Retornan 116 migrantes irregulares desde Estados Unidos a Cuba en nuevo vuelo de deportación

Foto: página de facebook Minint
Un nuevo vuelo procedente de Estados Unidos aterrizó este 19 de febrero en el Aeropuerto Internacional José Martí con 116 migrantes irregulares cubanos a bordo, 88 hombres y 28 mujeres, en lo que constituye la segunda operación de este tipo en lo que va de año.
Con este traslado, ascienden a 302 las personas retornadas a la Isla en apenas los primeros meses de 2026, una cifra que vuelve a poner en el centro del debate la magnitud del éxodo cubano y las consecuencias de la actual política migratoria entre La Habana y Washington.
Retornan 116 migrantes irregulares desde Estados Unidos a Cuba en nuevo vuelo de deportación
Aunque el discurso oficial insiste en presentar estos vuelos como parte del “cumplimiento de los acuerdos migratorios bilaterales”, la realidad es que detrás de cada número hay historias marcadas por la desesperación económica, la reunificación familiar truncada y la falta de oportunidades que empujan a miles de cubanos a arriesgarlo todo.
Las autoridades reiteran su compromiso con una migración “regular, segura y ordenada” y advierten sobre los peligros de las salidas ilegales, subrayando los riesgos para la vida que implican las travesías por mar o las rutas terrestres a través de varios países.
Sin embargo, el creciente flujo migratorio no puede analizarse únicamente desde la óptica del peligro físico, sino también desde las causas estructurales que lo provocan.
La persistente crisis económica, la inflación, la escasez de alimentos y medicamentos, así como los prolongados apagones, continúan siendo factores determinantes en la decisión de emigrar.
El aumento de las deportaciones desde Estados Unidos refleja también un endurecimiento de los controles y una menor tolerancia hacia las entradas irregulares, en un contexto político complejo.
Para muchos de los retornados, el regreso no solo implica volver al punto de partida, sino enfrentar posibles procesos legales y un escenario interno que no ha cambiado sustancialmente desde su salida.
Mientras las cifras oficiales se actualizan tras cada vuelo, la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿qué transformaciones reales podrían reducir el flujo migratorio?
Más allá de los acuerdos bilaterales y las declaraciones formales, el fenómeno migratorio cubano continúa evidenciando una profunda desconexión entre el discurso institucional y la experiencia cotidiana de quienes deciden marcharse.
