Oscuridad creciente en Cuba: Renté pierde tres bloques y la población paga el precio.
La crisis energética en Cuba se profundiza tras la salida de servicio de tres bloques de la termoeléctrica Antonio Maceo, conocida como Renté, en Santiago de Cuba. Según la Unión Eléctrica, los bloques 3, 5 y 6 se desconectaron casi de forma consecutiva. La Unidad 3 dejó de funcionar a las 16:07 horas por un problema de “bajo vacío” y apenas siete minutos más tarde también salió de operaciones la Unidad 5, aunque en este caso no se precisaron las causas. El bloque 6, por su parte, llevaba ya varios días fuera de operación.
Estas averías se suman a las fallas que arrastran otras plantas térmicas del país, como Felton y Nuevitas, así como a las que se encuentran en mantenimientos prolongados, entre ellas Santa Cruz y Cienfuegos.

Captura Facebook/ UNE
La situación en Renté contrasta con las promesas oficiales de estabilidad sostenida que se habían hecho para esa planta antes de finalizar 2025. Sin embargo, los hechos muestran una realidad mucho más compleja: el sistema continúa inestable y con pérdidas de generación imprevistas que agravan el ya crónico déficit de energía.
En el horario pico, la capacidad de generación se sitúa entre 1.700 y 1.900 megavatios, mientras que la demanda supera los 3.400, lo que genera un déficit cercano a los 1.700 megavatios diarios.
La falta de combustible y lubricantes también golpea a las centrales de generación distribuida, dejando decenas de motores fuera de servicio. Como resultado, la población enfrenta apagones que se extienden más allá de los horarios anunciados y afectan simultáneamente a múltiples provincias, incluidas zonas enteras de La Habana.
La afectación alcanza no solo la vida doméstica, con pérdidas de alimentos, interrupciones en hospitales y escuelas, sino también al sector productivo, donde industrias y actividades agrícolas se paralizan o trabajan de forma intermitente.

Imagen: OnCubaNews
El propio presidente Miguel Díaz-Canel visitó recientemente Renté y fue informado de que algunas unidades podrían recuperar parcialmente su capacidad en las próximas semanas, aunque las expectativas ciudadanas se mantienen bajas.
La experiencia de los últimos años ha mostrado que las promesas de estabilidad suelen chocar con las carencias estructurales del sistema, la falta de inversiones sostenidas y la escasez de repuestos y combustible.
La salida de los bloques en Renté confirma que la crisis eléctrica en Cuba no encuentra freno a corto plazo. Mientras las autoridades repiten compromisos de recuperación, la realidad de los hogares cubanos sigue marcada por apagones diarios, incertidumbre y un desgaste social que crece al ritmo de cada corte de luz.
