Pedro Luis Lazo se queda sin visa y sin Clásico: la decepción de una leyenda en medio de la debacle deportiva

Imagen/ ADN Cuba
El histórico lanzador cubano no podrá viajar a Puerto Rico como entrenador tras la negativa de EE.UU., mientras el «Team Asere» suma un descalabro tras otro en los amistosos previos al torneo
La semana no podía empezar peor para el béisbol cubano. Primero fueron los resultados en el terreno: dos derrotas consecutivas ante la modesta selección de Nicaragua, en partidos donde el pitcheo se desmoronó y la ofensiva apenas si hizo ruido. Luego, la noticia que cayó como un mazazo en el vestuario: ocho miembros de la delegación, incluyendo al legendario Pedro Luis Lazo, no podrán viajar a Estados Unidos ni a Puerto Rico porque el gobierno norteamericano les negó la visa.
«Ya no sé qué pensar», dijo Lazo a periodistas en Managua, con el rostro desencajado y la voz entrecortada. «Toda mi vida ha sido el béisbol. Cuatro Juegos Olímpicos, dos medallas de oro, 249 victorias en series nacionales. No tengo nada que ver con política, pero aquí estoy, viendo el Clásico por televisión». El otrora as de la rotación cubana, considerado el mejor lanzador de su generación en la isla, iba a desempeñarse como entrenador de pitcheo en el torneo que comienza el 6 de marzo en San Juan. Ahora, su lugar en el dugout será un hueco imposible de llenar .
La debacle en el terreno de juego
Mientras Lazo procesaba la noticia, el equipo intentaba concentrarse en el campo, pero los resultados no acompañan. Este miércoles, Cuba cayó 5-2 ante Nicaragua en un partido donde la defensa cometió cuatro errores y los lanzadores regalaron siete bases por bolas. El jueves, la cosa fue peor: derrota 8-1, con una ofensiva que apenas pudo conectar cinco hits y un relevo que se desmoronó en las entradas finales .
«Son juegos de preparación, pero ya van tres derrotas en cinco partidos y el nivel de juego es preocupante», confesó un miembro del cuerpo técnico que pidió el anonimato. «Perder así, contra un equipo que no está en el grupo de favoritos, golpea la moral. Y ahora esto de las visas… parece que todo se conjura» .
La situación en el terreno refleja un problema más profundo. El pitcheo, que siempre fue el orgullo de la selección cubana, ha mostrado fisuras preocupantes. Los relevistas no encuentran la zona, los abridores no pasan de la cuarta entrada y la defensa, lejos de ser el seguro que era, regala outs con una frecuencia alarmante. En cuatro de los cinco amistosos, Cuba ha cometido al menos dos errores por juego .
Un equipo partido en dos
La negativa de visas ha creado una fractura inédita en la delegación. Mientras 19 jugadores que residen en Estados Unidos por formar parte de organizaciones de Grandes Ligas tienen su viaje asegurado, los que estaban en Nicaragua —incluyendo a varios de los mejores brazos del equipo— aún esperaban el milagro. Ahora, con la confirmación de que Lazo y otros siete directivos no viajarán, la sensación es que el equipo llega al torneo con una mano atada a la espalda .
«Es bien sabido que los gobiernos tienen diferencias, pero la gente —y ciertamente los deportes— no son responsables de ellas», declaró a la prensa un exmánager del equipo nacional . En las redes sociales, la campaña global «Let Them Play» ha cobrado fuerza entre los aficionados, que ven cómo los atletas se convierten una vez más en fichas de una disputa geopolítica que no les pertenece.
Una trayectoria que merecía otro final
Para Pedro Luis Lazo, la exclusión tiene un sabor especialmente amargo. Con 52 años, había aceptado la invitación de Germán Mesa para unirse al cuerpo técnico como una forma de transmitir su sabiduría a una nueva generación de lanzadores. Su presencia en el dugout era vista como un pilar fundamental para guiar a jóvenes como Liván Moinelo y Raidel Martínez en un torneo de alta competencia.
«El béisbol lo es todo para mí», dijo Lazo en una entrevista reciente. «Cuando no pude lanzar más, pensé que mi vida se acababa. Después entendí que podía seguir ayudando desde el banco. Esto me duele, me duele mucho». El lanzador, que debutó en 1991 y se retiró en 2015, ha sido un símbolo de la resistencia y la grandeza del béisbol cubano. Su ausencia en el Clásico será sentida no solo por el equipo, sino por todos los que alguna vez lo vieron lanzar.
Un futuro incierto
Mientras tanto, el «Team Asere» sigue en Nicaragua, con la moral por los suelos y el tiempo en contra. El debut en el Clásico está a la vuelta de la esquina: el 6 de marzo ante Panamá en el estadio Hiram Bithorn de San Juan. Sin su entrenador de pitcheo, sin parte del cuerpo técnico y con un juego que no termina de engranar, las perspectivas no son las mejores.
«Vamos a dar lo mejor de nosotros, por Cuba, por la afición y por Lazo», prometió un jugador desde el hotel de concentración. Pero en sus palabras, como en las de todo el equipo, se cuela un dejo de tristeza. Porque cuando la política decide quién juega y quién no, el béisbol deja de ser béisbol para convertirse en otra cosa. Y esta semana, para Cuba, esa cosa duele.
