubana, que enfrenta dificultades económicas y sociales profundas.
Organizaciones defensoras de derechos humanos y sectores políticos han señalado que cualquier medida que impida el comercio debería equilibrarse con la necesidad de permitir el envío de bienes que satisfagan necesidades básicas, como alimentos y medicinas, a la población cubana.
