Médico cubano salva a un pescador en alta mar mordido por un tiburón

Foto: Periódico Guerrillero
En el tranquilo municipio de Sandino, en Pinar del Río, Cuba, un joven médico se ha convertido en símbolo de valor y vocación.
Yaismel Corrada Valdés, de 28 años, respondió a un llamado urgente que cambiaría su vida y la de otro hombre para siempre.
Sin protocolos, garantías,ni preparación previa, se lanzó al mar para salvar a un pescador gravemente herido por un tiburón en las cercanías de La Coloma.
Médico cubano salva a un pescador en alta mar mordido por un tiburón

Foto:facebook
La jornada comenzó como cualquier otra.
Yaismel se encontraba en la Cadeca de Cortés cuando recibió una llamada inusual: un pescador necesitaba atención médica urgente tras ser atacado por un tiburón. La Unidad de Guardafronteras solicitaba asistencia inmediata.
En cuestión de minutos, el joven médico recogió lo necesario en la Posta Médica y abordó una lancha rumbo a altamar, sin dudar ni un segundo.
El herido era Yordán Rivera, pescador del asentamiento Galafre Nuevo.
Había sufrido lesiones severas: mutilación de una mano y cortes profundos en el pecho.
A pesar de las condiciones adversas y la incertidumbre de la búsqueda, Yaismel localizó al paciente y aplicó todos sus conocimientos en plena lancha: revisó signos vitales, vendó las heridas, canalizó una vena y lo hidrató con cloruro de sodio.
Fue una atención vital que permitió estabilizar al pescador en medio del mar.
Una hazaña que salvó una vida
Gracias a su rápida y profesional intervención, Yordán fue trasladado con vida al puerto de La Coloma, donde un equipo del SIUM lo esperaba para llevarlo al hospital Abel Santamaría.
Fue operado de urgencia y hoy se encuentra en proceso de recuperación.
Vocación y humanidad por encima del miedo

Captura de pantalla de publicación en periódico Guerrillero
“Es una experiencia única, de la que me he sentido engrandecido porque tuve la oportunidad de salvar una vida que tanto lo necesitaba. Si lo tengo que hacer de nuevo, lo haría nuevamente”, expresó el médico.
Para Yaismel Corrada, lo ocurrido no fue solo un acto médico, sino una profunda experiencia humana que reafirmó su vocación.
La historia de este joven galeno ya es parte del orgullo pinareño.
Su capacidad de reacción, entrega desinteresada y sentido del deber lo convierten en un verdadero ejemplo.
En un contexto donde la medicina va más allá de consultorios y hospitales, Yaismel demostró que la vocación no conoce límites, ni en la tierra ni en el mar.
En un país donde muchas veces las carencias materiales son suplidas por la vocación, su historia demuestra que aún existen héroes anónimos dispuestos a arriesgarlo todo por salvar una vida.
