Home ActualidadCuba«No podemos dejarlos a su suerte»: Cuba cede la gestión de sus industrias a Rusia en medio del colapso energético
"No podemos dejarlos a su suerte": Cuba cede la gestión de sus industrias a Rusia en medio del colapso energético

«No podemos dejarlos a su suerte»: Cuba cede la gestión de sus industrias a Rusia en medio del colapso energético

by Fred
17 views

«No podemos dejarlos a su suerte»: Cuba cede la gestión de sus industrias a Rusia en medio del colapso energético

"No podemos dejarlos a su suerte": Cuba cede la gestión de sus industrias a Rusia en medio del colapso energético

Imagen/ Misión Diplomática

En una decisión sin precedentes desde el triunfo de la Revolución, el gobierno de Miguel Díaz-Canel autorizó a empresas rusas a operar directamente instalaciones industriales en la isla, mientras Moscú envía un segundo cargamento de petróleo y consolida su influencia en el Caribe. La medida busca desesperadamente oxígeno para una economía asfixiada, pero profundiza la dependencia de La Habana respecto al Kremlin.

Lo que hace apenas un año era impensable, hoy es una realidad dictada por la desesperación. El gobierno cubano ha autorizado a empresas rusas a participar en la gestión y operación de instalaciones industriales en el territorio nacional, según confirmó el viceministro de Industria y Comercio de Rusia, Román Chekushov, al término de la XXIII Reunión de la Comisión Intergubernamental ruso-cubana celebrada el 1 de abril en San Petersburgo .

El anuncio, que supone un giro radical en la política económica del régimen, fue presentado oficialmente como parte de la «estrategia para dinamizar la economía y profundizar la cooperación estratégica» entre ambas naciones . Pero en las calles de La Habana, donde los apagones superan las 20 horas diarias y las colas de gasolina se extienden por cuadras enteras, la noticia se recibe con escepticismo y una pregunta incómoda: ¿qué queda de la soberanía industrial cuando hasta los tornillos los pone Moscú?

«No podemos dejarlos a su suerte»: el abrazo de Moscú que asfixia

La decisión de abrir la gestión industrial a empresas rusas se produce en un contexto de máxima vulnerabilidad para el régimen cubano. Desde enero, el país enfrenta un bloqueo petrolero de facto impuesto por la administración Trump tras la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, que ha dejado a la isla sin su principal proveedor de crudo .

En este escenario, Rusia se ha erigido como el salvador indispensable. «Rusia no va a abandonar el hemisferio occidental, digan lo que digan en Washington», declaró el viceministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Ryabkov, tras reunirse con Díaz-Canel en La Habana. «Nuestras relaciones con Cuba son de naturaleza especial… No podemos traicionar a Cuba, está completamente fuera de discusión, no podemos dejarlos a su suerte» .

Las palabras de Ryabkov no son retórica vacía. El pasado 30 de marzo, el petrolero ruso Anatoly Kolodkin atracó en el puerto de Matanzas con 100.000 toneladas de crudo (730.000 barriles), el primer cargamento significativo en tres meses . Y Moscú no se detiene ahí: el ministro de Energía ruso, Sergei Tsivilev, anunció que un segundo buque ya está siendo cargado con destino a la isla .

«Estamos del lado de ustedes», ratificó Ryabkov ante Díaz-Canel, en una reunión donde el mandatario cubano no dudó en enviar «un abrazo a nuestro querido amigo, el presidente Vladimir Putin» .

El precio de la salvación: industrias cubanas en manos rusas

Pero la ayuda rusa tiene un costo que va más allá del petróleo. La decisión de permitir que empresas rusas gestionen instalaciones industriales en Cuba representa una cesión de soberanía sin precedentes desde el triunfo de la Revolución .

El proyecto insignia de esta nueva etapa es la Planta Metalúrgica José Martí (Antillana de Acero), cuya modernización se ejecuta en el marco de un acuerdo bilateral firmado en 2015 . Según Chekushov, el 93% del contrato ya está ejecutado, y una vez concluido, la planta podrá producir unas 160.000 toneladas anuales de acero laminado .

«Para nosotros es fundamental que el proyecto se complete. Actualmente, el primer paso para nosotros es que los socios cubanos resuelvan los problemas de suministro energético, para poder poner en marcha el laminador y empezar a generar productos comercializables», declaró el viceministro ruso a la agencia Sputnik .

La dependencia rusa no se limita al acero. Entre los proyectos en marcha se encuentran:

· El ensamblaje de vehículos rusos de las marcas GAZ y UAZ en suelo cubano, aunque actualmente suspendido por los apagones .
· La creación de un parque de taxis en La Habana con 50 vehículos Moskvich, un proyecto promovido por el Ayuntamiento de Moscú .
· El suministro de sistemas de comunicación LTE por parte de la empresa estatal cubana Tecnomatica, interesada en tecnología rusa .
· La cooperación farmacéutica para el desarrollo conjunto de una vacuna multivalente contra el cáncer .

La geopolítica del desastre: Trump mira hacia otro lado

El factor que hace posible esta ofensiva rusa es, paradójicamente, la tolerancia de la administración Trump. El presidente estadounidense declaró el 29 de marzo que no tiene «ningún problema» con que Rusia envíe petróleo a Cuba por razones humanitarias .

«Cuba está acabada. Tienen un mal régimen, un liderazgo muy malo y corrupto», afirmó Trump. «Y no importa si reciben un barco de petróleo o no» .

La declaración, aunque devastadora para el régimen cubano en términos retóricos, ha abierto una ventana para que Moscú consolide su presencia en la isla sin la amenaza inmediata de represalias estadounidenses. La Casa Blanca aclaró que permitir el envío de petróleo raso no implica un cambio en la política de sanciones, y que cada caso se evaluará individualmente .

Para el Kremlin, la operación es una victoria geopolítica de primer orden. «Rusia está 100% solidarizada con Cuba», publicó la presidencia cubana en X tras la reunión entre Ryabkov y Díaz-Canel . En un momento en que la influencia rusa en el mundo se ve desafiada por la guerra en Ucrania y las sanciones occidentales, afianzar su presencia en el Caribe es un mensaje directo a Washington.

«Estamos siendo testigos del fin de la soberanía industrial cubana»

Las reacciones en redes sociales y entre analistas no se han hecho esperar. Para muchos, la decisión de permitir la gestión rusa de industrias cubanas es la confirmación de que el régimen de Díaz-Canel ha perdido toda capacidad de maniobra.

«Estamos siendo testigos del fin de la soberanía industrial cubana», escribió un analista en X. «Primero fue el petróleo, luego los alimentos, ahora las fábricas. ¿Qué sigue?».

Otros comentarios apuntan a la contradicción de un gobierno que durante décadas proclamó la independencia económica como un principio irrenunciable. «Ahora resulta que los rusos son los únicos que pueden salvar a Cuba. Pero ¿a qué precio? ¿A cambio de qué?», se pregunta un usuario en Facebook.

La respuesta a esa pregunta, por ahora, no la tiene nadie. Pero los hechos son elocuentes: mientras el régimen cede el control de su aparato industrial, los cubanos de a pie siguen haciendo colas para comprar pan, los hospitales operan a oscuras y los apagones no dan tregua. El abrazo ruso, por calido que sea en los discursos oficiales, no está llegando a las cocinas de La Habana.

Un futuro incierto entre dos fuegos

El acercamiento a Rusia es, para el régimen cubano, una apuesta desesperada por sobrevivir. Sin el petróleo venezolano, sin turismo, sin remesas suficientes y con una economía en caída libre, La Habana necesita desesperadamente un salvavidas. Moscú lo ofrece, pero a cambio de una influencia que crece día a día.

Mientras tanto, Washington observa. Trump ha dejado claro que no tolerará un acuerdo que consolide al régimen de Díaz-Canel, pero tampoco parece dispuesto a intervenir para detener la penetración rusa. «Cuba es un problema que se resolverá solo», parecen pensar en la Casa Blanca.

El problema, para los cubanos, es que mientras las superpotencias juegan al ajedrez geopolítico en el Caribe, ellos siguen sin electricidad, sin combustible y sin respuestas. La industria pesada ahora tiene dueños rusos, pero la vida cotidiana sigue siendo una lucha diaria por sobrevivir. Y en esa lucha, ni los tanques de acero ruso ni los acuerdos bilaterales parecen estar marcando la diferencia.

You may also like

0 0 votes
Article Rating
Subscribe
Notify of
guest
0 Comments
Oldest
Newest Most Voted
Inline Feedbacks
View all comments
0
Would love your thoughts, please comment.x
()
x