Medallistas cubanos se van del INDER por deuda de 107 mil dólares

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Primero fue el rumor. Luego la confirmación. Y ahora, la noticia que duele como un ponche sin swing: la dupla cubana de voleibol de playa mejor rankeada de la historia, Noslén Díaz y Jorge Luis Alayo, rompió definitivamente con el INDER. La razón, la misma de siempre: más de 107 mil dólares en premios internacionales que nunca llegaron a sus bolsillos .
La historia comenzó a escribirse en enero, cuando Alayo solicitó la baja. En ese momento, Díaz aún confiaba. «Yo no he pedido la baja, quiero seguir jugando (…) lo del dinero que demora es un pago que aún esperamos y sé que lo pagarán, porque así ha pasado antes», declaró entonces al medio independiente El Toque . Tenía 23 años, estaba en el top 10 del ranking mundial y acababa de colgarse el oro en la Supercopa de Rusia, además de dos platas y un bronce en el Pro Tour. Pero la confianza no le duró ni un mes. A mediados de febrero, Díaz también firmó su baja. La dupla que había puesto a Cuba en el noveno lugar de los Juegos Olímpicos de París 2024 dejó de existir para el sistema deportivo cubano .
El dinero, 107 mil dólares, no salía del presupuesto estatal. Eran premios ganados en canchas extranjeras, en torneos donde los cubanos demostraron que podían codearse con los mejores. Pero el INDER, que controla los contratos y administra los ingresos, nunca pagó . Y mientras tanto, la Federación Cubana de Voleibol guarda silencio.
Pero el voleibol no es el único deporte que sangra.
El jaque mate de Albornoz
Carlos Daniel Albornoz, el mejor ajedrecista cubano del momento, también pidió la baja. Con un ELO de 2577, el Gran Maestro camagüeyano era la carta fuerte para la próxima Olimpiada Mundial de Ajedrez en Uzbekistán, prevista para septiembre. Pero no irá.
La noticia la confirmó Wilfredo Toledo, jefe de la comisión técnica nacional, con pesar. «Un duro golpe», dijo. Y lo es. Porque Albornoz no es el primero. En los últimos años, Lenier Domínguez, Lázaro Bruzón y Yuniesky Quesada también dijeron adiós. Una fuga de talento que deja al ajedrez cubano en posición de jaque mate antes de empezar la partida .
Un patrón que se repite
Lo de Díaz, Alayo y Albornoz no es nuevo. Es el mismo libreto de siempre: atletas de élite, resultados de clase mundial, y un sistema que no paga, no retiene y no explica. En 2020, el ajedrecista Roberto García Pantoja denunció al INDER por el impago de su categoría de Gran Maestro. En 2023, los voleibolistas de la Liga Nacional se quejaron porque los premios del campeonato nunca aparecieron . Y así, año tras año, el deporte cubano se acostumbró a celebrar victorias mientras sus protagonistas acumulan deudas.
La diferencia ahora es el volumen. No es un atleta aislado. Son dos duplas (la de playa y la del tablero) que representan lo mejor que el país ha producido en sus disciplinas. Y se van.
¿Y ahora qué?
Hasta el momento, ni el INDER ni la Federación Cubana de Voleibol han emitido declaraciones oficiales sobre el caso . Tampoco se sabe si Díaz y Alayo buscarán competir bajo otra bandera o explorar contratos profesionales lejos del control estatal. Lo que sí se sabe es que ambos están en su mejor momento competitivo. Y que, como dijo un aficionado en redes, «los seguiremos donde les toque estar, se lo han ganado» .
Mientras tanto, en La Habana, el deporte de alto rendimiento sigue funcionando con la misma lógica: los atletas ponen el sudor, ganan las medallas, y esperan. A veces, esperan toda la vida. Y cuando se cansan de esperar, se van.
Y el país, mientras tanto, mira cómo sus mejores se despiden.
